Por una República Democrática de Trabajadores de toda clase y Federal

Quieren arruinar el país: hay que impedirlo. ¡A la calle! Somos más: ¡Viva la República!


Por Benjamín Balboa (RPS)

Hoy 19 de julio y al grito de ¡Quieren arruinar el país, hay que impedirlo!, hay convocadas más de 80 manifestaciones en toda España. El sentimiento generalizado es de rechazo frontal a los recortes que el gobierno está realizando. No son recortes, sino piezas de un plan para destruir todo el sistema de derechos sociales y laborales de la población con la excusa de la crisis. La situación es muy grave; las medidas del gobierno, lejos de frenar el paro van a aumentarlo, y ya resulta evidente que nuestros sistemas de salud y educación pública van a ser sacrificados. Millones de personas, por encima de siglas o militancias, comienzan a ser conscientes del peligro y la movilización es creciente. Del calor, la experiencia vivida y el ejemplo de las manifestaciones de este 19 de julio, saldrá reforzada la convicción de muchos, de que las cosas deben cambiar profundamente y que si el gobierno no está en condiciones de asegurar los derechos constitucionales, debe dimitir y convocar elecciones. Pero todos sabemos que no lo van a hacer, habrá que obligarles, democráticamente, pero obligarles, con la presión en la calle, en los centros de trabajo, en las instituciones, en la opinión pública. Existe un creciente consenso sobre este objetivo que incluye a los sindicatos, las fuerzas de izquierda y buena parte de la ciudadanía.

Entre las acciones que se fraguan estos días, ha surgido con cierta presencia en las redes sociales la convocatoria de una Marcha al Congreso que propugna incluso un «proceso constituyente». La iniciativa está encontrando la simpatía de muchas personas. Destaca sobremanera entre los términos de la convocatoria la ausencia de toda referencia a la República y al fraude que supuso la Transición. Con la excusa de que el debate republicano «divide», esta propuesta lo abandona y cabalga sobre la marea de movilizaciones. Hasta podría decirse que busca desligar las propuestas del debate republicano; esa es, al menos, una consecuencia de tanto esfuerzo por el cambio, ajeno a las enseñanzas de nuestra memoria histórica. Pero no vamos a poner en duda la honradez de la propuesta. Hagamos, por el contrario, una aportación a sus debates.

Hay un factor que no se considera tanto como se debiera. Las protestas y la resistencia ciudadana aumentarán, los recortes siguen y cada vez más crueles, y los que no creen que les va a tocar ya sienten el peligro. Esto se va a poner peor. Y la oligarquía que se beneficia de todo esto, ¿creéis que no van dudar en sacrificar al Borbón? No tengáis la menor duda. Y lógicamente no van a dejar abierta la posibilidad de que los cambios amenacen su situación de poder. Un cambio de régimen no es sólo la bandera, la forma de estado o la constitución, es un cambio de las relaciones de poder. Corremos el riesgo de hacer de coro de una opera bufa, poner el coro de Nabuco a la llegada de un aparente cambio que no sería tal. La lucha por derribar este gobierno debe ser consciente de los peligros reales. ¿Qué teme la oligarquía que nos saquea? En primer lugar que se les emplace públicamente por sus crímenes. Que se les recuerde que este régimen no es legítimo por los motivos por los que no lo es.

Si renunciamos a esa parte de la verdad, ¿no estaremos cometiendo un error colosal?

Pensadlo…

Quienes se beneficiaron del golpe del 36, de la guerra, la transición y la crisis hoy, no merecen cuartel… No debemos ceder ni un milímetro.

Deben tener miedo, deben sentirlo, deben afrontar de cara que su apoyo a los crímenes del franquismo, sus privilegios sobre la muerte y el saqueo del país, su venta de la soberanía nacional, su corrupción continua, les pasarán factura. Hoy reforman el código penal con una dureza extrema, incluso cruel. Pero la impunidad del franquismo sigue ahí. Asesinaron a cientos de miles, humillaron a millones, secuestraron el país, y hoy, cuando nos saquean, su grito es «Que se jodan». Esa es la realidad.

Nosotros también debemos hablar claro.

Rajoy ha roto los equilibrios, ha arrojado a la basura la apariencia de democracia, liquidado los derechos sociales y civiles, laborales, condena a la miseria a millones de personas…. Pues bien, vamos a decir basta, se acabó… Es ahora cuando buena parte de la gente que no veía la necesidad de moverse empieza a hacerlo. Pues es el momento de decir que el camino de respuesta pasa por recuperar nuestro derecho a decidir nuestro futuro, recuperar nuestra soberanía nacional y construir un estado que garantice nuestros derechos y anule todo privilegio, la República. La misma República que estos neoliberales hijos de fascistas odian y de la que abominan.

«Paseo al Congreso», «Proceso constituyente», ¿qué más? ¿No será todo más sencillo? ¿Por qué no se explicita la República? ¿Por qué se abandona esa referencia legítima? ¿Cuantos corazones honrados, cuanto sentimiento republicano ha acudido a ese llamado, deseoso de ayudar? Pido a quienes lo hagan que recuerden estas palabras. La República se abrirá paso, que no lo dude nadie. Y será Tricolor, no naranja.

Desde el corazón de la Bestia no se vería mal un cambio de apariencia del sistema. Rajoy es sacrificable. ¿Guindos? ¿Montoro? ¡Pero si no son más gentuza prescindible, empleados, simples sicarios! Les pueden sacrificar en cualquier momento. Y sacrificar al Borbón es sólo cuestión de necesidad. Si es necesario le sacrificarán, pero sólo lo harán si ellos controlan el proceso. Es por eso que la caída de la Monarquía debe ser fruto de la victoria del pueblo frente a la oligarquía. Y en ese combate la perspectiva de clase es fundamental. Separar al Rey de los banqueros, de los magnates, de las grandes empresas, del IBEX 35, es un completo error. Si se va uno, deben irse los otros. O eso, o «los otros» seguirán controlando lo que venga.

La lucha republicana no puede desligarse de la perspectiva de clase. El sistema lo traga todo. ¿El 15M? ¿Las acampadas diversas y las batucadas? Por favor, han bastado 5000 mineros luchando por su pan para que se disparen todas las alarmas del sistema, bastaron 200 mineros en su marcha a la capital para que el Madrid Obrero gritase su orgullo de clase, para que Moncloa y la calle Princesa y Plaza de España se llenaran de decenas y decenas de miles de puños que se alzaban en un gesto de unidad y firmeza. Y estuvo todo el mundo allí, todas las banderas, absolutamente todas, y hubo piscinas enteras de lágrimas de emoción, de alegría, de rabia, porque un mar de fraternidad sumergió las duras calles de la ciudad y la hizo hermosa y llena de esperanza. Hay sentimiento, hay base social, hay rebeldía y voluntad de lucha. La cuestión es si hay direcciones a la altura del reto.

No podemos renunciar a la legitimidad republicana. La constitución de 1931 nunca fue derogada legalmente. El gobierno provisional que convoque las «constituyentes» debería rescatarla.

La monarquía debe volver al vertedero de donde la rescató el franquismo, pero en el paquete debe ir toda la mugre, toda la carroña y todos los saqueadores que se benefician de ella, como lo hicieron de la dictadura, la transición y hoy de la crisis. Renunciar a la República, a defenderla, a rescatar su ejemplo, a construir una Tercera República fruto de nuestro esfuerzo, de nuestro sacrificio, de nuestra esperanza, es algo que no vamos a hacer. No tenemos derecho a renunciar al futuro. La memoria histórica que aterroriza a la derecha reaccionaria es un arma decisiva. Debemos construir sobre ella. Las apelaciones al poder constituyente que olvidan la República son un error o un engaño. No caigamos en esa trampa. Unidad sobre un programa, luchas sociales y sindicales coordinadas políticamente, claridad en las palabras, un frente unido de todos los dispuestos a resistir, destruir la apariencia de legalidad de este gobierno y forzar su dimisión, pero sobre todo estar preparados para evitar recambios y títeres. Diréis que no se puede, que el desnivel de fuerzas es muy fuerte…

Yo pregunto: ¿cuántos diputados, concejales, gobiernos locales o autonómicos están dispuestos a resistir a los recortes y a defender el bien común y a rescatar la soberanía del pueblo? Existe una Junta Estatal Republicana, activémosla, construyamos la Resistencia…

Pero hoy, 19 de julio, es el día de decir ¡Hasta aquí hemos llegado! Vamos a derrotar a este gobierno y a todo lo que representa. Se van a tener que arrepentir de sus crímenes, les veremos enfrentados a la justicia, quieren destruirlo todo, condenar a la miseria a millones, no lo lograrán…

Como Louise Mitchell cantó a los mártires de la Comuna de París, Volveremos, marcharemos de nuevo por las calles de Madrid y por todas las calles de España, ondearán hoy todas nuestras banderas, todas las banderas de resistencia y solidaridad; los millones de personas que hoy se van a movilizar saben muy bien por qué lo hacen, la República es el nombre que recibe la suma de todas sus ilusiones, de sus esperanzas…

Hoy 19 de julio, los republicanos también estaremos en las calles.

Hoy 19 de julio, millones de personas alzarán su voz.

No estamos ni cautivos, ni desarmados, llevamos con nosotros nuestra memoria, la fuerza de nuestra unidad y un mundo nuevo en nuestros corazones.

Quieren arruinar el país: hay que impedirlo.

¡A la calle! ¡Somos más! ¡Viva la República!

Benjamín Balboa (Republicanos)

19 de julio de 2012

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