Por una República Democrática de Trabajadores de toda clase y Federal

MADRID ANTIFASCISTA, por Carlos Hermida


Madrid parecía muerto, o dormido, domesticado, resignado tras veinte años de gobierno del Partido Popular, arrasado por la especulación urbanística,  la corrupción galopante y la manipulación informativa diseñada y planificada desde Telemadrid. Madrid, convertido en laboratorio del neoliberalismo, ocupado e invadido por los señoritos engominados de la calle Génova, estaba sin pulso, casi cadáver. El Madrid del ¡No pasarán!, la capital de la gloria, la ciudad cantada por Neruda, Alberti y Machado, la tumba del fascismo, el rompeolas de todas las Españas, aquella gesta heroica de la guerra civil quedaba muy lejana. Madrid había perdido el nervio popular capaz de detener al fascismo durante tres años.

Pero sólo era una apariencia. El genio de Madrid estaba vivo, presto para la lucha,  resistía tras las victorias electorales de la derecha rancia y ultramontana. Se organizaba en los barrios populares, como una ciudad clandestina. Faltaba la señal para que toda la energía acumulada estallara, inundara de luz las calles de la capital que el fascismo creía definitivamente dominada.

Y la señal llegó. Fue la marcha de los mineros, la marcha de la dignidad y la honestidad. La marcha de unos hombres y mujeres que luchan por su supervivencia, por su presente y por el futuro de sus hijos; que se enfrentan a la barbarie capitalista que les  condena al paro y  la miseria. Hombres y mujeres que no admiten que su medio de vida y los lugares que habitan desaparezcan, sacrificados a las políticas criminales de un gobierno al servicio de los intereses de la banca y de las organizaciones financieras de la Unión Europea.

Cientos de miles de madrileños recibieron a esos mineros y se manifestaron con ellos por la Castellana. Puños en alto, banderas rojas y republicanas ondearon al viento. Madrid en la calle, Madrid digno, Madrid fue de nuevo una fiesta popular. El pueblo de Madrid mostró su rabia y su solidaridad, reaccionó como en las grandes ocasiones, volvió  a hacer historia. Madrid antifascista.

Madrid se ha levantado, ha dicho ¡basta! y  con su mano firme, unida a las manos de todos los pueblos de España, barrerá este régimen monárquico decadente y decrépito.  En su lucha despunta el alba de la III República española.

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