Segovia: La huelga contra la Lomce paraliza los institutos


La primera huelga del curso 2016/2017 se ha saldado con un notable éxito de convocatoria. En los cursos superiores de ESO y Bachillerato el seguimiento ha sido más que mayoritario, a pesar de que los primeros datos oficiales servidos por la consejería de Educación cifraban inicialmente en un ridículo 4,9% el seguimiento en Segovia en 3º y 4º de la ESO y aún menos en 1º y 2º de bachillerato, datos que al finalizar la jornada ya estaban en un 60% en los dos últimos cursos de ESO (los de 2ª e inferiores carecen de derecho a la huelga), del 35% en bachillerato y del 32% en FP.

A la hora de la verdad, el seguimiento ha sido masivo tanto en Segovia capital, como en localidades como Cuéllar.

La huelga estaba convocada por la CEAPA, la Confederación Nacional de AMPAS, y el Sindicato de Estudiantes, organización que con la del 26 de octubre contabiliza ya 24 convocatorias de huelga y siempre por el mismo motivo, la Lomce. La movilización contaba, además, con el apoyo de Podemos, IU y PSOE.

El principal motivo de discordia son las reválidas, las pruebas que tienen que pasar los alumnos al finalizar la ESO, y en 2º de bachillerato a modo de acceso a la universidad. La falta de información, las incertidumbres sobre qué pasa con los que se suspenden, los criterios de evaluación (aún por definir) se suman a la contestación general que concita la enésima e inútil reforma educativa, esta firmada por el ejecutivo de Mariano Rajoy en 2012.

Unos 400 alumnos de instituto participaron en la marcha que cubrió el itinerario desde el Azoguejo hasta la Subdelegación de Gobierno. En una nueva protesta que puede ser la última. Según informan diversos medios, el gobierno prepara una modificación a la ley. La reválida de bachillerato sería obligatoria solo para acceder a la universidad y no para acreditar el título. Pasaría de computar un 50% a solo un 40, en tanto el restante 60% vendría dado por la ponderación de notas medias del expediente académico. Con todo, la posibilidad de que la Lomce quede paralizada como moneda de cambio en los debates presupuestarias arroja aún más dudas sobre el futuro de la fallida reforma Wert.

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