EE.UU: LARGAS COLAS PARA COMIDA MIENTRAS LAS EMPRESAS AUMENTAN BENEFICIOS


EE.UU: LARGAS COLAS PARA COMIDA MIENTRAS LAS EMPRESAS AUMENTAN ...

Filas kilométricas de coches para acceder a los bancos de alimentos. En el país más rico del mundo, la crisis precipitada por el COVID-19 ha puesto en la indigencia a muchos millones más de estadounidenses. Los bancos de alimentos se hallan sobrepasados por el crecimiento exponencial de la demanda. Los medios corporativos no hablan de caos, desastre e ineficacia gubernamental como lo hacen cuando se refirieran a otros países, como, por ejemplo, Venezuela. Mientras tanto, las grandes corporaciones aumentan sus beneficios gracias al rescate de Trump.

En estos días pasados han proliferado en los medios imágenes de filas interminables de coches y personas que acuden a los bancos de alimentos en varias partes del país. En San Antonio (Texas) se vio una fila de unos 10.000 vehículos. En ellos, gente con hambre y desesperada. “No podemos dar de comer a tantos”, dijo al digital MintPress la persona responsable del banco de alimentos de esta ciudad.

En Greater Pittsburgh (Pensilvania) se juntaron en torno a 1.300 coches para recibir paquetes de comida. El United Center, sede de los famosos Chicago Bulls y Blackhawks, se ha transformado en un enorme almacén de alimentos para los millones de estadounidenses que han perdido el trabajo, se hallan sin prestación por desempleo -más de 20 millones más lo han solicitado en las últimas semanas- y carecen de otros medios para alimentar a sus familias.

Estas escenas se repiten en FloridaCaliforniaMaryland y muchas otros Estados de la Unión. Los bancos de alimentos no dan a basto. Uno de sus empleados en Baton Rouge (Luisiana) declaró al medio MintPress que la situación actual es peor que cuando el huracán Katrina.

En Estados Unidos, las largas colas de personas en demanda de alimento recuerdan a las llamadas breadlines (colas del pan) de los tiempos de la Gran Depresión en los años 30. La diferencia es que entonces se repartía pan y sopa a personas que hacían cola a pie; ahora van muchos en coche y reciben cajas con diversos productos, cuyos precios siguen al alza dejando exhaustos los fondos de las instituciones caritativas que las reparten.

Algunos dicen que así sería Estados Unidos si se hiciera socialista, porque, en efecto, las largas colas y el racionamiento es la imagen distorsionada que los grandes medios proyectan de los que ellos llaman “países socialistas”. Aunque no han hecho portadas en los grandes medios, algunos como The Guardian han informado de las filas kilométricas de coches que acuden a los bancos de alimentos en el país más rico del mundo, aunque en ningún momento lo han calificado de caos, desastre o ineficacia del gobierno, como suelen hacer cuando tratan de otros países como, por ejemplo, Venezuela.

La realidad es que, en Estados Unidos, la sub-alimentación afecta a buena parte de la clase trabajadora desde hace tiempoEl Covid-19 sólo la ha agudizado y hecho más evidente. En Nueva York, ya antes de la pandemia había 1,5 millones de habitantes que sufrían inseguridad alimentaria. En el Bronx, el barrio más pobre de ciudad, el 37 por ciento padecen hambre. Ahora, con la pandemia, las muertes allí superan en más del doble a las de Manhattan, donde se arremolinan los ricos.

El área de Nueva York y Nueva Jersey es uno de los epicentros de la pandemia. Las autoridades apenas tienen idea de cuánta gente ha fallecido. La mayoría de los hospitales de la zona se ven ahora con morgues improvisadas y camiones congeladores llenos de cadáveres, algunos de los cuales acaban en las fosas comunes que los presos cavan en la isla inhabitada de Long Island Sound. Los responsables del banco de alimentos de Nueva York declararon que la ciudad “encara una crisis nunca vista. Mientras continúa la pandemia, más ciudadanos se ven afectados por inseguridad alimentaria”. Estiman que tendrán que repartir 15 millones de comidas en los próximos 90 días.

Aun tomando todas las precauciones posibles, los empleados de estos bancos de alimentos se ponen en riesgo todos los días, igual que muchos otros trabajadores, como los dependientes de las tiendas. La semana pasada murió una joven de 27 años que trabajaba en una tienda de comestibles perteneciente a Giant Foods en Maryland, tras contraer el virus. Su madre denunció que la tienda se negó de proporcionarle equipo protector, y que lo único que recibió fue su última nómina por importe de $20,64: “Mi niña se ha ido por $20,64 ¿Sabes que con el equipo apropiado, mi niña no se habría ido?” preguntó la mujer a la presentadora de la cadena MSNBC que la entrevistó.

Y la represión policial continúa como de costumbre. En estos días pasados, un médico afroamericano de Miami, que trabaja como voluntario para atender a los sintecho, fue detenido y esposado -sin comisión de delito alguno- delante de su domicilio cuando se disponía a partir con su furgoneta cargada de material sanitario. Él llevaba mascarilla, pero no el policía, que tampoco llevaba guantes ni respetó la distancia de seguridad, mientras gritaba al detenido que sentía cómo le saltaban las gotas de saliva a la cara. Sólo cuando su esposa salió con el documento de identidad, el doctor fue liberado.

Mientras tanto, las grandes corporaciones empresariales haciendo caja

Aun cuando la pandemia ha dejado a muchos sectores de la economía en ruina, el Covid-19 está siendo un regalo para la industria sanitaria privada. Por ejemplo, UnitedHealthcare -la mayor aseguradora del país, que controla más de 50.000 médicos- se prevé que anuncie beneficios anuales de más de $21.000 millones. Un ex-director de la empresa, disconforme con su política “no ética”, ha declarado que, cuando la pandemia comenzó a azotar los EE.UU, UnitedHealthcare presionó a los médicos para que aceptaran recortes salariales de hasta un 60 por ciento y despidió a un número de ellos. Como resultado, incluso los pacientes de la red de hospitales se arriesgan a recibir facturas sorpresa por haber tenido que recurrir a otros profesionales, ya que United Healthcare no emplea suficiente personal.

Otras grandes corporaciones que están sacando enorme provecho del coronavirus son Amazon y el software de videoconferencias Zoom. El dueño de Amazon, Jeff Bezos, ha aumentado su fortuna a más de $24.000 millones, mientras el fundador de Zoom, Eric Yuan, la ha más que duplicado hasta alcanzar los $7.400 millones.

Al menos la industria sanitaria hace algo productivo mientras saca enormes beneficios. Otras corporaciones hacen millones aun cuando sus productos son totalmente prescindibles. Es el caso de Disney. Cines y teatros se hallan cerrados, los parques temáticos están desolados, la compañía ha despedido a 43.000 empleados. Y, sin embargo, las acciones de Disney han subido de los $85,76 en marzo, a los $106 a día de hoy ¿La razón? Los billones (con b) del rescate de Donald Trump, llamado Ley de Estímulo, que va a cebar corporaciones como Disney, mientras los trabajadores tendrán que esperar cinco meses para recibir un cheque de $1.200. Los que no tienen cuenta en un banco -los más pobres- serán los últimos en recibir la ayuda.

Otras grandes ganadoras del rescate de Trump son las aerolíneas. Ello a pesar de que la industria está perdiendo dinero a raudales. Casi nadie toma vuelos, y las aerolíneas han tenido que reembolsar billetes a montones de pasajeros. Sin embargo, los accionistas de estas compañías están de enhorabuena. Desde el 3 de abril, las acciones de American Airlines han subido de $9,39 a $11,94, un 27 por ciento. Además, las compañías no tendrán que pagar alquileres durante los próximos 6 meses. No hace falta decir que no ha habido una legislación similar para los ciudadanos despedidos o en confinamiento debido al coronavirus.

¿Cuántos hoteles están ofreciendo sus habitaciones vacías para albergar a los sintecho o a la gente que necesita cuarenta fuera de su familia? ¿Cuántos han ofrecido convertirse en hospitales improvisados? En Francia, el servicio nacional de trenes de alta velocidad está llevando y trayendo a los enfermos de todo el país a los hospitales con camas libres. ¿No podrían los aviones en desuso hacer lo mismo en EE.UU?

Está más que claro para quiénes trabaja el gobierno de Estados Unidos. Una vez más, parece que los grandes capitales serán rescatados mientras se deja vendida a la mitad de asalariados estadounidenses que, ya antes de la pandemia, apenas podían hacer frente a una emergencia de 400 dólaresY no digamos a los millones que ni siquiera tienen un techo que los proteja pese a estar empleados. Pero esta es la maravilla del capitalismo, amigos.

Fuentes:

As One of the Largest Bailouts in History Looms, “Crisis-Ridden” Corporations Reap Record Profits

Long Breadlines Form Outside of Food Banks as America Struggles to Cope With COVID-19 Fallout

Canarias Semanal