Clamor en EE.UU. por la desinformación presidencial sobre el coronavirus


Clamor en EE.UU. por la desinformación presidencial sobre el coronavirus
Pese a lo que millones de personas pudieron ver el jueves en sus pantallas, Trump dijo el viernes que había utilizado un tono sarcástico (OLIVIER DOULIERY / AFP)

Trump se plantea dejar de dar ruedas de prensa diarias sobre el coronavirus | Los servicios de emergencias de EE.UU. advierten a la ciudadanía que no ingiera desinfectantes

La cantidad de falsedades, sobre cualquier tema, que el presidente estadounidense Donald Trump difunde en sus ruedas de prensa había llevado a algunos medios a retransmitirlas en diferido o conectar sólo cuando interviene algún especialista. Pero el jueves quedó claro que, de seguir emitiendo en directo sus comparecencias, las televisiones deberían empezar a incluir una advertencia a sus espectadores: “Escuchar al presidente de EE.UU. puede perjudicar seriamente su salud” o “No prueben esto en casa”, como advirtieron decenas de médicos, científicos y expertos en sanidad después de que Trump sugiriera inyectar luz o “desinfectantes” en pacientes para “limpiar los pulmones” y matar el coronavirus.

“Lo que vemos es que el desinfectante noquea [al virus] en un minuto –¡en un minuto!–, así que quizás hay una manera de hacer algo así inyectándolo en el interior, como una limpieza, porque como pueden ver penetra en los pulmones y tiene un efecto enorme. Habrá que usar médicos para hacerlo, pero a mí me parece interesante probarlo”, propuso Trump anteanoche. Hasta ayer, unos 880.000 estadounidenses han contraído la Covid-19 y, de estos, más de 50.000 han muerto.

Entusiasmado por las conclusiones de un estudio sobre los efectos en el virus de la luz solar y desinfectantes de uso común como la lejía o el isopropanol en ciertas superficies, que presentó como un aval a su teoría de que puede desvanecerse este verano a pesar de que ya circula en entornos calurosos y de alta humedad (aunque con menos eficacia transmisora), Trump se puso a a fantasear sobre sus posibles aplicaciones prácticas en pacientes.

“Pongamos que golpeamos el cuerpo con una luz tremenda, ultravioleta o simplemente muy potente…Y supongamos que puedes meter luz en el cuerpo, a través de la piel o de alguna otra manera. Creo que es algo que querríamos probar”, planteó. “No soy médico, pero sí alguien que tiene un buen, ya sabes…”, dijo señalándose al cerebro.

“¿Has oído alguna vez que se use luz y calor para curar?”, preguntó Trump a la doctora Deborah Birx, que hasta entonces había escuchado sus explicaciones en silencio, con cara de perplejidad y alarma. “No como tratamiento…”, repuso Birx, visiblemente perpleja e incómoda, coordinadora de la respuesta de la Casa Blanca a la crisis. “Sin duda, la fiebre es buena, ayuda al cuerpo a responder pero…”, añadió antes de que Trump la interrumpiera para recalcar que a su juicio, “es una gran cosa” que hay que investigar.

Desinformación presidencial

El principal fabricante de antisépticos en EE.UU. advierte que no deben ingerirse

A los matasanos y charlatanes digitales que promueven el uso de desinfectantes de uso corriente como la lejía o la ultravioleta contra el virus en foros de internet frecuentados por amantes de las teorías de la conspiración y activistas antivacunas les ha salido un duro competidor en el presidente de EE.UU. La desinformación sobre el coronavirus es un hecho demostrado: según un sondeo publicado ayer por UCLA y el diario USA Todayel 29% de los estadounidenses cree que ya existe una vacuna para prevenir el contagio.

Pero la sala de prensa de la Casa Blanca es un altavoz mucho mayor que Facebook. “Digamos que decir la verdad debería ser un prerrequisito para aparecer en directo en televisión”, ha planteado a las televisiones el periodista Mark Lukasiewicz, exejecutivo de la cadena NBC en un artículo publicado este mes en Columbia Journalism Review . “Poner una cámara en un acto en directo y dejarla emitir es tecnología, no periodismo. El periodismo requiere edición y contexto”, ha dicho a The New York Times el veterano presentador y entrevistador Ted Koppel.

Grupos antivacunas y conspirativos de Facebook promueven el uso de lejía y rayos UVA

El fabricante de los populares desinfectantes Dettol y Lysol se sintió ayer obligado a publicar un comunicado advirtiendo a los consumidores que “bajo ninguna circunstancia sus productos deben ser administrados al cuerpo humano” mientras la c omunidad científica estadounidense salía en bloque a reprender la a Trump por su irresponsabilidad y los servicios de emergencias de varios estados advertían a los ciudadanos contra sus remedios mágicos.

“Por favor, no coman pastillas de detergente ni se inyecten ningún desinfectante”, pidió el servicio de emergencias del estado de Washington. Maryland envió ayer una alerta a los teléfonos de todos sus residentes para pedirles explícitamente que no ingieran ni se inyecten “ningún producto desinfectante”, tampoco mediante “otras rutas”; los servicios del toxicología del estado, gobernado por el republicano Larry Hogan, recibieron ayer más de cien consultas al respecto, explicó su portavoz. Varias agencias gubernamentales emitieron recomendaciones similares tras la rueda de prensa del presidente.

“Esto tiene que ser la gota que colma el vaso. No más ruedas de prensa en directo, por favor”, rogó en Twitter Dara Kass, profesora de medicina de urgencias de la universidad de Columbia; “hay gente que ya ha intentado esto, normalmente quiere suicidarse. A veces se abrasan el esófago”, avisó. “Por si a alguien le hace falta escuchar esto: los productos que usas para matar virus y bacterias directamente, normalmente también matan células humanas sanas”, replicó Ryan Marino, toxicólogo de emergencias del hospital universitario de Cleveland (Ohio). “De parte de todos los toxicólogos, por favor, no lo hagan”, escribió Bryan Hayes, toxicólogo y profesor de Medicina de Harvard.

Desde las filas demócratas, las reacciones oscilaron entre la indignación y el sarcasmo. “Por favor no os envenenéis sólo porque Trump crea que puede ser una buena idea”, tuiteó la exsecretaria de Estado Hillary Clinton. “No puedo creerme que tenga que decir esto pero por favor no beban lejía”, escribió por su parte el exvicepresidente Joe Biden, que en principio será el rival demócrata de Trump en las elecciones de noviembre y se encuentra en cuarentena en su casa de Delaware. Anteanoche recomendó al presidente que se deje de terapias falsas y se centre en conseguir más tests de diagnóstico y material protectivo para el personal sanitario. “Nadie debería beber desinfectante, creo que está muy claro. Deberíamos escuchar a los médicos y los científicos sobre este tema.Yo no escucho a ningún político sobre temas relacionados con la salud”, terció el congresista republicano de Texas Will Hurd. Ante el silencio abrumador de los conservadores, la presidente de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, acusó a la oposición de “rechazar la ciencia y el rechazar la gobernanza”.

Trump se plantea dejar de celebrar ruedas de prensa diarias

Por primera vez desde que empezó a hacer comparecencias diarias sobre la crisis sanitaria, el presidente abandonó ayer la sala de prensa de la Casa Blanca sin aceptar preguntas de los periodistas. De acuerdo con varios medios estadounidenses, Trump se está planteando dejar de celebrarlas. Sus asesores están intentando convencerle de que deje de hablar de forma diaria y se limite a intervenir cuando tenga algo que comunicar o alguna victoria que celebrar. Los altos índices de audiencia de sus primeras comparecencias coincidieron con un repunte en sus índices de popularidad, la reacción clásica de los estadounidenses ante una crisis, una noticia que Trump celebró en su cuenta de Twitter. El c ierre de filas con la bandera, y su presidente, fue sin embargo menor de lo habitual (se quedó alrededor del 50%) y más breve. Sus índices de aprobación han vuelto a la banda en la que se mueve habitualmente, entre el 40% y el 45%, una caída que algunos de sus asesores relacionan precisamente con sus ruedas de prensa diarias. Sólo un 23% afirma tener confianza en él en la gestión de la crisis, según una encuesta de AP.

Trump ha definido la función del presidente de Estados Unidos como “un cheerleader del país” y admite que no comparece para dar malas noticias, una actitud que explica su entusiasta apoyo público a tratamientos experimentales para tratar a pacientes de la Covid-19, como la combinación de hidroxicloroquina y la azitromicina, una mezcla que se ha administrado junto con otros fármacos a pacientes que no respondían a otros productos pero contra la que han fallado varios estudios y ayer la Agencia del Medicamento estadounidense desaconsejó oficialmente. “Yo soy el presidente y tú eres un periodista mentiroso”, espetó Trump el jueves a un reportero de The Washington Post que le dijo que los estadounidenses siguen sus comparecencias porque quieren información, “no rumores”.

A pesar de que las imágenes de su intervención dieron la vuelta al mundo, ante las reacciones de consternación y alarma que siguieron a sus declaraciones Trump intervino ayer al mediodía para asegurar que sus comentarios eran “sarcásticos”, una explicación que ha utilizado para defenderse de otras declaraciones polémicas en el pasado. “Hice una pregunta sarcásticamente a periodistas como tú para ver qué pasaba”, dijo, negando que sugiriera inyectar desinfectante. “Lo que pedí es que miren si la luz solar puede ayudar”, aseguró. Horas antes, su portavoz había acusado a los medios de “sacar de contexto” sus declaraciones. En noviembre se verá si su vieja aseveración de que “podría disparar a alguien en la quinta avenida de Nueva York y no perdería votantes” (2016) es válida en medio de la peor emergencia sanitaria y crisis económica mundial en décadas.

La Vanguardia