UP rechaza investigar la relación de Felipe González y el GAL que piden los soberanistas


Documentos desclasificados de la CIA señalan también a Felipe ...

La comisión de investigación que han solicitado este jueves en el Congreso ERC, PNV, Bildu, Junts per Catalunya, CUP y BNG para “esclarecer las responsabilidades y vínculos con el GAL de los gobiernos presididos por Felipe González“, a raíz de las últimas informaciones aparecidas en prensa basadas en documentos desclasificados de la CIA, no prosperará. Unidas Podemos será uno de los partidos que se opondrán a investigar este capítulo de la historia reciente de España, la denominada “guerra sucia” contra ETA.

“No vamos a dejar que nada nos distraiga de poner en marcha el escudo social y relanzando la economía social, y mucho más con cosas que son perfectamente conocidas”, zanjaba el portavoz del grupo confederal, Pablo Echenique, en una entrevista en TVE recogida por Europa Press. No obstante, los morados aún tienen que decidir el sentido de su voto.

En plena precampaña de las elecciones vascas, Bildu y PNV pujan por entrar al fondo del asunto de esta etapa histórica, los primeros promoviendo la comisión de investigación y los segundos recuperando su propuesta para tratar de cambiar la Ley de Secretos Oficiales, en ambos casos para conocer la relación del expresidente del Gobierno con el terrorismo de Estado. Al margen del contexto preelectoral, Unidas Podemos ha preferido cerrar filas con su socio de Gobierno, si bien es pública y notoria la animadversión, recíproca, entre González y Unidas Podemos.

Consulte aquí en PDF la petición de comisión de investigación sobre la responsabilidad de los gobiernos de Felipe González con los GAL.
© Proporcionado por El Confidencial Consulte aquí en PDF la petición de comisión de investigación sobre la responsabilidad de los gobiernos de Felipe González con los GAL.

Los morados siguen así su senda de dejar atrás el incisivo discurso de la “cal viva” que Pablo Iglesias llevó a la tribuna del Congreso coincidiendo con la fallida sesión de investidura de Pedro Sánchez tras las elecciones de 2015. “Su partido fue el del crimen de Estado, desconfíe, señor Sánchez, de los que tienen su pasado manchado de cal viva. Su partido fue también el del tráfico de influencias que dio la espalda a los trabajadores españoles”, así como el de “la cultura del pelotazo”, le afeó Iglesias entonces a quien ahora es su socio de Gobierno, con un discurso muy crítico contra el líder socialista y todo lo que representaba y había representado, en su opinión, esta organización. Un partido, o más bien una parte del partido, a la que le cerraba la puerta.

GAL, “juzgados y condenados”

Críticas que se contextualizan mejor con otras acusaciones al pacto que el aquel momento realizaron los socialistas con las ‘derechas’, que Iglesias denominó “gatopardiano” y vinculó al empuje de los poderes fácticos. El líder de Unidas Podemos defendía así votar en contra de un “presidente socialista con el programa económico de Ciudadanos”, alentado por los cantos de sirena del sorpasso, aunque ello supusiese forzar nuevas elecciones. La “cal viva” ha quedado atrás, al igual que la hipótesis del sorpaso.

El propio Iglesias se ha mostrado autocrítico con esta intervención, no tanto por el fondo sino por las formas y el ruido que generó, en el libro de conversaciones con el periodista Enric Juliana titulado ‘Nudo España’. Ya tras la reconquista de Sánchez de la secretaría general del PSOE, en 2017, con unas renovadas tesis que supusieron la orden de levantar el cordón sanitario frente a Podemos, llevó a que la formación morada a comenzar a acercarse a los socialistas. Las alusiones a la “cal viva” y al PSOE de Felipe González y Susana Díaz quedaron definitivamente atrás en la moción de censura con la que contribuyeron a encumbrar a Sánchez a la Moncloa. El prólogo con el que se convirtieron en el socio prioritario del Gobierno socialista y sentar así las bases para la actual coalición progresista. Un giro reformista y pragmático que ahora se ha consumado y que simbólicamente se refuerza con el rechazo a la comisión de investigación sobre González.

En la cúpula del PSOE, las críticas del expresidente ya no generan ni frío ni calor. Ningún cimiento se removió la semana pasada cuando el expresidente comparó el actual Ejecutivo con el “camarote de los hermanos Marx”. Ferraz ignora las invectivas del patriarca socialista y hoy se sitúa mucho más próxima a José Luis Rodríguez Zapatero, que fue sin embargo más activista que González a favor de Susana Díaz en las primarias de 2017. La dirección quita hierro también a la petición de los socios de investidura: “Unos están en campaña [PNV, Bildu y BNG] y otros lo estarán pronto [ERC, JxCAT y CUP]. Lo hacen por enredar y por dos minutos en los telediarios. Ya lo dijimos: los GAL están juzgados y condenados“, subraya una dirigente del máximo nivel. En el PSOE están seguros, además, de que su socio de coalición no dará un paso incómodo. Y no lo hará.

La relación de Sánchez con González es inexistente. El jefe del Ejecutivo no hizo ya campaña con ninguno de los dos expresidentes en las campañas de 2019. En marzod de 2018, el líder socialista invitó a los dos a la escuela de buen gobierno, un foro pensado para cerrar las heridas internas, pero González no acudió, alegando que tenía un viaje, y sí Zapatero, que sin embargo mostró cercanía con el vencedor de las primarias y que ha ido respaldando públicamente sus decisiones.

MSN