CARTAS DE VERANO ENTRE DOS MUJERES (5), POR E. DE LA CRUZ Y L. MODROÑO


Luz Modroño, psicóloga, profesora de historia, activista social, y Enriqueta de la Cruz, escritora, periodista, colaboradoras de Federación de Republicanos (RPS), inician una correspondencia de verano, sus Cartas de verano, donde a modo de mini artículos reflejarán sus pareceres sobre política y actualidad social, económica, nacional e internacional. Esta es la quinta entrega.

Luz, amiga:

Yo me levanto hoy súper pronto para escribirte mostrando mi preocupación por varios asuntos que confluyen.

Veo lo que ha pasado con las elecciones vascas y gallegas: sus resultados a los que te refieres, y a mí no me parecen tan halagüeños para la izquierda como parecen a simple vista, tal como apuntas, y digo izquierda por entendernos con el lenguaje universal. Menciono una opción que tiende hacia el progreso humano, la igualdad, la solidaridad y la libertad de todos los seres, hacia su emancipación, mayor conocimiento, por tanto, y cultura, la democratización de la luz, vaya.

Lo que representan los resultados es el afianzamiento del nacionalismo. La gente se refugia a escala cada vez más local. Y eso, creo, como consecuencia de que las personas, hoy, se sienten vulnerables, solas, desprotegidas por instancias superiores, supra algo, ya sea nación a mayor escala, versus estados, ya sean instituciones, partidos generales y demás organismos, incluidos los internacionales creados en pos de los derechos humanos y la justicia universal y demás. Hoy hay mucho mercadeo con eso de los DD.HH. y una industria montada que para qué… Esto dicho sea de paso pero no me disperso.

Lo que quiero decir es que cuando la gente no encuentra soluciones a sus problemas verdaderos, cuando no se siente representada ni por los que aprovecharon el 15-M para darle forma de formación política, pues se repliega al útero materno, a la comunidad a pequeña escala, a su ayuntamiento que está más cercano, a su partido más nacionalista y así comienza a moverse legítimamente desde una zona más conocida, cálida, cercana, en pos de sus derechos, en lucha ya por los mismos derechos que le quitan a dentelladas, por la superación de Matrix en el que vivimos, de tanto humo de paja y cortina de idem que hay en el exterior, contra la inseguridad.

Y todo ello es lógico y normal pero no bueno tanto como pueda parecer, a menos a medio y largo plazo. El cierre de fronteras, de una u otra manera, implica atraso. Repliegue no es ir hacia delante, es lo contrario, y es lo que digo. Normalmente cuanto más te muevas en sálvese quien pueda, en yo con mis paisanos y arda el mundo, en una radicalidad de supervivencia pero que no viaja, que no ve más allá, de exacerba su cultura y su modo de ser como lo más guay de la tierra, que más allá de la sana identidad a preservar se chulea de que es el que mejor toca la campana de su iglesia, mejor besa y hace las fiestas de guardar más excelentes, mal vamos. Y cuando una tendencia surge luego ya por allí se coge camino…

Eso, normalmente termina en desprecio al otro, en atomización de luchas, en miopía, en machismos también, porque el mundo reduccionista y belicoso lo suelen organizar los machos a las mil maravillas y etc., vamos, que la mujer suele salir perdiendo y achicada, forzada por las circunstancias a la que se descuida, termina por ser la mejor guardiana “de las esencias”. De tal forma que ojo con cuestiones que nos pueden parecer, ya digo, simpáticas en lo inmediato: porque, por ejemplo, reclaman su república independiente y algo es algo, ya que al menos hablan de república, no como otros. O porque hacen y no chalanean tanto, porque han entendido que no se puede morir de éxito sino que hay que vivir decentemente y comer decentemente y asamblear más y menos plegarse a intereses de otros que ni se saben a ciencia cierta cuáles sean…

Pero no debemos deslumbrarnos.

Es cierto: No pocos y bien informados piensan que al menos los independentistas están abriendo un camino, y no lo niego, están haciendo algo en el sentido de pensar, obrar, no poner paños calientes a las cosas e indicando, como bien dijo en Público ayer, Ana Prado de Vera, muy magníficamente, por cierto, que ya no se puede cerrar los ojos a otra realidad que llega, que yo creo que se está imponiendo por la necesidad y nada menos que por la necesidad de los ciudadanos: una “república de países”, yo diría de realidades identitarias distintas que hay que bien encuadrar en otra constitución de convivencia, probablemente federativa, para mí más óptima que confederal, pero república seguro y sin más parches, sin más jugar a la Transi dos punto cero, que es tan mortalmente infantil en los tiempos que corren, aburrida, soez, cínica. Y precisamente cuando lo que se demanda es política de hechos de ideas, de soluciones pegadas al suelo y no cinismo, no maquiavelismo, no postureo y, mucho menos, insisto siempre, tapar vergüenzas de los bragueta desatados, de los mangantes, sean quienes sean.

Ya no se puede políticamente buscar el fin éxito sin reparar en que en el camino te transformas, por ejemplo, en un capullo-a. Yo, cada día más machadiana, maja. Ya hay quepensar que la política somos todos, debemos participar todos. Debemos muy frommdianamente, ser responsables. Nuestra responsabilidad ante nuestro destino, haciéndonos, haciendo con otros luego de conocernos a nosotros mismos, de no seguir a tontas y a locas lo que nos manden los que nos hunden simplemente, es la clave.


Enriqueta:                                                                        

Así es, querida amiga. Los resultados de las elecciones en las distintas Comunidades nos conducen a hacer diferentes reflexiones. La primera, ciertamente, el avance de los nacionalismos, especialmente en Galicia. Verdad es que a mí, estos chicos del BNG me gustan, me parecen serios y comprometidos con el bien común que es lo que de verdad hay que defender desde los parlamentos. Parece bastante evidente que las respuestas que los partidos nacionales de izquierda están dando no satisface a la ciudadanía galega o, cuando menos, no les ven como alternativa.

Me preocupa sobremanera el avance de Feijoo, ese amigo de los Fariña y company con los que tanto gustaba de coquetear o alternar. Alguien dijo en cierta ocasión que Galicia es el pueblo con corazón de izquierdas que vota a derechas.

En el País Vasco el análisis es otro, a mi modo de ver. El PNV ha sabido crear una red clientelar muy fuerte y segura que le viene manteniendo en el poder autonómico desde hace tantos años. La sociedad vasca es una sociedad rica, tranquila una vez superado aquella lacra del terrorismo que tanto daño produjo. Y es una sociedad bien afianzada en sí misma.

Y, efectivamente, aunque es muy pronto para sacar conclusiones, es posible que la respuesta esté en ese sentimiento de enorme vulnerabilidad y sentimiento de desprotección que invade a la gente cada vez con mayor fuerza y de la que no es ajena la pandemia en la que aún estamos inmersos. Pero quizás también ocurre que, cada vez en mayor medida, se está perdiendo el sentimiento de lo común, de lo global. Se mira cada vez más a lo más próximo, efectivamente. Lo que significa que estamos cada vez más cerca de esa aldea global de Huxley.

Y coincido contigo en que no es positivo. Ese repliegue supone, efectivamente, un desvincularse de lo universal para atender sólo a lo particular. Y, desde luego supone no sóloun inmenso empobrecimiento sino también el caldo de cultivo para manifestaciones de sentimiento patrio, particular, con exclusión o, al menos, rivalidad con el otro. Y aquí se impone, desde luego, el uso del género masculino. Tal como dices, el mundo en el que vivimos no fue hecho nunca por mujeres ni desde nuestra óptica. La responsabilidad de lo que tenemos tiene un nombre.

Ya hemos comentado lo peligroso que es esa dualidad impulsada desde principios de este siglo respecto a la dicotomía libertad-seguridad y lo perverso, por las consecuencias que puede tener, de la apuesta por la seguridad. Confío en que este avance de los nacionalismos no esté ligado a un avance en el deseo de mayor seguridad. Porque el mundo necesita de valentía, de saber que, aunque no lo queramos o no lo creemos, lo que ocurre en una parte del planeta afecta a cualquier otra, el aleteo de la mariposa.

Más me preocupan los resultados obtenidos por Feijoo, como decía más arriba. El desarrollo económico de Galicia está ligado al primer sector de producción y eso explicaría en parte ese conservadurismo que lleva a que un personaje como Feijoo haya obtenido los resultados que ha obtenido. Pero no sólo eso sobre todo al contrastarlo con los resultados obtenidos por los nacionalistas. Quizás sea síntoma de esa dicotomía social entre el centralismo y la periferia. En fin, habrá que seguir atentas la evolución de todo esto y su influencia en el conjunto del país.

Agosto se acerca y habrá irremediablemente un parón informativo o, cuando menos una ralentización. Estamos ante hechos, no obstante, que pueden marcar una diferencia sustancial respecto a otros años. Uno es el desarrollo del asunto del rey campechano y otra el del virus. Iremos viendo.

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