COMUNICADO HUELGA GENERAL 14 N FEDERACIÓN REPUBLICANOS (RPS) CAMPO DE GIBRALTAR


La República, como toda idea fuerte, justa, elevada, generosa y potente tiene que irse esculpiendo, tiene que irse labrando a mazazos en el ánimo de los republicanos. La República se va haciendo a fuerza de vivir: por el heroísmo de sus partidarios y a fuerza de las traiciones de sus desleales.

La Huelga General del 14 de noviembre es una importante jornada de lucha, pero que para tener éxito deberá aprovechar al máximo las posibilidades de coordinación política y social. Hasta que los sindicatos no apoyen decididamente la lucha por la República o, lo que es igual, hasta que no reconozcan que este régimen de la Transición ha fracasado y ha derivado en un sistema antidemocrático y antisocial, la lucha sindical no triunfará. Los republicanos apoyamos absolutamente la Huelga General, hay motivos más que sobrados para hacerla, pero somos realistas, las voces clamando por el diálogo y la concertación están fuera de la realidad. Hay que apostar fuerte. Y denunciar lo que haya que denunciar.

Los sindicatos deben unirse de una vez a la lucha por la República, al igual que la izquierda parlamentaria, unos y otros abducidos aparentemente por discursos y mensajes «ciudadanistas» y «globalistas» con diversos tonos naranja, Pero los republicanos lo tenemos claro en esto de los colores de la lucha. Nosotros no criticamos a los sindicatos sino a sus políticas de concertación, que son hoy voluntaristas e irreales; es preciso más sindicato, más fuerte, más duro, más combativo.

 Es preciso que esas trincheras de los trabajadores que son los sindicatos resistan y se conviertan en la base de la victoria. Es imprescindible la coordinación de la lucha sindical entre todos los sindicatos y entre estos y las organizaciones republicanas y de clase. Este jueguecito que algunos se traen tratando de inventarse un «15m» bis, tan artificial como el artefacto «naranjista— de hace un año, responde solamente al rechazo a ver el sindicato como la gran organización de lucha de los trabajadores en el marco de la lucha de clases que nunca tuvieron que dejar de ser. Pero con todo, son miles y miles los sindicalistas y trabajadores conscientes de lo que nos jugamos todos, y millones los trabajadores que vuelven sus miradas hacia los sindicatos… Los sindicatos a quienes deben dar esperanza y confianza es a los trabajadores, el mensaje de confianza debe recibirlo los que sufren, no los explotadores, pero esto es algo que solo se logra luchando todos.

Y millones de personas participan en una Huelga, la gente aprende, es una gran escuela, y muy democrática, los grandes líderes no cuentan, es pasar frío y miedo en un piquete en la madrugada, es sacrificio, entrega, llorar y abrazarse con desconocidos que están a tu lado ante la entrada de la fabrica o la salida de cocheras, jugarse el tipo, aprender de esos compañeros que descubres que son valientes y entregados y a los que nunca viste hacer esas cosas pero que se crecen ante la policía, los esquiroles o los patronos, y lo hacen con valor e inteligencia y responsabilidad, y que al día siguiente volverán sencillos a su curro, es que los jóvenes aprendan del ejemplo de los mayores y que todos aprendamos unos de otros, porque eres testigo vivo, personal, del poder la unidad, de la organización, del poder de la clase obrera.
Todo el mundo sale marcado por una huelga, es una gran escuela. El poder cierra los ojos el día de la huelga, pone unas rayas en algunos sitios —El corte inglés, los servicios mínimos— , y trata de olvidar lo demás, los patronos están muy nerviosos ese día y ansían que se acabe cuanto antes…, para volver al día siguiente con sus tijeras y su apasionadora. .
¿Quieren transmitir un mensaje de firmeza y determinación el día 14 de noviembre CC.OO y UGT? Pues que se dejen de batucadas y manitas agitadas, que en la gran manifestación del 14 por la tarde abra la marcha la Banda 1º de mayo tocando el Himno de Riego y la Internacional y que en la tribuna de oradores hablen libremente, hemos dicho libremente, las organizaciones que apoyamos la lucha. Seguro que al día siguiente el interés por «hablar» aumenta en ciertos ambientes que temen una radicalización de la lucha. Si el 6D los republicanos hablaremos de la Huelga, el 14N debería hablarse de la República.

La República que viene será la República del pueblo, la heredera directa de aquella república de trabajadores de todas clases unidos en un régimen de libertad y justicia que asesinaron los abuelos fascistas de estos neoliberales y opusinos que hoy dictan el horror de cada día. Esa es la República a la que tienen miedo los Borbón y los Botín y los IBEX 35, esa es la República que necesitamos. Una con la economía al servicio de las necesidades de la población, sin desahucios y donde el trabajo sea un derecho y un ejercicio de dignidad.

Lo que hay que hacer es abrir el corazón español y limpiarlo de la costra monárquica de la cual padece y decir al pueblo español que las grandes obras de España las ha hecho él. En España tenemos que acabar con las aristocracias y los privilegios.

¿Por qué no va a ser capaz otra vez de levantarse la bandera de la República española y ondear contra todos los Botines, Borbones, Juan Marchs, tiranos omnipresentes?

¡Enarbolad una bandera de libertad, la tricolor, enfrente del oligarca, del cacique omnipresente en la Historia!

 

La base de nuestra acción política cabe en pocas palabras: República, la posibilidad única de nuestro valimiento en la civilización y de elevación del nivel moral del pueblo español. Eso es para nosotros el régimen: República, Libertad, Trabajo y Justicia. Cuando decimos República queremos expresar libertad y democracia, pero también Ley, responsabilidad, orden, conciencia, Constitución verdadera, independencia de la Justicia, laicismo, acabar con la impunidad del franquismo.

Se necesita en estos tiempos que corren un republicanismo activo, vigoroso, gimnástico, deportivo que no sea de salón. España es un país enfermo de Historia mal sabida.

El republicanismo tiene que hacerse todos los días, con una disciplina de acero y con un vigor que se manifieste en algo más que palabras y aplausos, es decir, en un Partido Obrero fuerte.

Hacemos un llamamiento a todo aquel que es republicano: ¿quiere venir con nosotros, sumarse a nuestro frente, quiere ayudarnos? Este llamamiento se hace a todos públicamente. Es hora de dejarse de convecciones estériles; es hora de abandonar la pura táctica de partido y parlamentaria que es de segundo orden en la situación actual de depresión económica y monarquía corrupta.

Es la barrera formidable republicana la que tenemos que formar dispuestos a salir andando. Barrera republicana, República victoriosa, revolución verdadera, que es distinta a esas que llaman primaverales y de colores.

¿Qué más puede desearse y qué mayor ambición puede tener un hombre y una mujer que ser aborrecido por los enemigos de la democracia y los enemigos de la República?

  ¿Qué quiere decir esto de que España es una República de trabajadores según la Constitución no derogada de 1.931? Lo que dice es que en España dignificada por la República el trabajo es la única cualidad que sirve para dignificar y elevar al ciudadano.

El desarrollo semiespontáneo de las huelgas, algunas no terminan en nada, constituye una etapa completamente inevitable de la revolución, un periodo de despertar de las masas, de su movilización y de su entrada en lucha. Los veteranos ejercitan sus músculos, los nuevos reclutas aprenden. A través de estas huelgas la clase empieza a sentirse clase.

Decía Don Manuel Azaña: “Es necesario mantenerse en las filas de combate de la República un día y otro día dando ilusiones cuando se necesiten ilusiones”.

La bandera tricolor no la impuso un ministro, ni la izó un gobierno, ni la diseñó un burócrata en su despacho; esa bandera la confeccionó y la hizo el pueblo mismo poniéndola sobre su corazón.

 Por una República Democrática de Trabajadores de toda clase y Federal

 https://federacion.republicanos.info/

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La Huelga General del 14 de noviembre es una importante jornada de lucha, pero que para tener éxito deberá aprovechar al máximo las posibilidades de coordinación política y social. Hasta que los sindicatos no apoyen decididamente la lucha por la República o, lo que es igual, hasta que no reconozcan que este régimen de la Transición ha fracasado y ha derivado en un sistema antidemocrático y antisocial, la lucha sindical no triunfará. Los republicanos apoyamos absolutamente la Huelga General, hay motivos más que sobrados para hacerla, pero somos realistas, las voces clamando por el diálogo y la concertación están fuera de la realidad. Hay que apostar fuerte. Y denunciar lo que haya que denunciar.

 

Los sindicatos deben unirse de una vez a la lucha por la República, al igual que la izquierda parlamentaria, unos y otros abducidos aparentemente por discursos y mensajes «ciudadanistas» y «globalistas» con diversos tonos naranja, Pero los republicanos lo tenemos claro en esto de los colores de la lucha. Nosotros no criticamos a los sindicatos sino a sus políticas de concertación, que son hoy voluntaristas e irreales; es preciso más sindicato, más fuerte, más duro, más combativo.

 

Es preciso que esas trincheras de los trabajadores que son los sindicatos resistan y se conviertan en la base de la victoria. Es imprescindible la coordinación de la lucha sindical entre todos los sindicatos y entre estos y las organizaciones republicanas y de clase. Este jueguecito que algunos se traen tratando de inventarse un «15m» bis, tan artificial como el artefacto «naranjista— de hace un año, responde solamente al rechazo a ver el sindicato como la gran organización de lucha de los trabajadores en el marco de la lucha de clases que nunca tuvieron que dejar de ser. Pero con todo, son miles y miles los sindicalistas y trabajadores conscientes de lo que nos jugamos todos, y millones los trabajadores que vuelven sus miradas hacia los sindicatos… Los sindicatos a quienes deben dar esperanza y confianza es a los trabajadores, el mensaje de confianza debe recibirlo los que sufren, no los explotadores, pero esto es algo que solo se logra luchando todos.

 

Y millones de personas participan en una Huelga, la gente aprende, es una gran escuela, y muy democrática, los grandes líderes no cuentan, es pasar frío y miedo en un piquete en la madrugada, es sacrificio, entrega, llorar y abrazarse con desconocidos que están a tu lado ante la entrada de la fabrica o la salida de cocheras, jugarse el tipo, aprender de esos compañeros que descubres que son valientes y entregados y a los que nunca viste hacer esas cosas pero que se crecen ante la policía, los esquiroles o los patronos, y lo hacen con valor e inteligencia y responsabilidad, y que al día siguiente volverán sencillos a su curro, es que los jóvenes aprendan del ejemplo de los mayores y que todos aprendamos unos de otros, porque eres testigo vivo, personal, del poder la unidad, de la organización, del poder de la clase obrera.

Todo el mundo sale marcado por una huelga, es una gran escuela. El poder cierra los ojos el día de la huelga, pone unas rayas en algunos sitios —El corte inglés, los servicios mínimos— , y trata de olvidar lo demás, los patronos están muy nerviosos ese día y ansían que se acabe cuanto antes…, para volver al día siguiente con sus tijeras y su apasionadora. .

¿Quieren transmitir un mensaje de firmeza y determinación el día 14 de noviembre CC.OO y UGT? Pues que se dejen de batucadas y manitas agitadas, que en la gran manifestación del 14 por la tarde abra la marcha la Banda 1º de mayo tocando el Himno de Riego y la Internacional y que en la tribuna de oradores hablen libremente, hemos dicho libremente, las organizaciones que apoyamos la lucha. Seguro que al día siguiente el interés por «hablar» aumenta en ciertos ambientes que temen una radicalización de la lucha. Si el 6D los republicanos hablaremos de la Huelga, el 14N debería hablarse de la República.

 

La República que viene será la República del pueblo, la heredera directa de aquella república de trabajadores de todas clases unidos en un régimen de libertad y justicia que asesinaron los abuelos fascistas de estos neoliberales y opusinos que hoy dictan el horror de cada día. Esa es la República a la que tienen miedo los Borbón y los Botín y los IBEX 35, esa es la República que necesitamos. Una con la economía al servicio de las necesidades de la población, sin desahucios y donde el trabajo sea un derecho y un ejercicio de dignidad.

 

Lo que hay que hacer es abrir el corazón español y limpiarlo de la costra monárquica de la cual padece y decir al pueblo español que las grandes obras de España las ha hecho él. En España tenemos que acabar con las aristocracias y los privilegios.

¿Por qué no va a ser capaz otra vez de levantarse la bandera de la República española y ondear contra todos los Botines, Borbones, Juan Marchs, tiranos omnipresentes?

¡Enarbolad una bandera de libertad, la tricolor, enfrente del oligarca, del cacique omnipresente en la Historia!

 

La base de nuestra acción política cabe en pocas palabras: República, la posibilidad única de nuestro valimiento en la civilización y de elevación del nivel moral del pueblo español. Eso es para nosotros el régimen: República, Libertad, Trabajo y Justicia. Cuando decimos República queremos expresar libertad y democracia, pero también Ley, responsabilidad, orden, conciencia, Constitución verdadera, independencia de la Justicia, laicismo, acabar con la impunidad del franquismo.

Se necesita en estos tiempos que corren un republicanismo activo, vigoroso, gimnástico, deportivo que no sea de salón. España es un país enfermo de Historia mal sabida.

El republicanismo tiene que hacerse todos los días, con una disciplina de acero y con un vigor que se manifieste en algo más que palabras y aplausos, es decir, en un Partido Obrero fuerte.

Hacemos un llamamiento a todo aquel que es republicano: ¿quiere venir con nosotros, sumarse a nuestro frente, quiere ayudarnos? Este llamamiento se hace a todos públicamente. Es hora de dejarse de convecciones estériles; es hora de abandonar la pura táctica de partido y parlamentaria que es de segundo orden en la situación actual de depresión económica y monarquía corrupta.

Es la barrera formidable republicana la que tenemos que formar dispuestos a salir andando. Barrera republicana, República victoriosa, revolución verdadera, que es distinta a esas que llaman primaverales y de colores.

 

¿Qué más puede desearse y qué mayor ambición puede tener un hombre y una mujer que ser aborrecido por los enemigos de la democracia y los enemigos de la República?

 

 

¿Qué quiere decir esto de que España es una República de trabajadores según la Constitución no derogada de 1.931? Lo que dice es que en España dignificada por la República el trabajo es la única cualidad que sirve para dignificar y elevar al ciudadano.

 

El desarrollo semiespontáneo de las huelgas, algunas no terminan en nada, constituye una etapa completamente inevitable de la revolución, un periodo de despertar de las masas, de su movilización y de su entrada en lucha. Los veteranos ejercitan sus músculos, los nuevos reclutas aprenden. A través de estas huelgas la clase empieza a sentirse clase.

Decía Don Manuel Azaña: “Es necesario mantenerse en las filas de combate de la República un día y otro día dando ilusiones cuando se necesiten ilusiones”.

 

La bandera tricolor no la impuso un ministro, ni la izó un gobierno, ni la diseñó un burócrata en su despacho; esa bandera la confeccionó y la hizo el pueblo mismo poniéndola sobre su corazón.

 

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Por una República Democrática de Trabajadores de toda clase y Federal

 

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