
Mirémoslo así, como es en realidad: «Nadie engaña a todo el mundo todo el tiempo». Era una frase preferida de un banquero caído de su cielo: Mario Conde, al que su propio hermano rechazó, un hombre herido por su trauma infantil que le hizo superarse como el más listo del país, enriquecerse para tener el poderío de donar al Caín que no lo merecía y era bastante más tonto que él (es la historia no contada en sus profundos de un dios que se creyó Abel y al que le hicieron bien el lío…), sus presentes.
Seguir leyendo Hoy comienza la cuenta atrás para derrotar al fascismo. Una vez más., por Enriqueta de la Cruz*













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