Devolvamos a las palabras su sentido. Los neoliberales odian la República, por Benjamín Balboa


republica-tricolorDevolvamos a las palabras su sentido. Una república burguesa es aquella en la que sólo el dinero y la propiedad garantizan el ejercicio pleno de la ciudadanía y los derechos humanos básicos (salud, educación, expresión)… El estado del bienestar aminoró esa dinámica y permitió que surgiera una clase media de origen obrero gracias a un aumento de salarios y a la existencia de derechos sociales gracias a muchas luchas y a la existencia de la URSS…, pero esa clase media nunca fue una burguesía verdadera, pues siempre dependió de su trabajo y su salario para poder mantenerse; hoy, cuando pierden su trabajo millones de personas, o los salarios son reducidos brutalmente, y se destruye el acceso a la salud pública, la educación y las pensiones públicas, descubren muchos horrorizados que en realidad no eran «burgueses», sino simplemente trabajadores asalariados, muchos siguen obstinados en no reconocerse como lo que son, obreros de cuello blanco; años de fantasías quedan derrumbados de golpe ante la cruda realidad de la lucha de clases emprendida por los poderosos.

Los neoliberales temen incluso a las repúblicas burguesas porque saben que la ilusión de la democracia puede llevar a algunos políticos a actuar demagógicamente —eso es como lo califica el PP— y prometer al pueblo, a los ciudadanos sencillos, sin dineros o propiedades, mejoras sociales y más libertad y derechos. Lo dicen en la radio y la tv, la educación pública universal es «demagógica», pues no es justo que los pobres —los que no se lo pueden permitir por sí mismos—, estudien aprovechándose del dinero de los ricos, los empresarios y los emprendedores. A este extremo estamos llegando, el PP expresa en público su odio de clase, su clasismo extremo y su voluntad de construir una sociedad basada en las diferencias más grandes, la explotación, la ignorancia y la miseria para millones, sin otra política de contención que la violencia y la represión, y todavía la izquierda parlamentaria y las cúpulas sindicales no se atreven a hablar de la lucha de clases. ¿A qué esperan?

Los neoliberales desprecian profundamente la democracia y odian a la República y todo lo que implica. El plan neoliberal en marcha busca por eso privatizarlo todo, el estado, la policía, el ejército, las cárceles, la justicia, todo en manos privadas, de los ricos y poderosos, de las grandes empresas. Gracias al poder de su dinero, propiedades e influencias controlan ahora el estado y lo están convirtiendo en una abierta dictadura de clase, la dictadura sobre el pueblo, sobre los trabajadores. La destrucción de los servicios públicos es sólo el comienzo. A esta gente le sobra todo. Nos quiere de rodillas. Aislados, ignorantes, prisioneros, en la miseria. Literalmente.

Es por todo esto que cuando hablamos de república democrática de trabajadores (articulo 1 de la constitución de 1931), hablamos de verdadero republicanismo, de derechos humanos, de respeto profundo a la dignidad humana, de defensa a ultranza de la Igualdad política, de la libertad plena y de la fraternidad que es como las sociedades republicanas se mantienen unidas, solidarias y de donde extraen su sistema de valores. Por eso nos odian los liberales y los capitalistas, porque odian la libertad y al género humano. Por eso la Internacional hablaba del género humano….

En estos días de penumbra que vivimos, en los que parece que estamos abocados a la oscuridad por siglos, la República universal, internacionalista, es la única esperanza. Pensar global, actuar local, dicen algunos de forma vacía, pues bien, llenemos eso de contenido, luchemos por la República aquí y ahora, por la República española, la vasca, la catalana, por el que la portuguesa y la francesa lo sean de verdad y no dejemos que el poder del dinero ponga fronteras falsas entre los trabajadores.