Solo se pronuncian cuando su dictadura es amenazada, por Marta Álvarez


El Diputado Nacional del Partido Popular por Almería, Rafael Hernando, pronunció el pasado 4 de noviembre en el programa Cascabel al Gato de 13tv, una de las frases más violentas que se hayan podido decir en televisión (y no son pocas) «algunos se han acordado de su padre cuando había subvenciones para encontrarlo», palabras por las que luego tuvo que “disculparse”. El debate discurría en torno a la exhumación de los huesos de las víctimas del franquismo llevado a cabo por las asociaciones que luchan por recuperar la memoria histórica (ARMH), actividad que por lo visto, gusta muy poco al diputado. Aunque no resulta extraño escuchar ese tipo de declaraciones en una cadena cuyo 51% de acciones pertenece a la Conferencia Episcopal.

El franquismo fue un virus de destrucción masiva para la II República Española. Su ideología lleva intrínseco el aniquilamiento, pues no tolerar es igual a matar la libertad, aniquilarla por encima de todo y de todos…En una guerra siempre hay muerte, pero la Guerra Civil de 1936 exacerbó esta lacra de la humanidad a niveles inimaginables. Acabaron con la vida de aproximadamente 500.000 personas, siendo esta una cifra inexacta, pues los documentos que lo refrendan fueron destruidos. Fue una guerra provocada, antidemocrática e innecesaria, como cualquier guerra… Nublaron la paz con un humo execrable para conseguir hundir a España en una dictadura a merced de la satisfacción del tirano Francisco Franco que duraría casi 40 años. ¿O acaso más? Que haya un gobierno que no quiera subvencionar asociaciones que buscan los restos de las víctimas del franquismo (excepto las Juntas del País Vasco y Andalucía) da que pensar. Que haya un diputado que trate de vilipendiar a las víctimas y familiares de los muertos con una frase sin razón ni fundamento, lo confirma. Esto es una dictadura señoras y señores y Rafael Hernando es un ultraderechista. Tanto él como todos sus compañeros populares que tanto poder detentan en España. Y si no recuerden las palabras del alcalde gallego de Baralla (Lugo), Manuel González Capón, cuando el pasado verano dijo en un pleno «quienes fueron condenados a muerte [durante el régimen de Franco] sería porque lo merecían». ¡Y por ahí dicen que Franco ha muerto!

El 18 de julio de 1936 empezó el bombardeo que dudaría tres años de larga guerra. Así enterraron a personas, mujeres, ancianos y niños en fosas comunes o arrojaron sus cuerpos a paradero desconocido. Y silenciados bajo la tierra húmeda por la sangre, estas personas permanecieron pisoteadas, albergando un último grito de justicia. Y así los franquistas, que se ocultan bajo el eufemismo de Partido Popular, quieren que permanezcan. En una verdadera democracia se repudiarían y remediarían las injusticias del franquismo, pero en este país ni siquiera se disimula, solo se defiende y después se pide perdón.  Demostrar que el caudillo fue un asesino no conviene nada a quienes son impulsados por Franco desde la sombra. De esta forma tan deplorable, los afectados (y la sociedad en sí), sigue atada de pies y manos sin poder hablar, sin poder moverse, sin poder casi ni pensar… Muchos creen  que España es una democracia. Y sí, lo es, de cara a la galería. Pero en realidad eso no sucede en estos momentos, cuando la situación económica, política y social empieza a volverse complicada. Ahora las medidas represivas empiezan a manifestarse en su estado más puro, y de esta forma mantienen a los muertos y a las personas sin poder salir de su claustro por el yugo el temor.