La Dignidad, el Pan, Trabajo y Techo solo vendrán con la III República


logo 45x50blancoHace un año centenares de miles de trabajadores, jóvenes, mujeres, en definitiva las clases populares, se concentraron en Madrid en las Marchas de la Dignidad, exigiendo Pan, Trabajo y Techo.

Desde entonces la situación ha cambiado y es necesario que sepamos cómo organizar la movilización y la lucha. Ante el auge de la lucha republicana que se dio hace un año y ante el manifiesto descontento de amplios sectores populares contra la monarquía como exponente máximo de la corrupción, recortes, creciente represión de las movilizaciones populares y responsable de la pauperización de millones de trabajadores y sectores sociales, la monarquía, los partidos que la sostienen y la oligarquía financiera se vieron abocados a realizar una abdicación exprés, reformando su Constitución, y entronizar a Felipe VI en una semana, en unos actos en los que apenas si tuvo apoyo popular.

Esta maniobra de lavado de cara y cambio de imagen no fue suficiente para parar el descontento popular y  el sentimiento republicano que se veía en las calles de todo el país. Tras las elecciones europeas y la irrupción de movimientos “ciudadanistas” que han basado todo su argumentario inicial en  la indefinición y que hoy se escoran cada día más a la derecha más rancia, los medios oligárquicos los han utilizado para llevar el eje de las luchas a la fragmentación y desmovilización popular. Con ello apartaban del centro de las luchas lo que de verdad temen: que amplios sectores populares se conciencien y den un paso hacia adelante pidiendo la ruptura con la monarquía impuesta por el franquismo y la instauración de la III República Popular y Federativa.

Ha pasado un año y, pese a las promesas de los partidos que sostienen a la monarquía (viejos o nuevos, quien no hable de ruptura es que quiere sostenerla, así como a su oligarquía), lo único que hemos visto -y padecemos- es más corrupción, más paro, más personas sin techo, más niños con hambre, más merma de derechos, más represión. El falso espejismo de que las urnas van a cambiar todo es parte de la maniobra. Las urnas tienen que estar ligadas a la organización y movilización popular unitaria por la ruptura y con el objetivo de la República.

No es hora de promesas. No es hora de escuchar a falsos mesías que nos regalen los oídos. Es hora de organizarse, de crear unidad popular, de estar todos juntos frente a quien es nuestro verdadero enemigo: la oligarquía financiera y la monarquía que la representa. La monarquía, como no podía ser de otro modo, no puede responder a las necesidades de nuestro pueblo, sus intereses son otros. Objetivamente, si queremos cambiar este estado de cosas, la única salida que tenemos es luchar todos juntos en un amplio Frente Popular para que la correlación de fuerzas cambie y sea el Pueblo quien imponga sus condiciones.

Que sean estas marchas ese germen de unidad de la izquierda y del Pueblo. Solo así conseguiremos nuestra Dignidad. Solo así garantizaremos nuestro Pan, nuestro Trabajo y nuestro Techo.