Resolución aprobada por la II Asamblea General Extraordinaria de la Federación de Republicanos (RPS) celebrada el pasado 20 de junio.
Desde la fundación de la Federación de Republicanos hemos insistido en diversos documentos en estar alerta y combatir el resurgir del fascismo. Este resurgimiento, como decímos en nuestro documento “sobre Unidad Popular” es “fruto de la crisis y sus consecuencias” y “ es un fenómeno europeo como nos demuestra el caso griego de Amanecer Dorado y los resultados del FN francés” o los de Dinamarca, Hungría y Suecia.
En España además de estar ligado íntimamente a la crisis se suma la no superación del franquismo en la llamada transición. El avance y organización del fascismo ha pasado de puntuales ataques a personas y sedes, e incluso asesinatos, a conseguir concejales en diversos municipios y el auge de sus agresiones.
Esto se debe a que el fascismo en nuestro país en los últimos meses se ha visto beneficiado por:
- La deriva ultraderechista y reaccionaria del PP
- La difusión de ideas racistas y españolistas en amplios sectores juveniles. Resulta en ese caso paradigmático el ejemplo de determinadas peñas futbolísticas.
- La difusión de ideas racistas y españolistas en sectores necesitados mediante la creación de “comedores” y redes de “solidaridad sólo para españoles”. La crisis y el trabajo acumulado les está permitiendo, poner en marcha iniciativas sociales como el Hogar Social Ramiro Ledesma del barrio de Tetuán en Madrid, Casal Tramuntana en Catalunya, el Centro Reconquista en Valencia, el Centro Baluarte en Madrid o repartos de ayuda social “para nacionales” en plena calle.
- La introducción en el estudiantado: iniciativas estudiantiles como la cada vez más frecuente presencia de Respuesta Estudiantil y la Liga Joven en movilizaciones de estudiantes, iniciativas políticas como la “España en Marcha”
- El apoyo y aparición de medios derechistas (en muchos casos conectados entre ellos) que asumen total o parcialmente el discurso ultra: Intereconomía, 13TV, Libertad Digital, Alerta Digital, COPE…
- Las ideas antiinmigración o caudillistas que han calado en amplios sectores populares.
- El discurso, de raigambre falangista de “ni derechas ni izquierdas” “ni de arriba ni de abajo” asumido por sectores populistas primero del 15-M (DRY,etc.) y UPyD y ahora por PODEMOS o Ciudadanos.
- La consolidación del fascismo estricto donde aparecen interrelacionados sectores histórico-nostálgicos (falangismo, AES…), sectores identitarios (España 2000, Plataforma per Catalunya) y sectores neofascistas vinculados a la tradición fascista originaria vanguardista y “social” y en otros casos al neonazismo skin, pero en muchos casos adaptados al momento, como MSR, AN, etc.
- La impunidad policial y judicial de la que gozan (ejemplo de ello son las movilizaciones y convocatorias ilegales que han protagonizado, agresiones y redadas incluídas protegidos por la policía, tras el descalabro electoral del PP) y
- Las leyes represivas , modificadas ex profeso (como la Ley de Seguridad Ciudadana más conocida como ley Mordaza y la reforma del Código Penal) o nuevas, contra el auge de la lucha obrera y popular.
En este momento ya debemos pasar a dar respuesta popular a las agresiones. Los sectores populares más combativos que no han caído en esa perspectiva populista y degenerada participan cada vez con más intensidad y contundencia en las respuestas que nuestro pueblo ha ido dando a las agresiones neoliberales y ultraderechistas.
En este sentido son remarcables los estallidos sociales en barrios obreros como el Gamonal en Burgos y Cañada del Hidún en Melilla o la expulsión de los fascistas del barrio de Tetuán. Levantamientos que si bien no representan “actos revolucionarios puros” como esperan los idealistas que los santifican o, paradójicamente, los descalifican en un acto de comprensión libresca de la lucha social, son señales de tensión social que hemos de tener muy presentes.
Como venimos propagando, la unidad de la izquierda y popular es una necesidad urgente. Nuestras propuestas sobre ruptura democrática y frente popular han llegado y van siendo asumidas por cada vez más amplios sectores de la izquierda y el movimiento popular organizado que han visto la evidencia de esa unidad, de la que los populistas están haciendo bandera sin principios ni organización, necesaria para combatir las nefandas políticas del Gobierno y por extensión del resurgir fascista.