Los operarios del carril de Arcelor, en huelga en contra del criterio del comité


Los representantes de los trabajadores habían llegado a un preacuerdo para desconvocar un paro indefinido de seis horas diarias

La decisión de ayer de la asamblea de trabajadores del tren de carril de la planta de ArcelorMittal en Gijón cogió por sorpresa a la dirección de la factoría, pero también al comité de empresa. La plantilla, compuesta por unos 250 operarios, estaba llamada a votar a favor o en contra del preacuerdo alcanzado por la compañía y los representantes de los trabajadores para anular la convocatoria de una huelga indefinida de seis horas en la instalación. Pero, al contrario de lo esperado por los firmantes, la asamblea decidió seguir con la movilización, que comienza hoy mismo con dos horas de paro en cada rotación. El conflicto surgió a raíz de la supresión de un turno en el tren de carril, pero lleva latente años, según los operarios, por «el incumplimiento reiterado de los compromisos» por parte de la empresa.

El preacuerdo para cancelar la protesta fue rubricado el lunes en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (Sasec), después de una maratoniana jornada de negociaciones a la que asistieron representantes de UGT, CC OO y USO. En ella, según los sindicatos participantes, el grupo siderúrgico atendió en cierta medida todas las demandas que efectuaban los empleados. En el documento, la dirección de la planta aceptaba recuperar el cargue, que hasta ahora realizaban subcontratas y que supone diez empleos; cerrar el calendario de vacaciones o la actualización del escalafón, pero estas medidas no han sido suficientes para los trabajadores que se presentaron a la asamblea, a la que acudió un tercio de la plantilla. La multinacional ya había advertido de que si se seguía adelante con el conflicto tomaría medidas y ayer ya avanzó a este periódico que presentará una demanda de conflicto colectivo contra los trabajadores, porque considera abusiva la protesta.

PUBLICIDAD
Los representantes de UGT, CC OO y USO, por su parte, se muestran desconcertados por la resolución de la asamblea, que es la segunda vez que rechaza en las últimas semanas una decisión de la mayoría del comité. Primero se opusieron a la convocatoria de huelga propuesta por sus representantes, que se circunscribía a unas determinadas fechas, para convertirla en indefinida y ahora se oponen al preacuerdo.

«Esto es consecuencia de años de incumplimientos por parte de la empresa y eso se paga, la gente no confía en lo que se firma», explicaba ayer Alberto Villalta (UGT), un diagnóstico similar al que realizan el resto de sindicatos con mayor o menor beligerancia. Para José Castro (CC OO), «hay que respetar el resultado de la asamblea», pero también cree que hay que reflexionar por qué solo acudió un tercio de la plantilla.

«La deficiente organización durante tanto tiempo causa un malestar que es difícil de reconducir», apuntaba, mientras que Segismundo Lorenzana (USO) calificó de «preocupante» la decisión y de excesiva la huelga indefinida. «Solo estamos empezando, ¿qué se va a hacer después si esto se enquista?», se preguntaba. Por su parte, Manuel Pulgar, desde la CSI -el único sindicato que no acudió a la negociación en el Sasec-, reconoce que el preacuerdo no era malo, pero cree que llega después de muchos incumplimientos previos. De hecho, señala que «los trabajadores están ya muy cansados» porque el documento tomaba como base otro anterior que no llegó a cumplirse.

El Comercio