El actual, que afecta a sus 12.000 empleados en España, expira el 31 de diciembre y está activo para trabajadores de Sestao y Zumárraga
El mercado del acero ha mejorado en los últimos meses, pero no lo suficiente como para que Arcelor se confíe. De hecho, la multinacional pretende negociar un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE) para las plantas españolas y para sus 12.000 empleados. Esto no significa que vaya a activarlo en todas las factorías, pero es un comodín que puede utilizar en el caso de que caigan los pedidos o que por algún otro motivo quiera reducir la producción o eliminar turnos.
El ERE actual está vigente hasta el 31 de diciembre y, después, no podría aplicarse. Por tanto, queda poco tiempo para alcanzar un nuevo acuerdo y fuentes de la compañía reconocen que, a pesar de su interés, aún no se han iniciado las negociaciones. No obstante, el ERE se ha ido prorrogando desde que se pactó en mayo de 2009, en principio, por solo seis meses. En estos siete años y medio este mecanismo se ha ido aplicando de forma concreta en cada fábrica en función de la carga de trabajo.
El acuerdo establece que los empleados regulados cobren el 90% de su salario bruto y el mismo porcentaje del resto de conceptos retributivos, mientras que las pagas extraordinarias y las vacaciones se respetan al cien por cien.
En la actualidad, está activo básicamente para los empleados de las plantas de Sestao y de Zumárraga. En el caso de la primera se anunció un cese indefinido de la producción, que posteriormente se recuperó parcialmente, solo los fines de semana y con mucho menos personal; mientras que la actividad en Zumárraga quedó reducida a un parque de chatarra que solo emplea a ocho operarios. Al resto se les ofreció la recolocación en el Principado, pero únicamente aceptaron el traslado 85. La cifra ha menguado posteriormente por varias renuncias y porque la multinacional ofertó quince puestos en la factoría de Lesaka, aunque para ello los trabajadores tenían que aceptar la baja voluntaria en la compañía para volver a ser dados de alta posteriormente.
La LDIII retoma la actividad
Por otro lado, la multinacional tiene previsto retomar la normalidad en la LDIII, ubicada en Tabaza (Carreño), entre hoy y mañana. Las obras, que han supuesto una inversión de unos 60 millones de euros, permitieron modificar una de las máquinas de colada continua para instalar un molde vertical, que le servirá para incrementar la velocidad y con ello su productividad; sustituir la vasija y el anillo de soporte del convertidor y cambiar las dieciséis vigas carrileras en las naves de carga y de acero. La máquina de colada podría arrancar hoy mismo, aunque lo más probable es que lo haga mañana, a la vez que el convertidor.