«Un carnívoro cuchillo/ de ala dulce y homicida/ sostiene un vuelo y un brillo/ alrededor de mi vida». Lo escribió Miguel Hernández. Ese ‘Rayo que no cesa’, esa amenaza para todo lo que significaba su vida para Conchita González, no desapareció cuando, el 30 de septiembre del año pasado, una concentración de políticos y miembros de la plataforma Stop Desahucios impidieron la ejecución del lanzamiento del piso en el que residía en la calle Padre Suárez. Ella lo agradeció entre lágrimas. Seguir leyendo El desahucio que nunca se paró