No se puede viajar en el tiempo ni impedir el progreso de las formas productivas y, es más que evidente, nada es eterno ni inmutable.

Quienes hoy denuncian una competencia desleal son los que se han favorecido, durante años, de no tener ninguna competencia. Siendo el taxi un servicio público está en manos privadas, lo que ha conllevado el sistema de licencias, originando un mercado sometido a una especulación idéntica a la burbuja inmobiliaria. Llegando a venderse las licencias por 300.000 €, dando lugar a una estafa con la liberación del 2009. Lo propio es que las licencias se hubieran concedido a un precio fijo y que, con la jubilación de los titulares, volviera a una nueva adjudicación. Seguir leyendo Sobre el taxi, por Jaime Hidalgo
