Pro memoria


La placa de la Puerta de Tierra en recuerdo a las víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista no te ha durado ni una semana. A los pocos días ya mostraba pintadas rojigualdas y al fin unas cruces gamadas grabadas a punta de navaja. Una tarea de alto nivel intelectual.

Imagino que la placa te ha parecido una provocación. Como nostálgico de la camisa azul y el berrido autoritario, o quizá como franquista acomplejado y, claro, has pillado un berrenchín. Acepta que te cuesta admitir que el franquismo fue una vulgar dictadura, sin libertades, que asesinó y represalió a sus adversarios. Y que en Cádiz no hubo acciones de guerra, sólo un bando: el que asesinó y represalió al alcalde, a concejales, al gobernador, a militares, a sindicalistas, a militantes de partidos y a mucha gente inocente. Mataron a todo el que no encajaba en su doctrina beata y cerril. Y el resto fue perseguido y marginado. Aquí no hubo dos bandos, sólo el del barco-prisión Miraflores, la checa azul del Casino o el paredón en la Puerta de Tierra.

Cosas del pasado, como dices, pero entonces ¿por qué te cabrea tanto esta placa? No te enojes, han pasado 80 años y la gente de la placa no quiere ya ganar aquella guerra, ni medallas ni una calle con su nombre. Ni siquiera quieren, ya ves, que los beatifiquen. Sólo dignidad ¿Sabes de qué hablo?

Además, si nada tienes que ver con aquello ¿por qué te molesta? Saberlo quizá me aclare por qué esa placa no se colocó hace diez o veinte años.

Me dirás que la placa responde a «intereses mezquinos» o eso tan retroquirúrgico de «reabrir heridas». Comprendo mejor eso de que la placa «incita a la violencia» al ver la saña con la que la destrozaste. O eso tan socorrido de que «hay que pasar página». Claro que para pasar la página, lo primero es haberla leído. Cuando eso ocurra, me creeré de verdad que tu mano destripaplacas no es heredera de aquella que se alzaba violenta en 1936.

De todas formas, creo que lo mejor es dejar la placa así, dañada, como muestra de tu nivel democrático y, perdona que te lo diga, de tu burricie. Pero, vamos, no te ofendas, eso se cura leyendo.