No se vende, se defiende, por Jesús Cintora


Frente al insulto y la amenaza del anónimo troll, los sanitarios que están jugándosela y dando la cara

Ocho razones para defender la sanidad pública

Hay una llamativa proliferación de trolls en las redes sociales que insultan y amenazan. Han ido brotando por doquier al mismo tiempo que la crisis del coronavirus. Brotan porque alguien los siembra y los riega, claro. Dicen actuar por nuestra salvación, pero con amenazas de muerte. Son muy valientes insultando, pero desde el anonimato en la mayor parte de los casos. Piden justicia con una actitud matona y delictiva. Exigen una España mejor, sembrando el odio de la cara cubierta, el insulto y el acoso.

Más allá de esa cochambre, detecto, por otra parte, que se ha abierto un debate absurdo entre la falta de previsión en esta crisis y las consecuencias de los recortes en Sanidad. Los dos factores han influido y no es contradictorio.

Me parece patético señalar solo una de las dos causas y simplemente hay que hablar con los profesionales sanitarios para que lo expliquen. Hubo bastantes errores en general. Si hubiéramos actuado antes tras lo ocurrido en China, si tuviéramos más test para prevenir y aislar, más material de seguridad, más respiradores, si no hubiéramos recortado en camas o en personal, muy probablemente no estaríamos así.

Hablo con una familiar que trabaja en la enfermería en Madrid. Sabe lo que es hacer guardias de 24 horas, sin el equipo de protección individual adecuado, recurriendo a las bolsas de basura para protegerse, sin la mascarilla, la bata o las gafas oportunas. Debe curar a enfermos a los que ella misma puede contagiar, porque son profesionales que también están contagiándose. Van más de 12.000 sanitarios oficialmente contagiados, pero si aumentaran las pruebas, serían más. Son trabajadores que sufrieron recortes de sueldo y empeoramiento de sus condiciones laborales, después vieron cómo no se atendía a tiempo la alerta que sonó en China y, ahora, están jugándosela a pie de cama. O de sillón o en el suelo del pasillo de un hospital.

Hay sanitarios que están viendo cómo no hay camas y respiradores en las UCI para todos. Hay pacientes de avanzada edad que mueren sin la asistencia debida. Hay profesionales que cuentan que algunos ancianos ingresan de gran urgencia, pero no llegan a ser tratados, porque se prioriza a otros con mayor esperanza de vida. Mayores que no se despiden de sus familiares y que entran en el hospital para no salir jamás. Porque hay colapso y escasez de medios. Porque faltan las medidas oportunas y el material prometido no acaba de llegar.

En definitiva, ya hemos visto falta de previsión, recortes, convocatorias y declaraciones erróneas, que no deberían haberse producido. De uno y otro signo. Mítines, manifestaciones o competiciones deportivas que no deberían haberse celebrado. Por citar solo algunos casos. No cuesta tanto reconocerlo. Ahora, toca salvar vidas. Después, ya habrá tiempo de aclararlo. Aprendamos que más vale prevenir que curar, que éramos más vulnerables de lo que creíamos, que nuestros sanitarios deben estar mejor valorados y que la Sanidad no se vende, se defiende.

El Diario