Manuel Salazar

La teoría del “Espacio Vital” fue una doctrina geopolítica central del nazismo, formulada por Adolf Hitler, que sirvió para justificar la expansión territorial alemana mediante la guerra, especialmente hacia Europa del Este, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, y otros paises. Hitler necesitaba los recursos naturales de Europa del Este para el desarrollo de Alemania y su consolidación como potencia económica, política y militar.
La teoría del Destino Manifiesto fue una doctrina ideológica y política surgida en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX, que sostenía que ese país estaba predestinado a expandirse territorialmente desde el Atlántico hasta el Pacífico y a ejercer influencia sobre el continente americano.
Sirvió para justificar guerras, arrebatar territorios y recursos naturales, e imponer anexiones.
Destacan la guerra con México (1846–1848) a través de la cual los gringos se apropiaron de más de la mitad del territorio y recursos naturales de México (California, Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah).
Todo eso con la misma desfachatez que por estos días Donald Trump dice que «procura recuperar el petróleo que Venezuela le robó a Estados Unidos».
Luego, esa teoría imperialista evolucionó hacia el expansionismo en el Caribe, Centroamérica y el Pacífico.
En 1823, se articuló con la Doctrina Monroe, «América para los americanos» y en ese corolario llevó a cabo intervenciones militares en el Caribe y Centroamérica, con influencias directas en Cuba (aquí se quedaron con Guantánamo), República Dominicana, Haití, Puerto Rico y Panamá.
Una vez en República Dominicana, ordenaron un «Estudio sobre la disponibilidad de recursos naturales en la isla de Santo Domingo», lo cuales eran su interés.
Ese estudio resultó en un Informe titulado «Santo Domingo, un país con futuro», firmado por Otto Schoenrich, debido a la enorme cantidad de minerales y otros recursos naturales constatados.
La intervención militar yanqui de 1916, devino en gobierno colonial militar gringo, y creó las condiciones para que luego, en 1930, el dictador Trujillo asumiera el papel de garante de los intereses norteamericanos.
En este sentido, el Destino Manifiesto fue un fundamento del expansionismo imperialista estadounidense.
La agresión yanqui a Venezuela se produce en un momento en que el capitalismo en su fase imperialista muestra su cara fascista, para recomponer la acumulación de capitales, en un contexto en que se produce un nuevo reordenamiento mundial con la emergencia de China como potencia mundial, y del Bloque BRICS como contrapeso al orden financiero impuesto por los yanquis después de la segunda guerra mundial.
La globalización neoliberal se ha agotado como política de acumulación de capitales.
Además, la economía norteamericana sigue afectada por una continua caída de la Tasa Media de Ganancia que, entre 1950 y el 2020 cayó en (-) 25%. Y esa tendencia ha continuado, y se agravó con la Pandemia de la COVID 19.
Todos los estudios sobre la Tasa Media de Ganancia indican una tendencia decreciente en el largo plazo, especialmente en Estados Unidos de Norteamérica, la Unión Europea y Japón, enclaves fundamentales del capitalismo mundial.
Dado que la Tasa Media de Ganancia es el indicador principal en las decisiones de los capitalistas para sus inversiones y políticas generales; el hecho de que esta se mantenga en descenso por un largo tiempo, y las perspectivas sean mantener esa caída, es razón para que las empresas multinacionales y los cabecillas del imperialismo procuren revertir esa tendencia.
El capital norteamericano busca con desespero nuevas fuentes de acumulación, y en esa situación apela a Donal Trump, el rostro neofacista, instrumento de ocasión del imperialismo norteamericano.
(Bertold Brecht dijo alguna vez que la social democracia es la burguesía cuando no está asustada; y el fascismo es la misma burguesía cuando está asustada).
De tal manera, la agresión a Venezuela es también una escalada fascista.
Así como Hitler definió el «Espacio Vital» en el entorno de Europa y agredió a Polonia y otros países, y se apoderó de sus recursos naturales; así mismo, la vuelta a la doctrina Monroe por parte de Trump y los yanquis, con su corolario «América para los americanos», es la asunción de América Latina y el Caribe como parte del «Espacio Vital» del imperialismo yanqui.
Vale reiterar que, en unas condiciones históricas en la que el capitalismo muestra su cara fascista para recomponer la acumulación.
Así las cosas, la mirada y la respuesta política, a la agresión a Venezuela, y el militarismo en el Caribe, deben ser observadas a partir de esos dos elementos: escalada fascista como política del imperialismo yanqui, y determinación de un «espacio vital» por parte de éste, en la competencia por recomponer la acumulación de capitales dentro de un nuevo reordenamiento mundial económico, político y militar en curso.
Y en es misma visión debe observarse la actitud de servilismo y entrega de la soberanía nacional por parte del gobierno de Luis Abinader y el PRM. Así, la defensa de la soberanía nacional, se conjuga con la lucha por más derechos democráticos y libertades públicas, cerrarle el paso al conservadurismo facistoide; con la conquista de soberanía popular.