El primer paso que hay que dar es acabar para siempre con la Monarquía
Hoy en España se hace inaplazable la proclamación de la III República. Pero, eso sí, una República con republicanismo y repúblicos. Una forma de gobierno capaz de garantizar que nuestra democracia es tal: de, para y por la ciudadanía.
No se trata de calibrar la indecencia de unos o de otros sino de constituir un sistema político que pase por encima de las veleidades éticas de los que han de administrarnos. No existen casos aislados de corrupción sino piezas de un puzle corrupto, pues un sistema puramente democrático no deja cabida a islas susceptibles de ser tomadas por la indecencia. Y no es una quimera o una prueba de ingenuidad del que tal cosa sostiene sino, más bien, algo perfectamente realizable siempre que exista voluntad política para llevarlo a cabo.
El primer paso para acabar con la corrupción es apartarnos de un sistema que en su naturaleza está expropiar, cuando no expoliar, a las mayorías sociales en beneficio de unos pocos: el capitalismo. Basta con devolver los medios de producción a los productores y regular el intercambio de bienes reales (no especulativos) para conseguirlo. Y es una batalla que ha de librar el conjunto de los pueblos contra las oligarquías transnacionales. No es una tarea fácil, muy al contrario, es casi imposible, pero es la única tarea a la que los pueblos se han de dedicar si quieren librarse de la miseria y de la esclavitud.
Y en España, el primer paso que hay que dar para poder afrontar otros retos que van más allá de nuestras fronteras, es acabar de una vez y para siempre con la Monarquía (espejo y cuartel de toda la chusca oligarquía nacional) y proclamar una República, republicana, dirigida por repúblicos.
Fuente: Diario Siglo XXI