Los peores presagios empezaron a cumplirse en España un nueve de mayo de hace dos años. Rodríguez Zapatero, otro gendarme del poder económico, otro adulterador y usurpador del arte de la política, con camaleónicas falacias, impuestas por la oligarquía financiera que mueve el mundo, con expresa representatividad en Merkel y Sarkozy, enseñó a los españoles que la asesina pandemia por ellos diseñada y que ya todos conocemos con el nombre de crisis, iba a hacer mella directa en todos los logros sociales que tantos años y esfuerzos nos costó conseguir.
La mediatización de las masas ha sido, es y será implacable. Nos han ido inoculando las dosis adecuadas para que, poco a poco, veamos en “su crisis” la necesidad de vernos amparados por los salvapatrias de siempre y que, inexplicablemente, el electorado del pueblo español, a través de otra falaz engañifa como es el falso y pactado sistema electoral, siga votando acérrimamente a los mismos que nos han conducido, a través de una de las mayores corrupciones conocidas en el mundo occidental, a no divisar otro camino que la resignación, el acatamiento y la humillación. Seguir leyendo Españoles, ¡¡despertad!!, por Gabriel Alcolea

El reciente caso de corrupción en el entorno de la Casa Real, viene a profundizar el desprestigio que la monarquía arrastra en los últimos años. El debate sobre monarquía o república está adquiriendo, cada vez más, una amplia dimensión. No hay que descartar, que aunque los partidos políticos del régimen, en estos mismos momentos, estén cerrando filas en torno a la Casa Real, símbolo que unifica su interés de clase, al mismo tiempo se encuentren estudiando la posibilidad de desprenderse de la “Institución Monárquica” como una posible válvula de escape ante el desgaste del régimen, ya que, no sólo la Casa Real está sufriendo un grave desgaste y desprestigio, el resto de instituciones que conforman el estado español – el régimen del Reino de España (1939-2011)- también están siendo apuntadas por el dedo de la indignación popular.
Los media dominantes y los partidos dinásticos (PP, PSOE, CIU) cierran filas alrededor del Borbón. Quieren frenar el escándalo provocado por su yerno para que no se lleve por delante a la Monarquía. Con singular tesón, tratan de evitar que el dedo acusador de la plebe apunte al trono para hacer recaer las culpas exclusivamente en el ex jugador de balonmano y para que su hija, metida hasta el tuétano en estos negocios fraudulentos y delictivos, no se vea salpicada por el escándalo y pueda librarse de los tribunales.
Carta abierta a mis futuros querellantes, Por Aniceto Muñoz Rodríguez, Secretario General de
Este mes de diciembre, además de la gran parafernalia luminaria con la que se han decorado todas las ciudades y pueblos de esta tierra en la que comienzan a sonar los tambores del pasado, hemos tenido no sé si la suerte o la desgracia de tener que oír dos discursos, que fuera de la grandilocuencia de los que los han interpretado, no eran más que un insulto a la inteligencia de los ciudadanos del “reino” en el que ya gobierna la más oscura derecha con el
Para gloria de tu apellido y estirpe, ni siquiera le han dado tu castellano nombre a la trama de corrupción que tantos millones te ha supuesto. Tu abolengo lo han vulgarizado, si es que cabe más, con un vocablo teutón : Gürtel. ¡Joder, Paco, con lo patriota que tú eres y te la juegan de semejante manera!.Desde aquí quiero enviarte todo el ánimo posible ya que tienes ante ti un brillante porvenir. No te aflijas en demasía porque renieguen ahora de ti esos hipócritas de misa diaria que hace apenas unos años corrían tras de ti para ofrecerte trabajo y reconfortantes negocietes a destajo, a cambio de míseros regalitos o generosas prebendas, eso sí, siempre en el negro color del dinero mafioso, qué no están las cosas como para ir fanfarroneando de posibles y dispendios.
O cómo rebañar el plato de la indignidad hasta el final.
Decía Alfonso Guerra que a España no la reconocería ni la madre que la parió… Se equivocó el buen señor, aun a conciencia plena de lo que decía y, sobre todo, por ello. Los cuatro derechos individuales que tuvieron a bien regalarnos, y los otros cuatro de carácter social que han costado sacarles a base de darle golpes en los codos; van a diluirse –se están diluyendo ya- como un azucarillo en un vaso de agua.
La inmensa ola de clamor popular que viene desarrollándose desde la primavera del presente año, ha sido un soplo de aire fresco sobre las heridas de los pueblos del mundo, heridas que aún siguen abiertas.
Si tiran de hemeroteca, se darán cuenta que esto no es nuevo. Pasó hace setenta y cinco años, aunque con un pequeño matiz, que explicaremos después. Por aquel entonces, unos militares golpistas y traidores a su juramento, asestaron un golpe mortal a la única democracia naciente que tuvo España en siglos. Además de tropas nazis y fascistas, tuvieron otros aliados en la prensa, la iglesia católica y, naturalmente, el capital, el poderoso don dinero.
Allá por el año 1977, la España franquista se vio abocada a hacerse una Constitución a medida que le permitiera entrar en el club de los países civilizados, aunque dicha norma básica fuera una pantomima de lo que debería haber sido. Por motivos varios, pero, principalmente, porque el pueblo español andaba en mantillas en esto de la política, después de treinta y cinco años de singular dictadura y, sobre todo, por el enorme peso de las botas y sables militares, se constituyó una normativa de poder andar por casa en batín y zapatillas, conservando la Jefatura del Estado de forma hereditaria al devenir caprichoso de unos determinados genes. 

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