Madrid parecía muerto, o dormido, domesticado, resignado tras veinte años de gobierno del Partido Popular, arrasado por la especulación urbanística, la corrupción galopante y la manipulación informativa diseñada y planificada desde Telemadrid. Madrid, convertido en laboratorio del neoliberalismo, ocupado e invadido por los señoritos engominados de la calle Génova, estaba sin pulso, casi cadáver. El Madrid del ¡No pasarán!, la capital de la gloria, la ciudad cantada por Neruda, Alberti y Machado, la tumba del fascismo, el rompeolas de todas las Españas, aquella gesta heroica de la guerra civil quedaba muy lejana. Madrid había perdido el nervio popular capaz de detener al fascismo durante tres años.
Pero sólo era una apariencia. El genio de Madrid estaba vivo, presto para la lucha, resistía tras las victorias electorales de la derecha rancia y ultramontana. Se organizaba en los barrios populares, como una ciudad clandestina. Faltaba la señal para que toda la energía acumulada estallara, inundara de luz las calles de la capital que el fascismo creía definitivamente dominada. Seguir leyendo MADRID ANTIFASCISTA, por Carlos Hermida
por Pedro A. García Bilbao. Vale, ocupamos el congreso… ¿Y luego, qué? Se cita al personal delante de las cortes ¿Y? ¿Cuál es el plan? ¿Algún mensaje para los diputados? ¿alguna idea sobre cómo negociar la rendición de la policia?¿Quién se ocupa del catering? No debería ser grave la cosa. 300 guardias civiles tomaron el congreso y no fueron procesados: es más, salieron sin rendirse, con sus armas en la mano y luego se incorporaron a sus unidades, donde siguen. Vale, es ironía sobre un hecho tan cruel como real. 

El regimen actual es ilegitimo, se basa en la impunidad del franquismo, las elecciones de 1977 no fueron convocadas como constituyentes, los partidos republicanos —ARDE e IR— no fueron legalizados, los ayuntamientos en manos fascistas, el aparato del estado igual, y la constitución del 78 se hizo con un Rey heredado e intocable. Y algo muy importante: el Rey fue jefe de Estado de la Dictadura, jamás ha condenado sus crímenes, es cómplice de ellos. Esta es la razón por la que el franquismo sigue siendo un régimen legal y sus crímenes actos de ley, por esto la Ley de Memoria no cuestionó la legalidad de los tribunales y sentencias franquistas y olvidó los crímenes de lesa humanidad; si no lo hubiera hecho tendríamos base para impugnar esta monarquía corrupta nacida de la dictadura.
Las medidas anunciadas por Mariano Rajoy el día 11 de julio en el Congreso de los Diputados, jaleadas y aplaudidas por los parlamentarios del Partido Popular en una demostración de encanallamiento moral y de desprecio hacia los ciudadanos de este país, y ratificadas en el Consejo de Ministros del día 13, constituyen un ataque sin precedentes en los últimos treinta años contra el nivel de vida y los derechos sociales de los trabajadores. La subida del IVA, la supresión de la paga de Navidad para los empleados públicos, la disminución de las ayudas a la dependencia, los recortes en la prestación del desempleo, entre otras muchas, van a incrementar la pobreza y la exclusión social de amplios sectores de la población.
Por Gabriel Alcolea

Intervención de nuestro compañero Carlos Hermida en el programa de radio Agitando Conciencias (Villaverde, Madrid)




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