La economía española bordea el abismo: se habla abiertamente de rescate y de un posible corralito que retenga en poder de los bancos el dinero de las familias trabajadoras; todos los días saltan nuevas alarmas que confirman que la política oficial es la principal responsable de la continua degradación social que sufren las clases populares; todos los gobiernos son conscientes (y ya ni siquiera lo ocultan) de que los continuos recortes que aplican, contra lo que prometieron en las campañas electorales, no calman a los “mercados” y nos hunden más en el pozo de la recesión; y todos utilizan la misma coartada: su responsabilidad de estado les obliga a agredir al pueblo.
En estas circunstancias, los ciudadanos esperan de sus representantes en las instituciones más determinación, y la izquierda institucional responde, como siempre lo ha hecho, con “responsabilidad”: responsabilidad para con el régimen y sus políticas contra las clases populares.
Tras las elecciones del 20 de noviembre, un exultante Rajoy barría en las encuestas y presumía del apoyo de la mayoría de los ciudadanos. La marea azul parecía imparable, pero la situación política en plena crisis capitalista es muy fluida y, en cuanto la derecha ha probado su intención de profundizar aún más en el programa de recortes que había emprendido Zapatero desde mayo del 2010, el apoyo de los ciudadanos se desvanece a la misma velocidad, lo que exige de la izquierda claridad y firmeza en sus propuestas políticas, para no defraudar las expectativas de los trabajadores. Seguir leyendo Nuevo gobierno en Andalucía: Ser responsables con el pueblo es enfrentarse con las políticas que lo atacan


Basta un repaso a las hemerotecas o medios especializados, para situarse ante fechas, cifras, datos y, en especial, nombres de un verdadero enjambre de obscuros y siniestros personajes que, no sólo han llevado al sistema financiero a la ruina más rápida y espantosa, sino que han dejado a los ciudadanos del mundo en el esperpéntico fraude más clamoroso desde los remotos tiempos de los reyes y príncipes: la usurpación de la democracia.
Por Gabriel Alcolea
Por Floren Dimas
La desvergonzada amnistía anunciada por el Gobierno -gravamen, lo llama Montoro, descaradamente- para el blanqueo de capitales cosechados bajo la más pura desfachatez y consentimiento de todo los ciudadanos, empezando por el personaje que ocupa ilegitima y espuriamente la Jefatura del Estado, hasta el más ínfimo de los obligados declarantes tributarios, está hecha con total solemnidad, conciencia y pleno conocimiento de los personajes o colectivos que se favorecen. Y, sí que son conocedores, por tanto, de cuánto pueden recaudar por estas ilegales y anticonstitucionales exoneraciones fiscales. 
—Al marginar a los miembros de la CUT, Diego Valderas manda un mensaje «marxiano»al PSOE, «estos eran nuestros principios, pero si no le valen tenemos otros». Un mal comienzo si lo que se quiere es defender un programa y unos valores—
Por Carlos Quintero

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