José Castaño, el último maestro de la República


El colegio José Castaño rinde homenaje al profesor que le da nombre en su centenario con un emotivo cumpleaños y unas jornadas culturales

 

Don José Castaño, el último de los maestros de la II República, celebró ayer su 100º cumpleaños en el colegio murciano que lleva su nombre, el CEIP Maestro José Castaño, repleto de personalidades y también de emoción. El acto contó con la presencia de la familia de don José; así como del rector de la Universidad de Murcia (UMU), José Orihuela, y del alcade de la capital, José Ballesta, entre otras autoridades.
Este acto marcaba así el inicio de la VI jornadas culturales 100 años aprendiendo… y 25 educando, que el centro escolar había preparado desde ayer hasta el próximo viernes para conmemorar el centenario del maestro. La jornada comenzaba con el turno de palabras concedido a los invitados. Todos resaltaron el gran amor y la vocación que este maestro había mostrado por la enseñanza y su lucha por conseguir su sueño de ser profesor pese a las dificultades que encontró por el final de la Guerra Civil y la implantación del franquismo.

El exdirector del colegio Juan Valverde definió a don José como «un profesor muy trabajador, exigente con ellos, sistemático y meticuloso, pero siempre centrado en sus alumnos». Valverde destacó su modestia y humildad, y pese a que al maestro no le gusta contar su historia, él la quiso recordar. Don José es el único profesor que queda en la Región del Plan Profesional de la República. Su gran sueño era ser maestro, pero el franquismo se lo arrebató. Fue condenado a 30 años de cárcel, aunque finalmente pasó dos. Y cuando se encontraba ya muy cerca de la edad de jubilación, con 67 años, consiguió volver a dar clases. Pero su afán por seguir vinculado a la enseñanza no se acabó ahí: el maestro se acogió a la figura legal de Voluntarios para la Educación y siguió vinculado al centro para recuperar el tiempo perdido. Así, dando clases y ayudando en el colegio, continuó ejerciendo hasta hace bien poco, cuando, con 96 años, tuvo que retirarse definitivamente por culpa de una caída.

Pero su colegio no se olvida de él y, ahora que cumple 100 años, tanto alumnos, docentes, padres, familiares como personalidades de la Región quisieron acompañarlo para agradecerle su labor como educador. Un profesor muy conocido y reconocido, cuyo mayor orgullo no son los premios que recibió a lo largo de su vida, sino que un colegio lleve su nombre, como así añadía el exdirector.

Por su parte, el decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, Antonio José de Pro Bueno, subrayó en este acto de homenaje todo el cariño que había mostrado durante su carrera a todos sus alumnos. «A un profesor que siempre ha sabido educar en la libertad, solidaridad, tolerancia, igualdad, dignidad, honradez y educar para hacer un mundo mejor», elogió.

También por parte del mundo universitario, el rector de la UMU, José Orihuela, quiso que la rúbrica del maestro quedase reflejada en la historia de la institución. Así, Orihuela le llevó el Libro de Oro, que cuenta con las firmas de las personas más relevantes que han pasado por esta institución docente. El maestro dejó su firma y su dedicatoria, junto a la del rey de España y la del número uno en el MIR de este año.

Los alumnos del colegio también pusieron su ‘granito de arena’ en este cumpleaños y le dedicaron varias canciones y representaciones de su vida, así como plantaron un árbol en homenaje a don José. Y para amenizar el día, la tuna de la Facultad de Magisterio de la UMU sorprendió al maestro y le dedicó varios temas.

Ante tanta muestra de cariño y gratitud por parte de todos los presentes, don José se mostró muy agradecido y emocionado durante toda la jornada. Entre tanta emoción y alguna que otra lágrima, el maestro logró pronunciar algunas palabras. «Al colegio nunca he acudido a trabajar sino a disfrutar», expresaba con la voz entrecortada. Y, para finalizar el acto, don José soplaba las velas de sus 100 años entre aplausos y cánticos de los alumnos. «Estoy muy contento; no se puede describir la emoción enorme que siento», manifestaba ante el cariño de todos.

La Opinión de Murcia