
Ha hecho y colocado cerca del palacio real inglés (los palacios son siempre del pueblo y pagados por el aunque se digan reales) una estatua Banksy (*).
Genial y gracias. Ha resumido todo lo que no ocurre, la totalidad. Se ve: Un hombre poderoso, sacando pecho en su pedestal, con la visión tapada por su bandera y a punto de pegarse una leche. Las banderas nos tapan la visión, como muchas cosas y los pedestales son peligrosos, los trajes del hombre ejecutivo ensimismado, un uniforme desde el que se dan órdenes criminales en empresas, en despachos… Nada decente… Un camarada me dijo un día: «Yo estoy deseando colgar mi bandera tricolor en cuanto se proclame la República democrática de España».

Lo pensé mucho. Seguro, yo también. Pero antes hay que hacer justicia y devolver al pueblo lo que le fue robado: su bandera, su democracia plena, su República elegida con todo lo que fue de construcción. Luego ya se discutirá si ponemos bandera a España, su color y su símbolo dentro, quizá un olivo, muy español y símbolo de resiliencia que fue o es en Palestina… pueblo hermano, al que también están haciendo genocidio los fascistas de siempre, porque son los mismos y ningún elegido de Dios con misión alguna, que todos somos igual en derechos y dignidad. Nadie tuvo nunca una misión de Dios si existiera sino la misión de robar para sí y otros cuantos. De la rapiña y del poder por ser chulo.
Pero sí, no soy de seguir al abanderado… Digo como Paco Ibáñez… en «La mala reputación».
Genial el artista anónimo Banksy, ha resumido todo lo que está pasando. Y abre un debate, tensiona, no deja indiferente… Otra vez, por desgracia, lo que pasa… Porque no aprendemos de la historia y lo jodido que es subir tan alto escalando y por encima de una pirámide de cadáveres, porque eso le falta a la estatua, ese es siempre el pedestal de esos…, lo que pisa ese gilipollas ejecutivo emprendedor de la nada… Ciego con su trapo… Que son pedestales de ciegos voluntarios, lo son de rapiña y crímenes y no de cemento ni nada parecido.
Y genial lo que ha dicho respecto a su ubicación y el hecho de poner la estatua: «Había un hueco». Siempre hay un hueco, un resquicio para no ser cómplice por inacción. Tenemos muchos huecos que cubrir, mucho que hacer.
Dejo abajo la referencia de un medio, la BBC, sobre la estatua. Sobran tantas… También es una crítica a ello… A qué debemos hacerla sino a la ceguera de la creativa novela de Saramago… Cuanta ceguera, cuanto trapo que forma guerras hoy y las hambrunas… Como en Sudán, a punto… Porque hay otras muchas sinvergonzonerías en marcha y en pleno desarrollo… Que no olvidemos…
Aun con todo. No todas las banderas son lo mismo. Por eso el artista no ha esculpido a un pobre sosteniendo la suya. Hay banderas gloriosas como la que clavó el ejército rojo en el corazón del nazismo del 45, Berlín. Y entre el 30 de abril y primeros días de mayo se necesitaron muchas vidas para salvar muchas vidas y parar un genocidio con la bandera roja y otras europeas y también la de las barras y estrellas aunque EE.UU. se apuntara al final para apuntarse la victoria y luego la cagara en Hiroshima y Nagasaki con la excusa de que era el remate necesario… Hay la bandera gloriosa republicana española que bordó Mariana Pineda. Y le costó la vida. No. Nada es así «cuesta»… Se dice mal. Es: te matan, te cercenan la vida, a capricho, los de siempre… Y hay otras banderas necesarias siquiera por un tiempo. Pero ningún trapo nos debe cegar como ningún pendón semanasantero. Ningún simbolismo. Ningún fanatismo… Ni tampoco ninguna estatua definitivamente. ¡Ojo! Pensar por nosotros mismos.
Por eso y es lo bueno que tiene ese artista, por eso su arte lo hace efímero y cualquier día esta estatua desaparecerá por su propia mano. Nada es eterno. Si no, el mal radical de los judíos sectarios y nazis, de los nazis ucranianos, norteamericanos, ingleses y multi generales, de tanto maltratador de mujeres…, de tanto indecente criminal, permanecería. Y de tanto franquista y facho español.
Mientras no se haga justicia y muy a ras y sin pedestal, las banderas nos sirven para gritar ante la injusticia, la bandera de Palestina y la bandera legítima tricolor de España, la roja y con la hoz y el martillo que libero Berlín y toda Europa del nazismo mientras Hitler (hizo muy bien) se suicidaba; la bandera morada por las mujeres asesinadas y olvidadas de las instituciones ciegas, la negra y roja del anarquismo, la de la utopía, la bandera de la Cruz Roja y las que salvan vidas identificativas de las buenas personas que ayudan allá donde se necesita y la bandera blanca de la paz, esta siempre… Porque hay banderas que abren los ojos…
(*) BBC: La misteriosa estatua de Banksy que apareció por sorpresa en el centro de Londres
* Enriqueta de la Cruz es escritora y periodista