Huesca: así fue la manifestación del 18J


Fundamentalmente, reivindicativa y emocionante. No era la primera vez. Ya el año anterior se hizo con el objetivo de convertir en Huesca el 18-J como fecha icono de resistencia al fascismo (sabemos que hay quien prefiere el 19-J) en cualquiera de sus facetas y, sobre todo, eliminar connotaciones de apología del golpismo.

Por eso, por segundo año consecutivo, las ocho organizaciones republicanas que realizamos nuestra labor en Huesca, hemos convocado una manifestación en la ciudad bajo el lema “NO A LA IMPUNIDAD DEL FRANQUISMO”, en paralelo con otras ciudades que salen hoy también a la calle por idénticos motivos.
En día laborable, sí; en hora complicada; sí. Con todas las circunstancias en contra, posiblemente…
Aún así, se han desplazado personas desde Zaragoza y Calatayud, de Toulouse, de las Cinco Villas y, por supuesto, de Barbastro, Monzón y Binéfar. Incluso una pareja de Lyon que, al ver las tricolores, se ha sumado encantada. Y otra pareja , esta vez de Cataluña, que ha hecho una parada en su viaje (aventurero, deportivo y de conocimiento) siguiendo el Camino de Santiago.
Y quien no ha podido venir, ha comunicado su ausencia y su solidaridad mediante e-mails, watsapps y llamadas telefónicas. Han estado con nosotros y hemos sentido su presencia y aliento.Parecía que iba a llover. Pero no. El recorrido entre la Plaza del Casino y el Memorial 545 se cubre con calor y cierta rapidez. Banderas republicanas y aragonesas, lemas y gritos ya por todos conocidos y una ambientación musical se desplaza a lo largo del Coso. Una mujer lanza un ¡¡Viva España!! a nuestro paso con evidentes deseos de provocación. Como si un viva a un territorio que deseamos republicano y libre pudiera ofendernos. Quizás lo que la ciudadana ansía escupir es un ¡¡Arriba España! fascista y asesino. Aún así no hubiera encontrado reacción alguna entre nuestras gentes; tan sólo indiferencia hacia actitudes que el devenir de la Historia arrincona en las páginas más negras y sucias de los libros de texto. Aún así, a pesar de su suciedad (o por ello mismo), páginas que debemos conocer como vacuna que inmunice contra el/los totalitarismos.

Llegamos al Memorial. Dos jóvenes republicanos arrancan los primeros aplausos cuando se encaraman a la pirámide y plantan la enseña tricolor.
Comienzan las intervenciones, presentadas por Carlos Escartín (anterior presidente del CRMAHU y actual directivo responsable de tesorería) devenido en maestro de ceremonias.
Tomarán la palabra, en variada sucesión de sensibilidades y unida aspiración de libertad, el Círculo Republicano Manolín Abad de Huesca (CRMAHU),  El Batallón Cinco Villas, la Fundación 14 de Abril, el Ateneo Republicano Josefina Buil de Monzón, Aragón Sí Puede – ENTABÁN, Izquierda Unida de Aragón, Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), Movimiento Hacia Un Estado Laico (MHUEL), El Ateneo Republicano de Binéfar y Comarca y un miembro activo de la Juventud Republicana.
Intervenciones todas ellas que denotan que es mucho más lo que nos une que los matices que pueden separarnos; al menos en lo fundamental. Denuncia del terrorismo institucionalizado que lleva 40 años de dictadura y otros 41 de “tránsito”, quemando libertades; recuerdo a los hombres y mujeres que aún se encuentran en paraderos desconocidos o, al menos, casi intocables por problemas burocráticos de difícil entendimiento; deseos de restitución de la legalidad republicana; la tercera república como elemento regenerador de la vida social y política de nuestro país; solidaridad y afecto para con el pueblo catalán y su apuesta el uno de octubre; necesidad de colaborar estrechamente entre nosotros; necesidad de luchar contra las injerencias en la vida política y social pública) de elementos extraños como la ICAR; defensa a ultranza de lo nuestro con denuncia expresa a las inmatriculaciones  … Todas ellas son algunas de las ideas que se expresan a lo largo de treinta minutos de cortas intervenciones. Cada una de ellas culminada con un viva republicano.

Termina el acto, antes de las despedidas regadas con un trago de la bota o unos sorbos de agua de la cercana fuente, con una foto de conjunto en la pirámide que honra las 545 víctimas en Huesca del terror franquista.