Manuel de Cos, testigo de toda la nobleza humana


A las puertas del 18 de julio se celebra (hoy debe decirse “se celebró”) este homenaje a un gran hombre, a una persona íntegra y noble que luchó por la libertad de todos. Quiero que mis primeras palabras dedicadas a él, a Manuel de Cos, sean las escritas por Max Aub en su novela “Campo de los almendros” sobre los republicanos que esperaban la llegada de los barcos en el puerto de Alicante:

“- Estos que ves ahora deshechos maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides, hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, no lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides.”

Vivimos tiempo de capitalismo financiero, tiempos previos a la dureza más extrema del capitalismo, estamos en la antesala de un mundo oscuro como pocos en la Historia: estamos en el momento en el que los poderosos, los creadores del sistema y el régimen llevan a cabo robos sociales sin ningún escrúpulo, se han especializado durante años de franquismo y monarquía en leyes que les de impunidad.

Los fascistas de ayer son los liberales de hoy. Con el golpe de estado de 1936 unieron prpiedad y violencia, y santificaron sus actos. Algunos apellidos: Garrigues, Cañavate, Walker, Larios, Balenciaga, que hacía trajes de novia con yugos y flechas de diamantes, Mahou…

Algunos acontecimientos: Badajoz, plaza de toros; Valladolid, Campo de San Isidro con señoras y señores “abanicándose y bebiendo refrescos, la banda tocando pasodobles, y en el ruedo y en el Campo los prisioneros republicanos, que caían bajo el fuego de las ametralladoras.

En Sevilla las mujeres con el pelo rapado que barrían las calles y limpiaban locales franquistas y casas de falangistas”, son palabras de Prometeo Moya en su obra “Conversaciones con Pilar Primo”.

Ahí se expone cómo en los años 50 del pasado siglo los franquistas reunidos en Consejo de Ministros firman la Ley de Sucesión nombrando a Juan Carlos.

Prometeo Moya nos recomienda “un dato a tener en cuenta: “En 1942, portavoces oficiosos hicieron saber a Franco “que Hitler estaría dispuesto a restaurar la monarquía en España.”

El 40% de la población fue represaliada directamente.

Los franquistas fusilaron a más de 300.000 republicanos.

Entre 1939 y 1944, en 5 años después de terminada la guerra los mismos franquistas reconocen haber fusilado a 192.694.

Hoy se tienen localizadas y sin abrir 1.201 fosas comunes.

La situación de las víctimas es del mayor abandono.

Debemos tener presentes al millón, más de un millón de presos, más de 30.000 niños robados, 500.000 exiliados,…

El gobierno sigue sin reconocer la ilegalidad del régimen franquista y sin declarar ilegales las condenas del franquismo a los demócratas, y sin declarar a las víctimas del terror franquista como víctimas del terrorismo.

Los derechos de las víctimas del franquismo son reconocidos por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, por el Derecho Internacional, por las organizaciones de Defensa de los Derechos Humanos,… el gobierno ppsoe prohíbe una vez tras otra que se investigue en los archivos militares al tiempo que se salta el Derecho Internacional, entre sus últimas acciones correspondientes con el fascismo esta la de impedir el funcionamiento de las Asociaciones de la Memoria Democrática, y para ello, entre otras cosas, han cerrado la web que disponía ya de los datos de 750.000 personas democráticas represaliadas, a eso hay que añadir que desde los gobiernos vienen negando el que declaren en el juicio abierto en Buenos Aires, aquellos sujetos implicados en los crímenes, … el mundo entero pide pedagogía democrática, la respuesta no puede ser más negativa.

Si no hay justicia no hay democracia, no hay libertad.

¿A quién protege el gobierno, todos los gobiernos que hemos tenido?

El Estado es el de la monarquía, el de la iglesia, el de los bancos, hay que repetirlo tantas veces como sea necesario… ese es el Estado de derecho que nos dan.

Nosotros queremos otro Estado de Derecho, el de la elección del Jefe del Estado, el Estado sin privilegios, el del derecho a la vivienda, el de la enseñanza y la sanidad públicas y universales, el de los derechos de la mujer, el del trabajo y la Justicia Social, el de la Memoria de las gentes democráticas.

Ese Estado social y de derecho en el que todos los cargos pueden ser revocados por decisión popular.

Ahora, en el Estado en que estamos, todos los problemas se reducen a uno sólo porque todos los problemas provienen del mismo, y ya preparan la sucesión, la continuidad, la continuación.

Lampedusa escribió en su novela “El Gatopardo”: “Por el rey, que representa el orden, la continuidad, la decencia, el derecho y el honor; por el rey que es el único que defiende a la Iglesia, que impide que se venga abajo la propiedad, que persigue a la “secta”. Bellísimas palabras estas que indicaban todo cuanto era amado por el príncipe hasta las raíces del corazón.”

De 251 países que hay en el mundo, y más de 6.000 millones de personas, sólo 20 países tienen monarquía, de esos 20 países sólo 6 reyes son Jefes de Estado y de los Ejércitos, y de esos 6 monarcas feudales sólo 1 no ha jurado la Constitución de la que se vale.

Y ahora que estamos en un polideportivo, cerca del 18 de julio, hay que decir que el golpe de Estado lo dieron el mismo día que en Barcelona se inauguraban las Olimpiadas Populares, Olimpiadas que se celebraban contra el nazismo que las suyas en Berlín. A esas Olimpiadas de Barcelona asistieron atletas de todo el mundo, y de entre esos asistentes salieron los primeros voluntarios para formar después las Brigadas Internacionales, voluntarios para defender la democracia, considerados héroes en cualquier lugar excepto aquí que triunfo el fascismo. El monumento levantado en su honor levantado con el dinero de numerosos ciudadanos demócratas en la Ciudad Universitaria de Madrid, está amenazado de derribo. Volvemos al mismo punto, todos los problemas se reducen al mismo.

Los Internacionales, que son muestra de dignidad para quienes aspiran a un mundo mejor, se han visto homenajeados por uno de nuestros grandes poetas, Luis Cernuda. Cernuda, exiliado en Londres, recibió el saludo de un brigadista en cierta ocasión, y él, conmovido por el recuerdo de su entrega solidaria, le dedicó un poema, el que tituló “1936”, de ese poema maravilloso quiero dedicar su final a Manuel de Cos:

“Gracias, Compañero, gracias

Por el ejemplo. Gracias porque me dices

Que el hombre es noble.

Nada importa que tan pocos lo sean:

Uno, uno tan solo basta

Como testigo irrefutable

De toda la nobleza humana.”

(Manuel es hijo de Donato de Cos, quien fuera alcalde de Rionansa -Cantabria- por el Frente Popular cuando estalló la Guerra Civil y que moriría, junto a 7.500 españoles en el campo de concentración nazi de Mauthausen. Estos hechos marcaron la vida de él y su familia que se volcaron en la defensa de la República.

Desde joven vivió la represión en sus carnes. Encarcelado, torturado y condenado a muerte durante la dictadura franquista. En esa época Manuel consiguió salvar la vida a más de 30 personas ayudándolas a pasar la frontera a Francia. En otro país sería un héroe. El Estado español sigue luchando por recuperar su memoria.

Pronto se encontró con la fotografía, que le ha permitido ser durante más de 70 años un testigo incómodo de cuanto pasa, en su afán por conseguir que la historia vivida no caiga en el olvido de la desmemoria. No en vano, es uno de los pocos fotógrafos españoles a los que la Biblioteca Nacional ha adquirido parte de su obra por su gran valor documental.

Manuel vive en Las Matas (Madrid) desde “cuando allí no vivía nadie” y hoy en día, a sus 93 años, podemos seguir viéndole con su vieja cámara al hombro retratando cuantas movilizaciones sociales se producen en su entorno.) (Esta nota se ha tomado de la hoja-cartel que distribuyó Izquierda Unida en su homenaje).

ARAinfo