Tengo un miedo de Transición, por CRISTINA FALLARÁS


“Creímos que, pasado el tiempo, el trapicheo que llamaron Transición y al que se agarran con uñas y dientes, se revisaría”, escribe Fallarás.

Esto es una opinión. A veces escribo reportajes y otras veces, crónicas. Pero esto es una opinión. La ventaja de la opinión es que una puede enunciar sus miedos sin necesidad de disfrazarlos de realidad con datos. El periodismo y la narrativa, al fin y al cabo, no son más que formas de enunciar nuestros temores. El periodismo, además, da palos de ciego tratando de atinar un futuro en el que sea posible guarecerse. El mayor problema del periodismo es que participa en la construcción de aquello que pretende narrar para guarecerse.

Desde que Pedro Sánchez pactó eso que llaman “aplicar el 155” en Cataluña a cambio de que Mariano Rajoy aceptara eso que llaman “una reforma de la Constitución”, me tiene endurecida un miedo inconcreto. ¿A qué? Los miedos siempre son a algo, me digo. ¿A qué, pues?

Voy a intentarlo.

Creímos que, pasado el tiempo, el trapicheo que llamaron Transición y al que se agarran con uñas y dientes, se revisaría. Creímos que se juzgarían los crímenes franquistas, que se echarían cuentas, que a los miles y miles y miles de asesinados se les daría familiar sepultura, que el cinismo político, en fin, daría paso a otra forma de entender la gestión de lo común, de lo público.

Pues bien, hace ya algunos días que me temo que no. Al pacto que existía entre PP y Ciudadanos para que así fuera, para que nada cambiara, se ha unido el PSOE. Y ya están todos. No creo, de ninguna manera, que el pacto de los socialistas con los ultraconservadores y sus conservadorcitos de misal, tenga como objetivo Cataluña. O no exactamente. Creo –y por eso, esto es una opinión– que el objetivo de los dos partidos mayoritarios es frenar en seco, cortar de raíz, abortar un posible cambio en España, ese cambio que pasa por mirar a la cara a la Transición, redactar con honestidad nuestro pasado y ventilar todos los mohos que a nuestra sociedad le crecen entre los dedos de los pies.

Pero esto es solo una opinión, me digo mientras leo que algunos dirigentes del PP ya han advertido que el 155 se puede aplicar también en Euskadi, por ejemplo, o en Navarra.

La Marea