Docentes a favor de políticas de progreso y de avance en derechos políticos, sociales y laborales


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Como docentes, como personas dedicadas a promover diariamente los valores del saber, la cooperación, la solidaridad, la razón y la convivencia, que vemos con mucha preocupación cómo crecen las actitudes y valores del fascismo entre la juventud y en las aulas, hemos recibido con optimismo la noticia de un posible gobierno progresista. En una situación de ascenso del fascismo, millones de mujeres y hombres de izquierdas han respondido con alivio y esperanza, como nosotros, al acuerdo PSOE-UP, que anuncia la posibilidad de revertir los recortes de derechos y avanzar en democracia y mejoras sociales y laborales.

Sin embargo, observamos con preocupación e indignación la salvaje campaña que los poderes económicos y sus medios de comunicación han lanzado contra el acuerdo, con el fin de impedir cualquier cambio que favorezca a los jóvenes, los trabajadores y trabajadoras, las mujeres, las personas migrantes… Por eso, creemos que debemos aprovechar este bofetón que hemos dado entre todos y todas a la ultraderecha y sus cómplices, y que nos ha llevado a muchos del temor y el pesimismo a la euforia, para reagruparnos: como clase, como pueblo y como izquierda.

Igual que muchos descerebrados han asomado la pezuña, también la izquierda ha hablado: primero, para expresar sus temores; luego para mostrar su (aún algo cauta) alegría. Ahora sabemos cuáles de nuestros vecinos y compañeros de trabajo son unos reaccionarios furibundos, algunos quizá sólo cabreados que han optado por un pim-pam-pum irreflexivo, todavía recuperables. Pero también hemos sabido quiénes son los razonables, los solidarios, los que temen a un futuro en el que la bestia ande suelta. Acostumbrados a callar para no caer en diatribas con amigos y familiares (“no hablemos de política”, maldita Transición con su pacto de silencio y su equidistancia), la izquierda ha votado, pero también ha hablado para expresar sus temores, su angustia y su incertidumbre ante el avance del fascismo.

Aprovechemos el momento. Sabemos, porque tenemos sobrada experiencia, que lo peor que podemos hacer es invisibilizarnos, callar ante la barbarie, dejar que el fascismo extienda su bilis y su basura sin encontrar refutación ni resistencia.

No sabemos si el acuerdo de gobierno prosperará, o si triunfarán de nuevo el cinismo y las presiones de la banca y la CEOE, que han puesto ya a funcionar a toda máquina, como decíamos, su aparato mediático-propagandístico. Sea como fuere, toca aprovechar la oportunidad para recuperar la iniciativa, para hacer avanzar el discurso de los derechos, la libertad y la democracia frente al salvajismo fascista. No podemos conformarnos con votar (o no) cuando toque, con esperar a que vuelvan a llamarnos y, entonces, tirar los dados y cruzar los dedos esperando que el bombardeo mediático y la ignorancia no nos ganen la partida y que nuestros representantes políticos estén a la altura.

Hay que hablar mucho y alto, hay que arrinconar en todas partes la palabrería fétida de la España negra y encontrar los objetivos comunes que nos permitan recuperar derechos políticos y sociales y seguir avanzando en democracia y bienestar. Hay que juntarse, hay que reunirse, hay que salir a la calle, hay que organizarse: en la facultad, en el trabajo, en el cole, en el barrio. Por la cultura, por el deporte, por lo público, por los derechos o, simplemente, por compartir ideas, deseos y preocupaciones con otras personas que desean y trabajan por el bien común y la democracia. Tenemos que demostrar que no solo queremos poner una papeleta en una urna: queremos que sirva para mejorar la vida de todos los que vivimos y trabajamos aquí. Y se lo decimos a nuestros representantes bien alto y claro, para no acabar finalmente zarandeados por las decisiones de unos burócratas o arrollados por la barbarie reaccionaria.

Como nuestros abuelos, hemos visto de cerca el rostro del fascismo. Ahora que sabemos bien cuál es la España que no queremos, es el mejor momento para pensar qué tipo de sociedad queremos construir.

Por todo ello, llamamos a trabajadores y trabajadoras, a asociaciones y sindicatos, a jóvenes, mujeres, migrantes… a salir a la calle para mostrar nuestra exigencia de que se apliquen cuanto antes políticas de progreso, de recuperación y avance de derechos políticos y sociales, en demanda de una resolución democrática de los problemas que aquejan a la mayoría trabajadora de este país. Llamamos a organizar grupos de trabajo, asambleas, comités y ateneos; a organizar charlas, debates, exposiciones y movilizaciones de todo tipo que permitan recuperar el pulso a la izquierda, para avanzar en derechos y devolver a la reacción más negra de este país a la cueva de la que no debió salir jamás.

[Descarga el documento en http://bit.ly/docentesgobierno para colgarlo en el tablón de tu centro. ¡Difúndelo, discútelo y hazlo realidad!]