Comunicado de Fed. de Republicanos (RPS): Nuevo Gobierno, mismo régimen


Tenemos nuevo Gobierno, calificado de progresista, que abre la esperanza a miles de ciudadanos. Tras una investidura dónde la derecha y la extrema derecha se han dejado ver con su verdadero rostro antidemocrático y neofranquista, el nuevo Gobierno de coalición tiene la obligación inmediata de resolver los graves problemas que la clase obrera y popular padece y no agravarlos aun más acentuando la desigualdad, la pobreza, la precariedad, la pérdida de derechos laborales y sociales.

La división de la derecha es superficial y responde a los intereses de las distintas camarillas de la burguesía. Ya dijimos en el comunicado del Espacio Republicano de Madrid que “El PP que lideraba todo el espacio conservador y franquista ha visto como los ultraderechistas de VOX (cuya cúpula proviene del PP y siete de sus dirigentes tienen estrechas relaciones con Aznar) asciende y con la caída y hundimiento de Ciudadanos, ese engendro reaccionario disfrazado de ”centro”, reconfiguran el campo de la derecha. O dicho de otro modo, los diferentes sectores de la burguesía se radicalizan cada vez más y manifiestan sus expectativas con mayor contundencia. Y ya sabemos qué pretenden las distintas fuerzas de la derecha: desarrollar y profundizar las medidas de recortes aplicadas desde hace años que están llevando a millones de personas y familias a una situación insostenible”.

Y en esta investidura les hemos visto a todos con los mismos argumentos, amenazas, falsedades, argucias y despropósitos con tal de no perder sus privilegios. La derecha ha mostrado durante la sesión de investidura una actitud claramente golpista, que recordaba a las posiciones adoptadas por Gil Robles y Calvo Sotelo en julio de 1936. Los fascistas de VOX llegaron a invocar a la intervención del Ejército y hubo amenazas serias contra la seguridad de diversos diputados que debieron pernoctar escondidos y con escolta. Es evidente que ante cualquier propuesta de reforma, por más tímida que sea, VOX, Ciudadanos y el Partido Popular, van a desplegar todos los medios de que disponen -y son muchos- para impedir que se lleve a cabo. En consecuencia, los trabajadores y las clases populares deben estar vigilantes y movilizarse en la calle no solo para obligar al gobierno a cumplir sus promesas, sino también para frenar a una derecha que se muestra dispuesta a destruir completamente las libertades civiles. Nuestro partido estará siempre en primera línea para combatir el fascismo.

Pero este Gobierno tiene que afrontar de manera decidida los graves problemas que padece nuestro pueblo y en particular la clase obrera. Tendrá que enfrentarse con unos políticos de derechas y fascistas que sólo obedecen los intereses de oligopolios y empresas transnacionales, al problema que es la mismísima monarquía heredera del franquismo que, lejos de ser una democracia plena, está en declive como el sistema capitalista que representa. Como dijimos en el mismo comunicado: “Su constitución del 78 [de la que tanto han hablado unos y otros en la investidura], es papel mojado cuando se plantean problemas como el de las nacionalidades como Cataluña, País Vasco o Galicia y sumamente eficaz en aplicar contra ellas medidas represivas como su artículo 155. Es ineficaz en la defensa de la libertad de expresión pero sostiene un orden jurídico que sanciona o envía a la cárcel a las voces disidentes. Es “agua de borrajas” en la defensa de los derechos por un trabajo digno y unas pensiones justas y contra la precariedad y el paro y completamente inútil por la defensa del derecho a una vivienda, la sanidad o educación públicas porque ampara y promociona el desahucio, los fondos buitre, la sanidad privada a costa de la pública o una educación reaccionaria, sexista y discriminatoria frente a una educación pública laica”.

Este Gobierno tiene que dar respuestas inmediatas a la reforma laboral (que cercena los derechos laborales); la ley 15/97 de Sanidad (que permite la privatización y concertación sanitaria); la ley mordaza (que coarta la libertad de expresión) y tantas otras leyes y medidas que deben ser de inmediato derogadas. Pero también debe acabar con los fondos buitre y conseguir viviendas asequibles a los más desposeídos; potenciar una educación laica y sin injerencias de la Iglesia;  traer la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres; crear trabajos dignos que acaben con la precariedad y la brutal explotación sin derechos; dar pensiones dignas a nuestros mayores; hacer realidad la verdad, justicia y reparación para todas las víctimas del franquismo; reformar la justicia y el ejército para que dejen ser bastiones del tardofranquismo; perseguir y castigar contundentemente la corrupción y los corruptores; acabar con los privilegios de la Iglesia Católica y derogación del Concordato de 1979, y tantas otras cuestiones de no menor calado para que este país sea más justo, igualitario y democrático.

Desde Federación de Republicanos no nos hacemos ilusiones con este nuevo Gobierno porque no se plantean los necesarios cambios estructurales, económicos y políticos. Llevamos más de cinco años en que se juega con las emociones de las clases populares creándole falsas expectativas que, hasta el día de hoy, solo han conducido al fracaso, a la frustración y desencanto cuando lo que procede es organizar y unir al movimiento popular en un amplio frente que cambie la correlación de fuerzas que le permita enfrentarse con fuerza y decisión a la burguesía y el capitalismo.

Ante la situación que se nos presenta, ante la amenaza real de una profundización de la crisis capitalista y con la perspectiva de una inestabilidad política nacional e internacional creciente que puede conducir a un conflicto armado de grandes dimensiones, necesitamos más que nunca la unidad unidad popular y de la izquierda para ganar en democracia, parar el auge del fascismo y evitar la acelerada degradación de la política que se vive en España, para traer un nuevo marco de respeto a la voluntad popular. Y para iniciar esta tarea, precisamos de una izquierda sin compromisos con el régimen impuesto en la transición y su constitución.

Hoy, la línea de división que permite determinar si tras los programas existe un compromiso real, o se trata de más promesas vacías que se abandonarán terminada la investidura, es la actitud de las organizaciones hacia el régimen monárquico: la mayoría de los dirigentes de las fuerzas que actualmente representan a la izquierda y fuerzas progresistas en las instituciones, han probado de sobra que no están dispuestos a trabajar por un nuevo modelo de Estado verdaderamente democrático y cercano a la mayoría social por ello es imprescindible que el pueblo, movilizado y organizado, deba exigir, velar, controlar, garantizar, el cumplimiento de sus compromisos y empujar para ir más allá, a mayores conquistas con una perspectiva revolucionaria, de ruptura con el Régimen. Solo así podremos hacer frente con éxito a la reacción, al fascismo y a la monarquía que los ampara.

Comisión Permanente

Federación de Republicanos (RPS)

8 de enero de 2020