EEUU contra Irán, el Líbano (Hezbolá), y Venezuela. Otros desafueros como Guaidó. El coronavirus, por Antonio Maira


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Venezuela, Cuba, y sus aliados, en condiciones de vencer al imperialismo[1]

 En todos los artículos de esta serie[2] he centrado mi atención en Venezuela y su entorno más próximo, político y geográfico, en el marco de la globalización del capitalismo, y de la guerra en todas sus variantes, en un escenario cada vez más ampliado.

Además de ello el coronavirus ha hecho acto de presencia provocando procesos acelerados y simultáneos como el reforzamiento acelerado de la crisis económica y financiera, el desplome de sectores productivos –industriales y de servicios, fundamentalmente el transporte aéreo y el turismo- la caída brutal de los precios del petróleo y, sobre todo, un fenómeno particularmente importante.

El proceso de contención de la enfermedad se ha constituido en un verdadero test sobre el carácter público o privado de todos los sectores productivos, empezando por la salud, el transporte, los servicios públicos en general, el transporte, etc. En realidad con todo lo que tiene que ver con la vida colectiva, la igualdad de oportunidades y la imposibilidad de atender al derecho básico a la vida en caso de pandemia grave. En cuanto al proceso de aparición de los brotes del coronavirus, su extensión, su localización, su rápido desarrollo y su descontrol podemos remitirnos, por el momento, al mapa de la enfermedad en sus diferentes fases.

La emergencia de la guerra y del fascismo

El fascismo va surgiendo, poco a poco al principio, de forma más visible después y de manera desbocada en los últimos años. Se trata del fascismo -o del nazismo-, según las variantes locales, como instrumentos armados del capitalismo en crisis, y del imperialismo. La finalidad de la serie de artículos que he publicado en varios medios alternativos que le dedican atención preferente a Venezuela, es el de demostrar que la amenaza militar del imperialismo de los EEUU, sus aliados capitalistas y los estados quisling no tendrá los efectos previstos.

El objetivo de Washington es el de invadir el país bolivariano y, sobre todo, terminar con su revolución. Dicho objetivo, era y es, poco menos que imposible. Hay que decir, sin embargo que Venezuela ha entrado en una fase de resistencia, con una defensa asegurada. El sufrimiento de su población va a ser muy fuerte pero en un marco de definición interna y externa del enemigo.

La emigración actuará como factor equilibrante entre los intereses de la burguesía dolarizada que tiene que huir al exterior porque no tiene nada que comprar,  y el pueblo protegido por la economía subvencionada y el Carnet de la Patria una especie de seguro de racionamiento básico y de solidaridad, vinculado a una afiliación en la defensa territorial de las milicias bolivarianas. Una magistral apuesta de Maduro junto con la creación de una nueva moneda nacional, solidaria y soberanista, vinculada a las riquezas materiales de Venezuela: el Petro, la criptomoneda, que entrará progresivamente en función una vez se gane la confianza del pueblo venezolano y bolivariano.

Obviamente, la afirmación de que el objetivo de los Estados Unidos de invadir el país venezolano y, sobre todo, terminar con su revolución era y es, poco menos que imposible, no es una afirmación incontestable. No hay nada que lo sea en un análisis marxista de los procesos políticos.

Pero sí es la conclusión no definitiva del análisis y la praxis política, militar y social, continuos. Es una opinión, consistente, basada en la recopilación de información sobre Venezuela, Cuba y otros países en proceso de rebelión; en el trabajo solidario con Cuba y Venezuela.

También lo es en el trabajo político y en la observación en varios escenarios, fundamentalmente el militar, político-militar y militar, en el estado español desde el franquismo, la Transición y los nuevos tiempos de la “La resistible ascensión de Arturo UI”, para no llegar a una  “Terror y miseria del cuarto Reich”.

En Venezuela, repito, salvo procesos o sucesos imprevisibles, los EEUU no podrán invadir Venezuela ni Cuba y tampoco acabar con sus revoluciones, vinculadas a una única revolución continental y a una única revolución mundial.

El Imperialismo buscará procedimientos alternativos

El Imperio, no obstante, buscará procedimientos alternativos. Ante esta situación el Imperio tendrá que buscar formas indirectas de guerra para debilitar la defensa de la revolución y sus características y triunfos esenciales: alfabetización total, enseñanza gratuita y universal a todos los niveles, establecimiento de un sistema de salud gratuito para toda la población, hacer realidad los derechos fundamentales al bienestar físico, la alimentación, la enseñanza a todos los niveles, la vivienda digna, la cultura, mediante la implantación y el sostenimiento en cualquier situación de adversidad de un sistema de Misiones para atender las necesidades básicas, sociales, culturales, de integración racial de la población en todos los ámbitos: campesinos, obreros y de los sectores más desprotegidos: de la mujer, protección de la infancia, de la familia, con el objetivo básico de la reducción drástica de la pobreza y la desigualdad.

Las Misiones

La Constitución bolivariana y Las Misiones colocaban fuera de juego económico y político el predominio de la oligarquía basado en la participación en la renta petrolera que era explotada por compañías extranjeras.

Buena parte de los objetivos de protección de los sectores más humildes de la población que realizan las Misiones (alrededor de 30, en proceso consolidación y de transformación) han sido implantado y definido aunque han sido afectados por el bloqueo, el embargo y la nueva crisis.

Desde su implantación tienen carácter político, económico y social: incorporación del pueblo a la participación política activa, establecimiento de una democracia participativa, persecución de la igualdad y carácter socialista de la misma; defensa a ultranza de los sectores más débiles y del proyecto latinoamericanista e internacionalista siguiendo el ejemplo de Cuba y otros países pobres del planeta castigados por el imperialismo.

Como consecuencia de la crisis y de la caída continuada de los precios del petróleo el gobierno de Maduro tiene que priorizar objetivos y escalonarlos. Mucho más después de la nueva crisis económica y de la caída brutal de los precios del petróleo, las materias primas y los sectores industriales, agrarios y de servicios que está provocando.

Venezuela y Cuba

Venezuela y Cuba están en situación de estabilizar su sistema económico y político, y de impulsar las revoluciones y el proceso de independencia e implantación de la soberanía y el socialismo en América Latina. Tal vez en mejor situación, pese a las apariencias, que en los últimos años.

El Presidente Trump, sus asesores, la CIA, el Departamento de Estado, creen que la Revolución implosionaría desde dentro. El Departamento del Tesoro cree también que tiene los instrumentos necesarios para ello.

“Terror y hambre” es su receta. No tienen ni idea de la capacidad de resistencia del pueblo bolivariano. La revolución está creciendo en su retaguardia.

La doctrina militar y los elementos necesarios para la Defensa

Chávez -y siguiendo su ejemplo- Maduro, habían dado los pasos necesarios para armar al país; y también concebido y ejecutado las medidas imprescindibles para dotar a Venezuela de otros cuatro elementos para asegurar su defensa. El primero de ellos; la puesta en marcha de una doctrina militar de “defensa de todo un pueblo”, el segundo garantizar que la conciencia y la movilización popular lo hiciesen posible; el tercero conseguir la integración de las milicias bolivarianas con las FAB a todos los niveles; el cuarto conseguir un amplio y fuerte conjunto de alianzas continentales y globales capaz de derrotar o, al menos, de disuadir al enemigo.

Las alianzas continentales y globales tendrían que hacer posible la revolución, es decir; el avance hacia la igualdad entre todos los países del mundo en el camino hacia el socialismo. Esa era la condición para las alianzas. En segundo lugar tendrían que garantizar la misma en cualquier circunstancia y aunque cambiasen los elementos y países de los pactos de defensa y las circunstancias estratégicas. Además deberían asegurar el sostenimiento del aparato militar a altos niveles tecnológicos que  impidiesen no solo la invasión directa o indirecta del país, sino el ataque militar demoledor con la destrucción del mismo.

La Doctrina de la Seguridad Nacional de los Estados Unidos -proclamada por George W. Bush y aceptada como base por sus sucesores: Obama y Trump, parecía garantizar un Imperio-Reich de vocación intemporal (hasta el final de los tiempos), basado en un poder militar indiscutible. Eso, se ha demostrado ya, es imposible. El Jefe del Comando Sur de los EEUU –Almirante Faller- pidió ayer a Trump un aumento de los gastos de Defensa.

Solos contra el Mundo

Los Estados Unidos no permitirán que ningún país o grupo de países –sea cual sea su procedencia- alcancen su poder militar, tal como dice la versión más eufórica de la Estrategia de Seguridad Nacional de los EEUU. “Solos contra el mundo”. No obstante, Washington mantenía dos promesas que, sin dejar de fomentar la indiferencia, habían calado hondo en sus ciudadanos.

EEUU no sería nunca alcanzado por los horrores de la guerra: “síndrome de Vietnam”; el territorio de los EEUU no sería nunca el escenario de una guerra. Ambas promesas son incompatibles con la guerra contra Venezuela y también en las guerras contra sus aliados.

La Alianza Cívico-Militar

Venezuela no podría ser Yugoslavia, Irak, Irán, el Líbano o Libia, atormentados o arrasados  por la gigantesca superioridad militar de los EEUU:

“La orden que les di en 1999 fue: Hace 10 años salimos a masacrar al pueblo (en la matanza del ‘caracazo’ de 1989). Ahora el enemigo es la muerte, el hambre… Así se cumplió nuestro objetivo: La Alianza Cívico-Militar. El pueblo es al Ejército como el agua al pez. Eso es Mao”[3]. Hugo Chávez en entrevista a Martha Harnecker.

“Ahora, yo estoy convencido que, si aquí nosotros fracasáramos en este esfuerzo de hacer cambios profundos en lo político, económico y social, por esta vía, vendrán otras vías, Marta, vendrán otras vías. A lo mejor violentas, a lo mejor militares y a lo mejor cívico-militares; pero esto ha ido tomando una fuerza propia. Yo pongo el ejemplo del río: un río tú lo puedes represar, pero no lo puedes detener; si no le das aliviadero te va a derribar la presa, o se busca un cauce por otro lado y cambia su curso, pero va siempre hacia el mar”

Las características de la Alianza Cívico-Militar han sido definidas por Arnold August, periodista y conferencista canadiense en TeleSUR de la siguiente manera[4].

“El Comandante Chávez dice haber entendido la alianza cívico-militar en el pensamiento político del líder venezolano Fabricio Ojeda, intelectual, guerrillero y mártir, que en su libro La guerra del pueblo, de 1966, afirmaba lo siguiente:

’La base antifeudal y antiimperialista de nuestro proceso revolucionario plantea un género de alianzas que está por encima del origen del credo político, de la concepción filosófica, de las convicciones religiosas, de la situación económica o profesional y de la afiliación partidista de los venezolanos. El enemigo común, su fuerza y su poderío, reclaman una lucha unitaria para vencerlo… Son proclives para luchar por la liberación nacional las siguientes fuerzas: los obreros y campesinos, la pequeña burguesía, los estudiantes, intelectuales, profesionales, la mayoría de los oficiales, suboficiales y soldados de las fuerzas armadas de aire, mar y tierra’.

En esta visión de Fabricio Ojeda, que compartía el Comandante Chávez: “todos estos sectores civiles y militares tienen una vocación: conformar una verdadera alianza nacional revolucionaria”. De ahí que la revolución bolivariana –como las de Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile, Uruguay, Paraguay, Honduras, Argentina, Brasil- tiene que ajustar sus tiempos a la toma de conciencia y a la incorporación a la lucha de esos “sectores proclives” a la lucha por la liberación nacional y a la “base antifeudal y antiimperialista de Venezuela”.

Por esas razones Maduro declaró en su discurso del 4 de febrero que su gobierno está dispuesto a participar en cualquier esfuerzo de mediación, pero también afirmó que Venezuela está dispuesta a defender su país:

“Ni un soldado Yanqui entrará a Venezuela”.

Noticia de última hora

Advierte Maduro en VTV el día 6 de marzo[5]:

“Se ha decidido un plan de guerra contra Venezuela desde la Casa Blanca”, afirmó el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

“Desde la Casa Blanca han trazado un plan para traer una guerra y el terrorismo a Venezuela, para desestabilizar a Venezuela, para llenar de violencia a Venezuela, para escalar un conflicto de carácter violento y armado y justificar una invasión a nuestro país”.

“Por eso es que Trump se lleva al títere vende patria de Guaidó para allá (EE.UU.) y luego lo manda para que cumpla tareas de desestabilización interna del país, por eso convoca a su otro títere al sub presidente de Colombia, Iván Duque; no hablaron de narcotráfico y de cómo está creciendo la exportación de cocaína desde Colombia para Estados Unidos, no, hablaron de Venezuela”

El Mandatario Nacional llamó a la conciencia y tocar la campana de alerta nacional a todo el pueblo de Venezuela, al pueblo hermano de Colombia y al mundo.

Maduro denunció que desde los Estados Unidos también se pretende empujar a Brasil a un conflicto armado contra Venezuela.

“Desde Venezuela lo denunciamos y le pedimos a los sectores democráticos, al pueblo de Brasil y a las Fuerzas Militares de Brasil que detengan cualquier aventura contra Venezuela”.

El presidente Maduro exhortó a afinar la Unión Cívico Militar, policial y el Poder Popular, con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en la mano, e ir al combate para ganar y garantizar la paz en cualquier escenario que toque.

“Pueblo de Venezuela atención, oídos y listos para el combate”

 El corona virus. Algunas observaciones. Las guerras silenciosas

 -La grave pandemia del coronavirus en Europa –y en mayor o menor grado por todo el mundo, incluidos los EEUU-, y su posible extensión y agravamiento en los etapas “contención”, y modos de intervención de los gobiernos, servicios de salud y de la OMS… asignación de fondos para material y personal va a ser un libro abierto para sociedades adormiladas y depauperadas por la crisis

Puedo apuntar algunos efectos muy visibles ya producidos y que aumentarán aceleradamente:

 El efecto comparación

-La atención, la organización de medios y personal sanitarios, persecución de los focos, control de la población infectada, aislamiento de personas, desinfección de ciudades muy importantes, incluso enormes, protección de toda la población en países como China, Rusia, Irán, Cuba, Venezuela está siendo ejemplar en todos los aspectos de localización de focos, aislamientos, protección de niños y ancianos, movilización de recursos hospitalarios, etc., etc., a pesar de sus carencias y del aislamiento internacional criminal que algunas de ellas están sufriendo.

Los apoyos económicos del Banco Mundial, el FMI y otras entidades económicas como la OCDE o la propia ONU han sido casi nulos aparte de la información de la Organización Mundial de la Salud.

.En contraste con ello, los países europeos ya afectados gravemente, y otros países ricos con economías de mercado, neoliberales y privatizadas; y servicios de salud privados como los EEUU y alguno de sus aliados, han estado desprotegidos frente a una emergencia sanitaria. En EEUU los esfuerzos de contención han sido muy precarios y desiguales, inexistentes para la mayoría de la población. El simple diagnóstico de la enfermedad, muy caro, ha sido atendido por fondos especiales totalmente puntuales, insuficientes, entregados a gobiernos estatales o federales que carecen de una red asistencial mínima. Es previsible una extensión rápida de la pandemia.

-El aislamiento de zonas muy amplias ha sido posible e impecable en China y lo será en Irán a pesar de su pobreza y el bloqueo. En ambos países gracias al comportamiento ejemplar de sus servicios médicos y a la propia rapidez del control sanitario.

-La solidaridad internacional ha funcionado de una manera rápida y eficaz entre los países socialistas. Cuba ha enviado medicamentos fundamentales para evitar la gravedad y ha puesto todos sus recursos médicos a disposición de los países afectados dando un ejemplo de solidaridad internacional sin distinciones.

En España, la contención de la expansión de la pandemia y su calificación como tal –aceptada a regañadientes por las autoridades sanitarias- se ha visto afectada por las enormes deficiencias de un sistema de salud -castigado por los continuos recortes presupuestarios- que han afectado a la calidad de los servicios y a sus posibilidades de actuación preventiva y de Contención a pesar de los enormes esfuerzos del insuficiente personal sanitario.

Dejando de lado ahora la posible utilización del virus como arma económica y comercial hay que señalar los inmediatos efectos económicos que van a afectar a toda la población. Algunos de ellos producirán el efecto positivo de comparación, toma de conciencia y exigencia.

-El primero de ellos, que ya he indicado brevemente, es el inmediato efecto comparación y sus consecuencias de toma de conciencia de la población sobre las exigencias en cuanto al modelo social que debe exigir y a las inmediatas reivindicaciones y medidas que tiene que plantear con urgencia.

Los ciudadanos y ciudadanos de este país tomarán conciencia también de los efectos económicos catastróficos que esta crisis ha tenido. El coronavirus ha desatado y destapado la existencia de una gravísima crisis económica que afectará al sistema económico en su conjunto y que analizaré en otros artículos.

[1] Escribo este artículo con urgencia. Por lo tanto pido disculpas a los lectores por los probables defectos ortográficos y de redacción

[2] Los artículos, que serán formalmente retocados para componer dos libros de un conjunto de cuatro, tienen un punto de vista político y estratégico, con un eje fundamental que es el del enfrentamiento de dos sistemas antagónicos, el capitalista y el socialista. No es una obra imparcial pero si objetiva en el sentido marxista del término. Su perspectiva es la de la lucha de clases a nivel mundial.

[3] Martha Harnecker: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/otros/20111102115530/entrevise.pdf

[4] https://www.telesurtv.net/bloggers/Union-civico-militar-Base-de-la-democracia-venezolana.—20190220-0004.html

[5] http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/03/06/presidente-maduro-se-ha-decidido-un-plan-de-guerra-contra-venezuela-desde-la-casa-blanca/