«Cada vez estoy más convencido de que la República sólo avanzará si la defendemos abiertamente. Quienes están en las Cortes con diputados y CALLAN allí sobre la República no puede decirse que sean partícipes de esta lucha… O la República entra en el debate político y su nombre encabeza las luchas sociales contra los recortes o el neoliberalismo o no habrá victoria posible… La República sí es prioritaria, pues es siempre prioritaria la lucha por el bien común, por los derechos y libertades, los servicios públicos, la salud, la educación, la dignidad humana y la lucha por someter la economía al interés público… eso no es que sea prioritario, es que es imprescindible.
Los que destruyen la Sanidad pública, la Educación y la Universidad son ANTIRREPUBLICANOS, defender eficazmente los servicios públicos no puede ser algo neutral, sino una apuesta decidida y de conjunto por la República. El mismo régimen de la transición, basado en la impunidad del franquismo, que se ha construido sobre el olvido de sus víctimas y dejó intactos los privilegios de los que se beneficiaron de la dictadura, es un régimen que ha vetado hasta el mismo nombre de República, que no resiste un espejo sobre su origen bastardo…, defender la dignidad humana, el bien común, el derecho de la población a vivir dignamente de su trabajo en paz y libertad tiene un nombre, se llama TERCERA REPÚBLICA ESPAÑOLA. Seguir leyendo La República avanzará… si la defendemos. Uníos a Republicanos, por Benjamín Balboa


La mal denominada “transición democrática” consistió en una operación política que tuvo dos pilares fundamentales. Uno fue el pacto político mediante el cual la izquierda renunció a la ruptura con el régimen franquista y aceptó la monarquía, la continuidad del aparato estatal franquista y una Constitución con graves insuficiencias democráticas. El famoso consenso consistió en que las clases dominantes durante el franquismo y sus representantes políticos mantuvieron su dominación renunciando simplemente a las instituciones de la dictadura, pero manteniendo el poder político y económico. El segundo pilar fue el pacto social, que tuvo su origen en los “Pactos de la Moncloa”. A cambio de la implantación de un mínimo “Estado del bienestar”, los sindicatos mantendrían la paz social y contendrían las reivindicaciones populares en el marco aceptable para la oligarquía. En una palabra, las reglas del juego capitalista no serían en ningún caso traspasadas. 
La respuesta de trabajadores sanitarios y de usuarios a las agresiones a la Sanidad Pública en la Comunidad de Madrid no se ha hecho esperar.
No he olvidado ni olvidaré mientras viva aquella tarde en el Congreso de los Diputados cuando Luis Gómez Llorente se puso en pie y con su voz pausada y profesoral defendió la validez y superioridad del gobierno de la República sobre el de la monarquía. Estabamos en la comisión constitucional presidida por Emilio Attard y se elaboraba el anteproyecto de la Constitución todavía hoy vigente.
España. Año 2050. El Derecho del Trabajo ya no se estudia en las Universidades. No es necesario porque no hay legislación laboral que aplicar. Los convenios colectivos, los contratos, la regulación horaria, todo ha desaparecido, y cada empresa dispone ahora de su propio código al que los trabajadores deben atenerse. Los obreros son contratados y despedidos a voluntad de los empresarios. Las indemnizaciones por despido han desaparecido, al igual que los seguros de enfermedad, maternidad y las pensiones de jubilación. La educación y sanidad públicas son un recuerdo de tiempos pasados, un tema para arqueólogos.
Cuando empieza a narrar la tiranía de Caracalla, dice Edward Gibbon que, hasta entonces, los romanos habían contado con la peculiar ventura, y en los peores tiempos con el consuelo, de que en la virtud sus emperadores habían sido activos; y en el vicio, indolentes (“it had hitherto been the peculiar felicity of the Romans, and in the worst of times the consolation, that the virtue of the emperors was active, and their vice indolent”).

por Pedro A. García Bilbao. Vale, ocupamos el congreso… ¿Y luego, qué? Se cita al personal delante de las cortes ¿Y? ¿Cuál es el plan? ¿Algún mensaje para los diputados? ¿alguna idea sobre cómo negociar la rendición de la policia?¿Quién se ocupa del catering? No debería ser grave la cosa. 300 guardias civiles tomaron el congreso y no fueron procesados: es más, salieron sin rendirse, con sus armas en la mano y luego se incorporaron a sus unidades, donde siguen. Vale, es ironía sobre un hecho tan cruel como real.
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