«LOS ESPAÑOLES DUDAMOS DE SI EL PAPEL DEL REY ACTUAL ES HEREDABLE»
«AUN HAY TIEMPO PARA DEBATIR LA REPUBLICA DESEADA»
«LA REPUBLICA ES UNA FORMA DE GOBERNAR MEJOR Y DE ENTENDERSE LOS ESPAÑOLES»
— ¿Qué opina de la Transición? Que de transición… No sé…. llevamos ya casi cuarenta años, como con Franco….
— Yo creo que la Transición española es insuficiente desde el primer día que comenzó y en consecuencia van aflorando cada vez más esas deficiencias acumuladas que… no sé en este momento… A mí me preocupa seriamente a qué nos conduce, por qué camino vamos diseñando el futuro. Yo creo que ahora mismo hay un desconcierto político importante, una ausencia de responsabilidad, asumida en muchos casos que… preocupa, ¿eh? Y eso porque… yo ya lo he dicho públicamente en unas conferencias sobre la memoria histórica: la Transición española, al final va a resultar que no pasa de ser más que una restauración monárquica borbónica en que lo único que hemos hecho los españoles – y según dicen lo hemos hecho muy bien-, es restaurar la monarquía que se interrumpió con el exilio voluntario o forzoso de Alfonso XIII. Y todo lo demás, es condicionado a esa situación. Es dependiente de esa lectura que se hace en torno a la figura del rey y, como consecuencia, es una transición…. hipotecada. Hipotecada por la presencia de la corona personificada en el rey. Eso es lo que yo pienso después de tanto tiempo viendo y analizando esta cuestión…
Quien así piensa es Carlos López Riaño que presidió la última cumbre europea en materia de droga y blanqueo de dinero en el año, 96; posee además, entre otras distinciones, la medalla de oro de la lucha contra la droga; ha sido destacado diputado socialista durante las legislaturas del Psoe y concejal en Ayuntamiento durante cuatro años y luego se apartó de la primera línea política y se alineó en la corriente de Izquierda Socialista donde continúa. Carlos López Riaño se ha distinguido siempre por su entrega al trabajo y su honestidad dentro de él. Seguir leyendo Entrevista a Carlos Riaño, por Milagros Heredero




La mal denominada “transición democrática” consistió en una operación política que tuvo dos pilares fundamentales. Uno fue el pacto político mediante el cual la izquierda renunció a la ruptura con el régimen franquista y aceptó la monarquía, la continuidad del aparato estatal franquista y una Constitución con graves insuficiencias democráticas. El famoso consenso consistió en que las clases dominantes durante el franquismo y sus representantes políticos mantuvieron su dominación renunciando simplemente a las instituciones de la dictadura, pero manteniendo el poder político y económico. El segundo pilar fue el pacto social, que tuvo su origen en los “Pactos de la Moncloa”. A cambio de la implantación de un mínimo “Estado del bienestar”, los sindicatos mantendrían la paz social y contendrían las reivindicaciones populares en el marco aceptable para la oligarquía. En una palabra, las reglas del juego capitalista no serían en ningún caso traspasadas. 
La respuesta de trabajadores sanitarios y de usuarios a las agresiones a la Sanidad Pública en la Comunidad de Madrid no se ha hecho esperar.
No he olvidado ni olvidaré mientras viva aquella tarde en el Congreso de los Diputados cuando Luis Gómez Llorente se puso en pie y con su voz pausada y profesoral defendió la validez y superioridad del gobierno de la República sobre el de la monarquía. Estabamos en la comisión constitucional presidida por Emilio Attard y se elaboraba el anteproyecto de la Constitución todavía hoy vigente.
España. Año 2050. El Derecho del Trabajo ya no se estudia en las Universidades. No es necesario porque no hay legislación laboral que aplicar. Los convenios colectivos, los contratos, la regulación horaria, todo ha desaparecido, y cada empresa dispone ahora de su propio código al que los trabajadores deben atenerse. Los obreros son contratados y despedidos a voluntad de los empresarios. Las indemnizaciones por despido han desaparecido, al igual que los seguros de enfermedad, maternidad y las pensiones de jubilación. La educación y sanidad públicas son un recuerdo de tiempos pasados, un tema para arqueólogos.
Cuando empieza a narrar la tiranía de Caracalla, dice Edward Gibbon que, hasta entonces, los romanos habían contado con la peculiar ventura, y en los peores tiempos con el consuelo, de que en la virtud sus emperadores habían sido activos; y en el vicio, indolentes (“it had hitherto been the peculiar felicity of the Romans, and in the worst of times the consolation, that the virtue of the emperors was active, and their vice indolent”).

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