«CREO QUE ESTÁ EN CRISIS LA CORONA Y EL MODELO BIPARTIDISTA». «HAY PRESENCIA INCONSTITUCIONAL DE LA RELIGION CATÓLICA».»SE ABRE LA POSIBILIDAD DE UNA REPÚBLICA»
–Tienes fama de no definirte… ¿Te vas a definir ahora?
— No, no creo tener esa fama aquí en esta Cámara; tengo fama de claro aunque no les agrade a muchos. No soy políticamente correcto, soy educado, eso sí, pero no políticamente correcto. Cuando tengo que decir algo que no gusta o algo que no es lo habitual lo digo igualmente. Lo que pasa es que, a veces, en España se confunde la sinceridad con la brutalidad o con la mala educación y yo no quiero ser el que pase por mal educado, intento ser sincero pero dentro de una actitud educada.
–Dicen que estamos en un desconcierto político en este momento, ¿es cierto?
– Es verdad si desconcierto es que los instrumentos de una orquesta o de un equipo no tocan de manera armónica, yo creo que es evidente que eso es así en España. Y, sobre todo, si desconcierto es que no dirige quien tiene que dirigir sino que una parte se ha convertido en director. En este momento, quien dirige la política es el poder económico, por lo tanto podemos decir que de democracia estamos girando peligrosamente hacia una oligarquía o una plutocracia podríamos decir. Seguir leyendo Entrevista a Gaspar Llamazares, por Milagros Heredero*
— ¿Qué opina de la Transición? Que de transición… No sé…. llevamos ya casi cuarenta años, como con Franco….



La mal denominada “transición democrática” consistió en una operación política que tuvo dos pilares fundamentales. Uno fue el pacto político mediante el cual la izquierda renunció a la ruptura con el régimen franquista y aceptó la monarquía, la continuidad del aparato estatal franquista y una Constitución con graves insuficiencias democráticas. El famoso consenso consistió en que las clases dominantes durante el franquismo y sus representantes políticos mantuvieron su dominación renunciando simplemente a las instituciones de la dictadura, pero manteniendo el poder político y económico. El segundo pilar fue el pacto social, que tuvo su origen en los “Pactos de la Moncloa”. A cambio de la implantación de un mínimo “Estado del bienestar”, los sindicatos mantendrían la paz social y contendrían las reivindicaciones populares en el marco aceptable para la oligarquía. En una palabra, las reglas del juego capitalista no serían en ningún caso traspasadas. 
La respuesta de trabajadores sanitarios y de usuarios a las agresiones a la Sanidad Pública en la Comunidad de Madrid no se ha hecho esperar.
No he olvidado ni olvidaré mientras viva aquella tarde en el Congreso de los Diputados cuando Luis Gómez Llorente se puso en pie y con su voz pausada y profesoral defendió la validez y superioridad del gobierno de la República sobre el de la monarquía. Estabamos en la comisión constitucional presidida por Emilio Attard y se elaboraba el anteproyecto de la Constitución todavía hoy vigente.
España. Año 2050. El Derecho del Trabajo ya no se estudia en las Universidades. No es necesario porque no hay legislación laboral que aplicar. Los convenios colectivos, los contratos, la regulación horaria, todo ha desaparecido, y cada empresa dispone ahora de su propio código al que los trabajadores deben atenerse. Los obreros son contratados y despedidos a voluntad de los empresarios. Las indemnizaciones por despido han desaparecido, al igual que los seguros de enfermedad, maternidad y las pensiones de jubilación. La educación y sanidad públicas son un recuerdo de tiempos pasados, un tema para arqueólogos.
Cuando empieza a narrar la tiranía de Caracalla, dice Edward Gibbon que, hasta entonces, los romanos habían contado con la peculiar ventura, y en los peores tiempos con el consuelo, de que en la virtud sus emperadores habían sido activos; y en el vicio, indolentes (“it had hitherto been the peculiar felicity of the Romans, and in the worst of times the consolation, that the virtue of the emperors was active, and their vice indolent”).
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