Los refugiados no sirios, olvidados e ignorados por la comunidad internacional


Desde que la crisis de los refugiados obtuviera eco en los medios de comunicación, millones de personas han sentido la desesperación de las familias que, cada día, arriesgan su vida con el objetivo de cruzar al viejo continente. Sin embargo, y pese a que esta crisis humanitaria se agudizase tras el inicio de la guerra en Siria, son cientos de miles las personas que, bajo el anonimato de no ser de origen sirio, continúan luchando en una batalla cada día más compleja.

“Ni siquiera se había secado la tinta del acuerdo cuando varias decenas de afganos fueron devueltos a un país donde su vida podría estar en peligro”, denunció -tras la firma del acuerdouno por uno entre la Unión Europea y Turquía el pasado 20 de marzo-, John Dalhuisen, director para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

Turquía, que no reconoce el asilo para personas que no provienen de Europa -en base a la Convención de 1951 sobre los refugiados-, aloja actualmente a un total de 2.7 millones de refugiados sirios, según fuentes del Gobierno turco, y unos 400.000 de diferentes nacionalidades. “Todos los solicitantes de asilo sufren este acuerdo, no solo los sirios, también afganos, iraquíes, africanos…, pero, en parte, el pacto uno por uno ha beneficiado a los sirios que han tenido mejor suerte porque, en el intercambio de personas con Turquía, Europa únicamente acogerá a sirios que, además, pueden trabajar legalmente en el interior del país, mientras que los demás refugiados no tienen ese derecho”, declara a bez.es Ali Hekmat, director de la Asociación para Afganos Refugiados en Turquía.

Mientras que en base al pacto los ciudadanos de origen sirio podrán beneficiarse de la posibilidad de ser reasentados en territorio europeo, los no sirios tan solo podrían aspirar a obtener cierta protección mientras esperan ser trasladados a un tercer país. Además, desde que en 2013 la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) suspendiera las ayudas para los refugiados no sirios -excluyendo a los sectores más vulnerables-, las condiciones de vida para los migrantes, que forzosamente se han desplazado hasta Turquía, han empeorado: “En todas las conferencias y reuniones, tanto en Turquía como en Europa, se habla únicamente de los sirios. Dentro de Turquía, las organizaciones benéficas mantienen una actitud discriminatoria y los solicitantes de asilo no sirios han sido marginados o completamente olvidados. También los han olvidado las ONG locales, que únicamente centran sus esfuerzos en los sirios”.

Expulsiones y vulneración de derechos humanos

Según un informe de la organización Human Rights Watch (HRW), desde que se comenzaran a efectuar las primeras deportaciones de refugiados desde Grecia a Turquía el pasado 4 de abril, se han producido numerosas violaciones de los derechos humanos, entre ellas la desinformación a la que han estado sometidos los deportados durante el proceso de expulsión, que ha sido especialmente alarmante. “En esta carrera por iniciar el acuerdo de las deportaciones con Turquía, la Unión Europea y Grecia echaron por tierra los derechos humanos, incluso los de las personas que demandaban asilo”, denunció Fred Abrahams, director asociado del programa de HRW.

Horas después de que se efectuase el primer intercambio de migrantes, la ONG Amnistía Internacional denunció que treinta refugiados afganos, a quienes se les denegó previamente el procedimiento de concesión de asilo, fueron devueltos por Turquía a Afganistán, pese al riesgo que corre su vida en el país, donde se encuentran bajo la amenaza talibán por, en la mayoría de los casos, pertenecer a la comunidad hazara, perseguida por su credo chií. “Este episodio pone de relieve el riesgo de devolver a solicitantes de asilo a Turquía y las repercusiones que tendrá probablemente el acuerdo para las personas refugiadas en tránsito en el país. Es como ver descarrilar un tren a cámara lenta”, afirmó Dalhuisen.

Según Hekmat, “si en Turquía se cambiara la ley de asilo sería posible ofrecer a los solicitantes no europeos ciertas ventajas como refugiados europeos, incluyendo el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda libre, la alimentación, la educación y la sanidad. Pero estoy seguro de que la reforma de la ley de asilo en Turquía seguirá siendo un sueño para siempre”.

Las expulsiones de afganos son un episodio más que se une al de los abusos denunciados por los refugiados sirios en la frontera sur del país, donde fuerzas del Gobierno turco han comenzado a disparar, desde hace semanas, contra los migrantes que intentan ingresar en Turquía. Según denunció Amnistía Internacional, “Turquía detiene a personas refugiadas y solicitantes de asilo en la frontera occidental, no se les permite el acceso a abogados y luego se las devuelve a Siria e Iraq tras obligarlas a firmar documentos de regreso voluntario”. Sin embargo, la Unión Europea continúa amparando las expulsiones masivas de refugiados bajo la premisa de que Turquía es un país seguro para los migrantes. Ali Hekmat, en cambio, cree que “la única solución para la crisis de refugiados es el reasentamiento, no este tipo de acuerdos”.

BEZ