El Movimiento Ibérico Antinuclear pone fecha al cierre de Almaraz: 2020


El colectivo admitiría la construcción del Almacén Temporal Individualizado “como mal menor” si cesa su actividad en esa fecha para permitir su desmantelamiento

Para el Movimiento Ibérico Antinuclear, en el que está integrado el Foro Extremeño Antinuclear, la construcción de un Almacén Temporal Individualizado en la central de Almaraz es “un mal menor” que no les gusta, pero que no hay más remedio que hacer si se quiere desmantelar la planta cuando termine la actual licencia de explotación en 2020. “Es menos peligroso un ATI que una central en funcionamiento”, dijeron. Ahora bien, no lo admitirán antes por entender que entonces sería facilitar que se prolongue la vida útil de la planta hasta los 60 años, como pretenden sus propietarios.

Así lo han manifestado Paca Blanco y Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, y José María González Mazón, de Adenex, y portavoz del foro extremeño, en una rueda de prensa que han celebrado en Navalmoral de la Mata para desmentir los datos y argumentos que ofrecieron semanas atrás los responsables de Almaraz al hacer balance de su funcionamiento los seis meses anteriores.

Se centraron, sobre todo, en los elementos de combustible de alta actividad, que es el material que se debería llevar al Almacén Temporal Centralizado previsto en Villar de Cañas, que ni siquiera se ha iniciado, o trasladar al Almacén Individualizado que la CNA quiere en sus instalaciones. Según los datos que facilitaron, extraídos del Consejo de Seguridad Nuclear, las piscinas que almacenan ese combustible no se completarían hasta enero del 2022 en el caso de la Unidad I y 2023 de la Unidad 2 “sin necesidad de un ATI”, cuando los responsables de la planta lo adelantaron al 2018.

Almaraz avisa que necesita el almacén temporal aunque no tenga prórroga

Esos y otros datos y apreciaciones figuran en los informes que facilitaron a los informadores sobre la situación actual de Almaraz y el calendario escalonado que proponen para cerrar las centrales en España, que empezaría en el año 2020 con Almaraz y terminaría en 2024 con Trillo. Un cierre que defienden por los riesgos que supone la energía nuclear y el deterioro de sus equipos y componentes y sus continuas averías. Por ello creen que se deben cerrarse lo antes que sea posible atendiendo a cuestiones de “legalidad, economía y garantía de suministro”.

En ese sentido apuntaron que el momento sería cuando termine su licencia de explotación de cada una de las plantas por cuestiones de legalidad, de economía y de garantía del suministro. Aunque en este último apartado Francisco Castejón insistió que ya podrían cerrarse y no habría problemas de abastecimiento ni en España ni en Portugal.

No obstante al mismo pidió que se paralice la actividad de la central y se haga un estudio para evaluar la situación de las bombas de refrigeración, cuyo estado considera “un problema importante que puede supone un grave riesgo, como denunciaron en su día los técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear a los que el pleno de la institución no prestó atención”.

En su opinión prevalece un informe de una empresa francesa, Areva, “a la que han descubierto más de 500 protocolos de seguridad falsificados”. De ahí que pidan a la comparecencia en la Asamblea de Extremadura del presidente del Consejo de Seguridad Nuclear, “que ha esquivado comparecer en el Congreso de los Diputados”.

Los comparecientes también han incidido en la creciente preocupación que existe en Portugal por el estado del agua del río Tajo como consecuencia de la existencia de tres reactores nucleares en su curso y otras instalaciones menores en Madrid. “Es el río más contaminado en tritio”, han asegurado, además de alertar sobre los problemas de refrigeración y la pérdida de calidad que supone que el agua que se vierte esté “demasiado caliente”.

En ese sentido han apuntado que la preocupación portuguesa ha llegado a tal punto que la comisión de Medio Ambiente de su parlamento ha aprobado pedir al Gobierno luso que inste al español a cerrar las centrales nucleares.

Plan de Desarrollo

Por su parte José María González Mazón se ha referido a las repercusiones económicas que tendría el cierre de Almaraz para la zona, que se afrontarían diseñando un Plan de Desarrollo Equitativo para que la comarca sufra “el menor impacto posible”, si bien a la larga creen que ese cierre supondría muchas ventajas.

El propio presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, conoce la propuesta de elaborar ese plan, comprometiéndose, según aseguran, a realizar un estudio económico, “con participación ciudadana y social”, para empezar a preparar el futuro sin la central. No obstante recordó que el propio desmantelamiento de la instalación generaría abundante mano de obra durante, al menos, 15 años. Y ahí tendrían un claro protagonismo los actuales trabajadores de Almaraz.

Asimismo pidieron un cambio en la forma de gestionar el dinero que llega a los ayuntamientos del entorno por la presencia de los residuos de alta actividad, “para que no se gaste en actuaciones innecesarias a capricho del alcalde o alcaldesa de turno, sino en base a proyectos de desarrollo para diversificar la actividad y terminar con un monocultivo económico subvencionado”.

Para terminar, los integrantes del Movimiento Ibérico Antinuclear invitaron a participar en la jornada reivindicativa y festiva que llevarán a cabo el 11 de junio en Cáceres con teatro, música, juegos y una manifestación, con el lema ‘Por un Tajo vivo’.

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