
El pasado 8 de mayo, en esta aparente normalidad democrática, una escritora y periodista reconocida, Nuria Coronado, fue agredida verbalmente, gravemente, mientras presentaba su libro: «No contaban con las madres». Los intolerantes agresivos se manifestaban, bajo varias siglas y manifiestamente ignorantes a la luz de lo que decían, a las puertas de la Biblioteca de Castilla y León. El acto se desarrollaba dentro y contó con el apoyo y en la organización del Foro feminista de Castilla y León y el de Valladolid.
Este libro, lúcido, necesario, impecable, habla, a propósito de la Ley Trans, entre otros, de un tema fundamental que genera mucha preocupación en buena parte de la ciudadanía española: los tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas radicales de cambio de sexo a menores. Un asunto sobre el que Inglaterra ha reculado tras varias meteduras de pata y demandas de víctimas de los intereses del Instituto Tavistock (verdadera punta del iceberg de la ingeniería social que se lleva a cabo en España y buena parte del mundo, intereses de las farmacéuticas incluidos). Sí, la Ley Trans es producto de la ingeniería social más agresiva que jamás se vio. Y España, laboratorio bobo de tantas cosas, ha entrado de lleno en la ratonera de los poderosos. Invito a investigar este tema y al Instituto, sus orígenes y actos en este asunto. Pionero en hormonación infantil. Invito a ahondar en estos hechos graves, las irreversibles operaciones, los testimonios de víctimas que han quedado marcados de por vida física y psicológicamente.
Nuria, cuyos datos biográficos y de su libro dejo abajo, es activa, activista, en la igualdad y en la educación no sexista. Es impecable feminista. Irreprochable su labor. Y lo que ha ocurrido no puede pasar de largo. El Gobierno debe proceder contra estos delitos de odio al pensamiento y libertad de expresión. A la verdad y a la objetividad de una periodista.
Nuria debía ser premiada, más. Pero hoy en día la gente no escucha ni discierne por sí misma y se mete en actitudes intolerantes. Fascismo y neo fascismo del que no se cansan de hablar nuestros políticos «progres», es eso, actuar contra la libertad de opinión y de pensamiento. Querer intimidar, callar. Son reaccionarios.
No atienden a argumentos ni a razones, estos intolerantes, sean trans o lo que sean, y éstos, muy ciegos van al abismo que el propio Sistema provee, aparentemente beneficiándolos, en realidad, utilizándolos… Confundiendo y generando modas y sectas de las que habla Nuria Coronado, precisamente. Docentes, médicos y miles de familias protestan, muchos de ellos, quienes se atreven a decir que este rey está desnudo, viven literalmente amenazados porque no pueden señalar hoy la verdad, ayudar o simplemente ejercer lo que está también escrito en ley: la patria potestad, en ley profesional: la deontología profesional y, desde luego, en ley natural.
Solo en dictaduras y en estados que caminan a pasos agigantados hacia la secta laica de la Inquisición como es ya el español, se puede imaginar que por decir la verdad se pueda terminar agredido, anulado, en la cárcel o expulsado de tu carrera profesional.
Nuria defiende la verdad: que un trans no podrá ser jamás mujer (u hombre si la transición es a hombres), por el hecho de cambiar quirúrgicamente, amputarse o añadirse, hormonarse o, simplemente, porque con toda la razón que tenga, se sienta mujer (u hombre) o porque tenga más o menos testosterona. Y no podemos quemar la verdad como antes los libros. El conocimiento. Nuria dice lo que es verdad: que hay una secta mundial y hay persecución. Y hay una moda impuesta.
Se ve. Y no es admisible un linchamiento. En España se terminó cediendo y habría que preguntarles por qué. Y lo woke y demás intereses del Imperio y del dinero, prevalecieron…
Pero no nos confundirán. La izquierda es protección a la infancia. También. Y ciertas conductas son fascismo, imposición, agresión e intento de imponer el trágala y son odio a quienes no comulgan con ruedas de molino, como se demostró ayer contra Nuria y esos delitos de odio no se penan, mira qué casualidad… Ni la ministra ha enviado un mensaje, ni se ha puesto en comunicación con Nuria, cuando, como siempre insisto, un ministro no es un cargo público pedestal, es un servicio público y a sueldo de los ciudadanos, un servidor y no tiene nadie cheque en blanco ni para hacerse el tonto y no ver.
Como la prensa en general se ha vuelto cada vez más tonta y cobarde y hasta mercenaria, algún medio título mal que el acto provocó tal y cual. No, tal y cual se provocó porque nos están tomando el pelo a los ciudadanos y más a los trans, haciéndoles ver una realidad paralela, aprovechando la necesidad vital que tienen muchas personas que han sido marginadas, del reconocimiento a cómo quieran ir por la vida y la no discriminación por ello. Y aprovechando la vulnerabilidad de algunas personas entre ellos. Y haciéndolos reaccionarios frente a un feminismo que siempre los ha defendido y gracias al cual existen hoy en su reconocimiento de derechos. Pero las llaman feministas sesgadas a quienes se partieron el lomo por ello. Cuando los inquisidores sí que son los sesgados. Hablan de fascismo cuando los que lo practican con su dictadura son ellos y hablan de odio cuando son los que odian… El mundo al revés.
Pero el Sistema contamina y es como es: poder puro sin problemas éticos, va a la pela y a hacerse con lobos voluntarios y bobos que entran al trapo, disfrazados de corderos y a hacerse con más fachas de los que ya hay (fachas en actitudes) disfrazados de progres (en apariencia). Y serán sus víctimas. Ya lo son. Aunque como en aquél dicho del cangrejo se estén asando en un caldo de cultivo que ahora no ven porque es lento. Progresivo. Y entra como una píldora suave. Y engañosa, como que les están favoreciendo. Es otra vez el camino fácil, simplón, interesado y letal.
Y así pasa lo que pasa. Pero no contaron con las madres y no cuentan con que no nos van a callar nunca más.
Sería genial que lo entendieran. Tarde van a darse cuenta… Quienes practican odio son los que niegan la libertad de opinión y expresión y hacen violencia y quieren imponerse frente a la verdad, a los que y las que no se doblegan. Bastantes de esa gente, parecen odiar a la mujer que nunca serán y quienes así operan, y en el fondo lo sepan, han de ver qué les pasa y han de disparar para donde de verdad esté el problema. Es linchamiento lo que está pasando, lo que pasa y hay que hacer comprender que no es admisible y es delito y no nos vamos a callar. Nunca más va nadie a conseguir tapar la boca en este país.
Nuria Coronado es una gran profesional, objetiva y cabal una mujer valiente en los derechos de igualdad, de educación en libertad, sin condicionamiento. Y su magnífico libro es necesario y clarificador de todo lo que está pasando: «No contaban con las madres».
Detalles y añadidos:
La autora en su cuenta X ha denunciado: «Nuria Coronado, el cuento se ha acabado» o «tránsfoba, terf y facha». Este acoso y difamación es el q he aguantado de la furia trans en Valladolid x mi libro «No contaban con las madres». La @policia tuvo que protegerme. Ladrad. La verdad es q ser mujer no es un sentimiento«.
Y no lo es. Decir hoy en tiempo de Inquisición que el hecho biológico es el que es, se convierte en motivo de hoguera. Lo blanco ha de verse negro y al revés, por imperativo. No es nuevo. Pero es más que preocupante. ¡No nos callarán!
Reseñas Editoriales del libro: «El grito revolucionario de las madres contra la mordaza trans”
Este libro es una apuesta por la verdad, cueste lo que cueste. Porque «para hacer frente a quienes viven y cooperan con el statu quo hay que arriesgar, perder el miedo y alzar la voz», defiende Nuria Coronado, que levanta el velo de silencio y falsa unanimidad que ha tendido en la sociedad el lobby transgenerista.
La periodista, escritora y madre alerta sobre el recorrido funesto de este movimiento ideológico que borra a la mujer y que en los últimos años ha logrado imponer el reconocimiento del género como identidad a través de terapias médicas experimentales y técnicas de manipulación social en adolescentes.
Frente a esta poderosa doctrina misógina amparada por las instituciones y la industria farmacológica, un grupo de mujeres sin miedo se articuló en torno al lema «No contaban con las madres». Coronado cede la palabra a estas activistas que «están dejándose la piel para que la sociedad española conozca los daños irreversibles» del transgenerismo en la salud mental y física en las y los menores de edad.
A sus testimonios la autora suma los de feministas, científicas, abogadas y psicólogas para desenmascarar la fantasía distópica del poder trans y rebelarse contra la usurpación de lo que significa nacer mujer.
«[Este libro] es un grito revolucionario frente a la mordaza. […] Es la voz que la censura no tiene ni poder ni dinero suficiente para comprar. Porque el amor de madre no se vende».»
Nuria Coronado Sopeña es periodista, escritora, conferenciante y formadora en comunicación no sexista. Se licenció en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y ha colaborado en numerosos medios, entre ellos, Diario 16, Público, El Español, República o Telemadrid. En la actualidad escribe para Crónica Libre, Geoviolencia Sexual y El Común.
Ha publicado los libros Hombres por la Igualdad (2017), Mujeres de Frente (2019) y Comunicar en Igualdad (2019). Es coautora de Lolita contra el lobo (2022) y documentalista del cómic Amelia, historia de una lucha (2021).
Su labor en favor de la igualdad le ha hecho merecedora entre otros del Premio Atenea 2021.
*Enriqueta de la Cruz es escritora y periodista