La activista iraní Narges Mohammadi inicia un huelga de hambre en prisión


Narges Mohammadi, iraní condenada a 16 años de cárcel. IRANHUMANRIGHTS.ORG

La conocida activista iraní Narges Mohammadi, encarcelada en la prisión de Evin de Teherán por su trabajo como defensora de los derechos humanos, ha iniciado una huelga de hambre tras habérsela negado reiteradamente el contacto telefónico con sus hijos.

La reputada activista, condenada a 16 años de cárcel el pasado de mayo por sus actividades en defensa de los derechos de las minorías en Irán, es madre de dos gemelos, de 10 años de edad, quienes se encuentran viviendo en Francia con su padre.

Pese a que la pena de cárcel a la que ha sido condenada le impide ver a sus vástagos, Mohammadi ha exigido en varias ocasiones a las autoridades de la prisión poder hablar con ellos por teléfono, una petición que le ha sido denegada todas las veces.

Como señal de protesta, la activista inició a finales de junio una huelga de hambre, que en su caso puede provocarle severas secuelas físicas dado que sufre diversas afecciones que le han deteriorado gravemente la salud.

Antes de ser condenada a 16 años de cárcel por un Tribual Revolucionario -dependiente de la Guardia Revolucionaria, donde se juzga a encausados por delitos políticos-, la activista ya se encontraba cumpliendo otra pena anterior de seis años por su crítica abierta a la pena de muerte en Irán. Por esa causa, fue condenada por «difundir propaganda contra el régimen y conspiración contra la seguridad nacional».

Su marido, Taghi Rahmani, ha denunciado que su mujer está muy enferma pero, pese al riesgo que supone dejar de ingerir alimentos por su salud, «considera quehablar con sus hijos es un derecho fundamental de todos los prisioneros».

Los hijos de Mohammadi contaban con tan sólo un año cuando su madre fue encarcelada por primera vez, en 2009. Desde entonces, las salidas y entradas de la cárcel de la activista han sido numerosas.

En abril de 2012, las autoridades del penal la confinaron en una sala en régimen de aislamiento.Tras permanecer encerrada varios meses, los médicos advirtieron deldelicado estado de salud de la activista. Según informa ‘Iran Wire’, Mohammadi empezó a desarrollar síntomas relacionados con la epilepsia tras la primera ronda de interrogatorios a la que fue sometida en 2009. Debido a su deterioro, fueliberada en julio de 2012.

Pero en mayo de 2015 volvió a entrar a prisión, acusada, en esa ocasión, decolaborar con el Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés), una acusación que podría obedecer a la protesta que protagonizó por la ejecución de reos de credo suní.

La última vez que habló con sus hijos fue el pasado 2 de abril, cuando mantuvo con ellos una breve conversación.

EM