“En Canarias existe un ocultismo premeditado del genocidio franquista, que desapareció a miles de personas”


Entrevista | Francisco González Tejera

El portavoz de la Plataforma de Familiares de los Fusilados de San Lorenzo y escritor de ‘Semilla de memoria’, Francisco González Tejera ALEJANDRO RAMOS

El portavoz de la Plataforma de Familiares de los Fusilados de San Lorenzo ha escrito ‘Semilla de memoria’ en el que recoge 122 relatos sobre víctimas de la represión en las Islas – Francisco González es nieto de un sindicalista asesinado y enterrado en la fosa común de Las Palmas. Actualmente, lucha para conseguir su exhumación, así como la de otros símbolos de represión

Miles de personas fueron fusiladas o desaparecidas en Canarias por el franquismo. Meses antes del golpe de estado se elaboraron unas “listas negras” donde se recogía qué personas iban a ser víctimas de esta “brutal” represión que sorprendió a las Islas sin armas para defenderse y, que por sus características geográficas, las convirtió en “un laberinto sin salida”. Así explica estos años el  portavoz de la Plataforma de Familiares de Fusilados de San Lorenzo, Francisco González Tejera, en su nuevo libro Semilla de memoria, 122 relatos sobre la represión franquista en Canarias. Se trata de su segunda investigación sobre este tema (la primera fue presentada como prueba  en la querella argentina) que se nutre de las historias contadas por sus abuelos y familiares desde niño y que poco a poco fue complementando con entrevistas a personas que han sido víctimas del franquismo. 

Nieto del sindicalista de mismo nombre que fue fusilado junto al alcalde del entonces municipio de San Lorenzo, Juan Santana, lucha también por la exhumación de la fosa común de Las Palmas, donde se encuentra enterrado su abuelo. Además, aboga porque se exhumen otros puntos de Gran Canaria que también son símbolos de la represión, como por ejemplo, la Sima de Jinámar (un tubo volcánico por donde tiraban muchas veces vivos a los represaliados). Celebra que haya lugares de Canarias como el pozo del Llanos de las Brujas (en Arucas) que se ha abierto y donde se han recuperado a 24 víctimas y también defiende que se busquen a más desaparecidos en el pozo de Tenoya, pero cree que hay que ir más allá y seguir luchando por la dignificación de la memoria de las víctimas. 

Parece que hay cierto desconocimiento en la sociedad canaria sobre qué ocurrió tras el golpe de estado franquista. Este libro y el anterior acercan un poco más a las atrocidades que se vivieron. ¿Es este su propósito?

Sí. El objetivo del libro es que se convierta en un instrumento de recuperación de memoria. Es un instrumento de lucha puesto al servicio de todas las personas que defienden la dignificación de las víctimas del franquismo. Defiende la exhumación y la localización de sus restos, ya que Canarias está impregnada de lugares con restos humanos de personas asesinadas, incluso hay lugares que la gente ni se imagina. Este libro lo he escrito para ponerlo al servicio de esa lucha y como instrumento de dignificación y educativo.

¿Considera que la represión del Franquismo en Canarias debería tratarse más en las aulas?

Sí. En Canarias y en el resto del estado español hay un vacío educativo en esos años y da la impresión de que hubo una guerra y no un golpe de estado fascista frente a una democracia legítima. Se explica como una guerra donde dos bandos de enfrentaron y después en los libros de texto la historia aparece, de repente, en los años 60 y pico con la Ley de Amnistía, cuando en todos esos años hubo una masacre y sólo en Canarias miles de personas fueron detenidas, secuestradas, torturadas, desparecidas o asesinadas.

¿Cuántas personas estima que fueron asesinadas en el Archipiélago?

Miles de personas, es muy difícil saber una cifra exacta. En las islas occidentales hay estudios que hablan de más de 2.000 desaparecidos. Hay que diferenciar entre personas fusiladas, que fueron unas 800, pues hay documentos que lo certifican, y después hay personas como las de Arucas o los 14 de Tamarecite que fueron sacados de sus casas y no se sabe de ellos. Otros fueron sacados de campos de concentración como el de Fyffes, en Tenerife, o los de Gando, La Isleta o Las Torres, en Gran Canaria. Se los llevaban de madrugada y no se sabe dónde están. Es muy difícil cifrar los desaparecidos. Cuando ibas a buscar a un familiar desaparecido, por ejemplo, te ibas al campo de concentración a verlo y te decían que lo habían soltado hacía una semana y no entendían por qué no había acudido a su casa. Por eso, a mí me llama la atención que haya historiadores oficialistas que limitan el genocidio en Canarias a la cifras de fusilados, pero aquí hubo miles de personas asesinadas.

Se ha contado la historia de los vencedores, pero no la de los vencidos…

Claro, hay historiadores que hacen el juego y el sistema educativo omite esa parte de la historia y hacen el juego a esa Ley del silencio que existe con el genocidio en Canarias porque están al servicio de intereses de personas que no quieren que esto se sepa, de familiares directos de los asesinos que hoy día son diputados, alcaldes, jueces… y que no quieren que se sepa lo que pasó.

Tenemos que destapar lo que sucedió para que no vuelva a ocurrir nunca más

Llama la atención que el libro está lleno de nombres que siguen ocupando relevancia en la sociedad…

Sí. De hecho, en el primer libro doy nombres y datos, pero nadie me ha interpuesto una querella porque saben que es verdad. Yo, evidentemente, no quiero que nadie me denuncie. Se dan datos evidentes como el conde, Eufemiano Fuentes, su mano derecha … enterrados estos últimos en panteones a todo lujo a pocos metros de la fosa común de Las Palmas, lo que resulta paradójico. Hay un ocultismo premeditado para que no se sepa lo que pasó en Canarias y hay una frase de Primo Levi que dice que “ocultar el silencio es un crimen” y tenemos que destapar lo que sucedió para que no vuelva a suceder nunca más.

¿Cómo explicarías en qué se caracterizó la represión franquista en Canarias o qué la diferencia del resto del país?

Canarias era un laberinto sin salida, muy pocas personas perseguidas lograron escapar. Había una oligarquía muy vengativa que hizo las listas negras. En los años veinte o treinta Canarias era de las regiones más organizadas a nivel municipal, la gente estaba harta de la esclavitud y de que la pisotearan. Existía el derecho de pernada económica, la gente trabajaba de sol a sol cobrando una porquería y se organizaron sindicalmente. Hubo huelgas previas en las fincas del conde, en la tabaquera y la oligarquía cuando hizo las listas negras con la Falange y la Iglesia Católica no perdonó nunca a esta gente. Muchas de esas personas fueron asesinadas como venganza por defender una idea, otros eran líderes sindicales o líderes obreros y otros por ser maestros o educadores que enseñaban una educación distinta a la católica y que era una educación liberadora, que pretendía que se aprendiera de verdad y no estar sometidos a una ideología dominante.

“La imagen del camión con los cuerpos de represaliados dejando sangre por las calles de Las Palmas era una exhibición de terror”

Otra de las características es la brutalidad, el morbo. En el libro se recogen historias que son bastante fuertes y están tratadas con la mayor ternura y amor posible, pero hay cosas que inevitablemente hay que decir. Lo que se sabe de Auschwitz también se conoce por testigos presenciales. La brutalidad es una característica. Llevar a las personas a la Sima de Jinámar y tirarlos vivos desde ahí, eso es estremecedor o llevarlos a la Marfea y tirarlos vivos con sacos en la cabeza atados de pies y manos. La Comisaría Luis Antúnez era un centro de detención ilegal donde se practicaban torturas bestiales y eso no está recogido. Torturas como colgarte por las piernas, violaciones bestiales a mujeres, a menores… había un componente sádico y psicópata en la actuación. Imagino que en otros puntos del estado también, el general Mola, por ejemplo, o Sanjurjo, pidieron que a cualquier pueblo al que llegaran y que fuera republicano mataran a los hombres y luego violaran a las mujeres, eso lo decían tíos de misa diaria.

Consistía en sembrar el terror. En Tamarecite y San Lorenzo, por ejemplo, mataron a los cinco, entre ellos al alcalde y a mi abuelo el sindicalista y luego desaparecieron a una veintena de hombres, y eso lo hacían para que nadie se sublevara. La imagen del camión que salía del campo de concentración de La Isleta con los cuerpos dentro para enterrarlos en la fosa común de Vegueta bajando por la calle Faro, Juan Rejón, Triana… dejando un reguero de sangre por la calle era una exhibición del terror.

“La forma de organización los campos de concentración en Canarias era la misma que los nazis montaron en los años cuarenta”

Hay un relato en el libro de una niña que se abraza a su padre (a quien se llevan tras haberlo torturado) y que no entiende cómo personas de su mismo pueblo a las que había visto de siempre se convertían ahora en verdugos y le hacían esto. ¿Cómo se explica?

En aquella época todo el mundo se conocía, Las Palmas de Gran Canaria tenía 60.000 habitantes y ahora hay casi 300.000. Gente con la que tú convivías habitualmente, que te la encontrabas en una taifa, en un baile, en misa… después venían a buscar a tu padre y se lo llevaban para siempre. Había un trabajo político organizando al fascismo (yo al franquismo lo califico como fascismo aunque ahora el PP diga en su defensa a la Fundación Francisco Franco que fue una dictablanda). Sin embargo, Franco era pupilo de Hitler, era un fascista igual y la metodología que se utilizó en Canarias es la metodología fascista. De hecho, Guernica lo bombardearon los alemanes igual que otros pueblos del estado español. El fascismo utiliza las mismas técnicas en cualquier sitio. Los militares argentinos, antes del golpe de estado de Argentina o Chile, tuvieron formación de los militares españoles en técnicas de tortura, eso está demostrado. El coronel Martínez Inglés, que escribe contra el Borbón, la monarquía y tal… habla de que se estuvo formando en torturas a gente en Argentina y Chile y España hizo de apoyo. Los nazis ayudaron a los españoles en la guerra y la forma de organización los campos de concentración en Canarias era la misma que los nazis montaron en los años cuarenta.

Pero muy pocos saben que hubo campos de concentración en Canarias…

Casi nadie lo sabe. Mucha gente va a Gando, sale el avión y piensa: “qué bonita la isla”, pero ese lugar se convirtió en un campo de exterminio donde fueron asesinadas cientos de personas que eran sacadas por las brigadas del amanecer para ser desaparecidos. Ahí estuvo mi abuelo antes de que se lo llevaran a ser fusilado al campo de tiro de La Isleta.

“Después de matar a tu seres queridos, te quitaban el trabajo y tus propiedades”

Llama mucho la atención la figura de las viudas y los hijos de los represaliados. ¿Cómo era la vida de estas mujeres después de haber perdido a su marido?

Las grandes olvidadas son las viudas y los hijos de los asesinados. Agaete tiene un barrio “de las viudas” porque mataron a todos los hombres. Te pongo el ejemplo de mi abuela, ella tuvo que salir a la calle a mendigar con sus tres hijos porque le mataron a su marido y a su hijo Braulio con cuatro meses. A las viudas nadie les daba trabajo por el estigma que tenían o les daban pero en condiciones casi de esclavitud, con acoso sexual y abusos. Si tenías hijos menores de cinco años te los quitaban e iban a la Casa del Niño o a la Casa Cuna, en Tenerife, donde hubo venta y robo de niños. Les quitaban a los niños porque eran hijos de rojos y para adoctrinarlos. A mi abuela además le quitaron una casa, las propiedades se las quedaban los falangistas. Después de matar a tu seres queridos, te quitaban el trabajo y tus propiedades.

En estas condiciones, era muy difícil salir adelante…

Casi imposible y esa herida queda en los hijos y en los nietos. Para que eso se sane hace falta mucha reparación y mucha justicia.

El hecho de que participe tan activamente en esta lucha… ¿viene de ahí?

Claro, haber vivido desde niño con una familia que sufrió todo eso, lo llevas de alguna forma en los genes. Esto no es fácil, aquí no ganas, lo que haces es perder salud y es una lucha titánica en la que hacen falta varias vidas para conseguir los objetivos porque hay muchos obstáculos, pero es necesaria. Por ello, publiqué este libro y el anterior, para utilizarlo como instrumento de todo el que quiera luchar por la memoria de las personas asesinadas.

La Sima de Jinámar, los pozos de Tenoya y Arucas, la fosa común de Las Palmas… son símbolos de la represión  y que explica en el libro. ¿Puede recordar qué representan estos lugares para las víctimas del franquismo?

Meses antes del golpe de estado ya había listas negras donde estaba planificado dónde iban a tirar a la gente y ellos sabían que los iban a llevar a la Sima de Jinámar, a los pozos de Arucas, de Tenoya, de Guayadeque, la fosa común de Pasito Blanco, los pozos del barranco de Tamaraceite, simas volcánicas de la montaña de Gáldar… ellos ya sabían a dónde iban a llevar a cada persona, normalmente ellos tenían listas negras con la zona de cada uno (Arucas, Agaete, Gáldar…) y el lugar donde los llevarían. ¿Por qué Auschwitz es un símbolo? Porque son lugares de exterminio y hoy en día son lugares de memoria, educativos, de memoria a las personas asesinadas para que no se vuelva a repetir nunca más. En Canarias, desgraciadamente, no tenemos eso, lo que tenemos es ocultación premeditada del genocidio.

Fosa Común del cementerio de Las Palmas
Fosa Común del cementerio de Las Palmas ALEJANDRO RAMOS

En Canarias se ha conseguido un avance con la exhumación del Llano de Las Brujas, en Arucas y ahora en el pozo de Tenoya… pero su lucha va más allá y defiende también que se abra la Fosa Común de Las Palmas y se exhumen otros lugares como la Sima de Jinámar…

Es admirable la labor de Balbina y Pino Sosa, gracias a estas mujeres se ha logrado esto en Arucas y Tenoya (la exhumación de dos pozos, símbolo de la represión), pero esto es un granito de arena en Canarias, donde muchos lugares de exterminio que siguen sin reconocimiento y sin que la administración pública haga nada por ello. La Sima de Jinámar sigue ahí abandonada, el acceso sigue lleno de vertidos, no hay señalización, nadie sabe lo que sucedió allí. Igual que en la Sima, en la fosa común de Las Palmas. Todo son obstáculos por parte de la administración pública, del Estado, de la judicatura… solamente hay dos casos de exhumaciones reales en Canarias las de la gente de Arucas y las de Fuencaliente, en La Palma, donde en principio negaron a las familias sacarlos y fueron las familias con sachos y picos las que sacaron los huesos y luego llamaron a la Guardia Civil. Nosotros sabemos exactamente dónde está mi abuelo y el alcalde de San Lorenzo aquí en la fosa, pero no nos la dejan sacar, ni la judicatura ni el Ayuntamiento de Las Palmas, que ha pedido un tercer informe.

 ¿Ve con esperanza el hecho de el Ayuntamiento de Las Palmas haya encargado un tercer informe para estudiar la viabilidad de exhumar?

Por su puesto, pero también es muy interesante que el equipo que elabore ese informe sea imparcial, que no esté mediatizado por ningún concejal determinado ni por amiguismo, como ya ha pasado, sino que sea un informe imparcial, que diga lo que diga vamos a aceptarlo. Los pasos que se están dando con la Sima de Jinámar por parte de El Cabildo me parecen muy positivos y que pueda ser un lugar de memoria y de recuperación de restos para que cualquier ciudadano, que cualquier centro educativo lo pueda visitar como se visita Auschwitz. Es necesario que la Marfea tenga un reconocimiento. Se debe saber lo que sucedió porque el silencio es un crimen.

Su libro también incluye relatos de la época de los aborígenes canarios, ¿por qué?

Bueno, los mayores genocidios que se cometieron en Canarias tuvieron lugar en la época aborigen y en la época del golpe de estado fascista. Por ahí van los tiros, nunca mejor dicho. Durante la conquista hubo gente que fue asesinada, un pueblo dominó a otro pueblo y en el golpe de estado una ideología dominante acabó con las esperanzas de un pueblo que quería vivir dignamente. Hay una vinculación y hay también esta vinculación con los apellidos, ya que hay apellidos de la conquista que se repiten en los que asesinaron en el golpe de estado. En el reparto de tierras que se hizo después de la Conquista y los mismos después participaron como oligarcas de la esclavitud del pueblo canario que tuvo que emigrar por el hambre a Venezuela, Cuba… es paradójico.

¿Cómo ha sido el proceso de recopilación de las 122 historias que aparecen en el libro?

Al ser familiar, sobre todo mis abuelos Juan Tejera y Rosa García me contaron muchas historias desde que yo tenía seis o siete años. Rosa fue violada por un grupo de falangistas en Tamarecite, fue rapada, paseada por el pueblo y en mi adolescencia tuve la suerte de estar con ella. Mi abuelo Juan estuvo preso 12 años y me llevaba por ahí a los cines y cuando salíamos me contaba historias. Y luego, de ahí, empecé a entrevistar a gente que está viva, otros que ya están muertos. También he hablado con familiares, que unos no tienen problema en que salgan sus nombres y otros prefieren que no se diga. Estos relatos son novelados para que sean educativos y lleguen a la gente, pero son elaborados con testimonios.

¿Aún hay miedo de hablar de esta etapa de la historia?

Mucho miedo, sobre todo por parte de las personas más mayores y ese miedo se ha transmitido a los hijos y nietos y hay gente que sigue temiendo que se sepa. Por ejemplo, en pueblos como pueden ser Agüimes, Santa Lucía o Arucas se sigue temiendo que se sepan los nombres de los asesinos, algo que es parte de la historia. Todo el mundo sabe quién Hitler… en Canarias muchos políticos se dejan manipular por elementos de la oligarquía para que la memoria y el genocidio canario siga en el silencio, siga ocultado para que no se conozca jamás, pero lo que no saben es que ocultar esto lleva que algún día estalle. Hay una canción de León Gieco que dice que “la memoria estalla hasta vencer a los pueblos que la ocultan” y la memoria acaba saliendo.

El hecho de que haya documentos en manos de la empresas privadas como Canaricem (que gestiona los cemementerios de Las Palmas de Gran Canaria) documentos de personas que están en la fosa es vergonzoso y debería estar en el Patrimonio histórico ya que los documentos deben ser bien de interés cultural y debe estar en manos públicas

Como familiar afectado, ¿ha tenido facilidad para acceder a la información?

No. Todo son obstáculos, no te dejan fotocopiar, solo fotografiar. No tenemos acceso a todo, sólo a una parte. Por ejemplo, un hecho anecdótico es que al archivo histórico fuimos una vez y nos dijeron que teníamos una multa porque cuando mataron a mi abuelo le pusieron una multa y nos dijeron en el archivo provincial que si no pagábamos la multa no podíamos tener acceso a esos documentos. Eso fue hace siete años y lo sacamos en los medios y después me llamó e director del archivo histórico para decirme que la funcionaria que me atendió no sabía bien. Todo son obstáculos, encima te miran mal por querer recuperar a tus muertos y te criminalizan. Yo recibí represalias laborales del exalcalde Cardona (PP) por querer recuperar a mis muertos y estos de ahora (el gobierno de PSOE, LPGC Puede y NC) no han sido tan descarados, pero nos han puesto obstáculos para sacar unos restos mortales que están a dos metros y medio bajo tierra.

¿Cree que aún no se entiende la reivindicación?

No se entiende, se ponen obstáculos y se alarga en el tiempo para que nos aburramos. Nos tratan de aburrir y este libro es un instrumento para que las generaciones futuras sigan trabajando con esto, porque hay políticos que le hacen el juego a los criminales. Los que están gobernando en España son herederos de los asesinos, del PP no se puede esperar más. Ahora reconocen que la fundación Francisco Franco tiene una documentación que debería ser preservada pero no se plantean en ningún momento quitarle esa documentación por los crímenes de Franco. Aún siguen diciendo que hacer apología del franquismo no es delito y en Alemania si haces apología del nazismo vas a la cárcel. En cambio, una chica que escribe unos Twits de Carrero Blanco casi va a la cárcel y la inhabilitan diez años de su carrera. El franquismo sigue incrustado hasta en los Ayuntamientos de izquierda.

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