IU se ‘divorcia’ de Podemos en Getafe: encuestas ilegales y sueldos impagados


La única edil de IU que formaba parte de la confluencia ha dimitido entre graves acusaciones: “No puedo ser cómplice de los que dan consejos pero no ejemplo”

Vanessa Lillo, de pie, en un acto de Ahora Getafe.

Izquierda Unida ha decidido ‘divorciarse’ de Podemos en el municipio madrileño de Getafe. La formación dirigida por Alberto Garzón ha abandonado la candidatura de unidad popular de Ahora Getafe. La única edil que IU aportaba al grupo municipal, Vanessa Lillo, dimitió el pasado 9 de noviembre junto a la asesora Yolanda Hidalgo entre graves acusaciones. La ruptura es total. Lillo acusa a sus ya excompañeros de “gastar dinero del grupo municipal para hacer una encuesta para que la use Podemos”, y estos acusan a Lillo de faltar a su palabra y quedarse con parte de unas nóminas que iban a ser compartidas.

Lillo oficializó su ruptura en el pleno municipal acompañada de importantes exdirigentes de IU, como la coportavoz regional Sol Sánchez y el concejal del Ayuntamiento de Madrid Carlos Sánchez Mato. “Entramos aquí siete personas con un único reto: hacer lo que decíamos, porque no existe revolución sin práctica (…) Soy marxista y entiendo las instituciones burguesas como herramienta para transformar la sociedad y no puede ser cómplice de los que dan consejos pero no ejemplo, de los que exigen hacia fuera lo que no cumplen dentro, de los que exigen transparencia pero dentro te niegan documentación, ocultan reuniones o borran nombres de las actas…”. Fueron algunas de las frases del duro discurso de Lillo mientras sus excompañeros de grupo escuchaban impertérritos.

Aquí está la intervención de la dimisión de @VaneLillo como concejala de Ahora Getafe. Emocionante y coherente https://t.co/BPCWOS7FrT

Sus palabras evidenciaron que la confluencia que surgió para intentar asaltar los cielos de Getafe es ya una utopía. Las elecciones de mayo de 2015 abrieron el tablero político de este municipio del sur de Madrid (177.000 habitantes). El PSOE gobierna en minoría con seis concejales (sacó siete, pero una edil ha abandonado el grupo y es no adscrita) y con el apoyo del único concejal de Izquierda Unida Comunidad de Madrid (de la antigua federación expulsada por Garzón). El PP tiene nueve, Ciudadanos dos y Ahora Getafe obtuvo siete: cuatro de Podemos, dos del POSI (un partido comunista) y uno de Izquierda Unida Madrid (la oficial, la que ahora dirige Alberto Garzón).

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Vanessa Lillo, la única concejala electa procedente de IU, fue elegida portavoz del grupo municipal. Pero los problemas internos empezaron pronto y fue relegada en noviembre del año pasado. Lillo se sentía “deslegitimada” y decidió dar un paso atrás. Siguió como edil, pero cada vez más aislada del resto de sus compañeros. Ahora, un año después, ha decidido apartarse del todo. No quiere ser cómplice “de quienes son capaces de incumplir los acuerdos colectivos, de quienes entienden la militancia como servicios profesionales que hay que pagar, de quienes gastan dinero del grupo municipal para hacer una encuesta para que la use su partido (…) No trafico con los principios. Me paro por coherencia”, recalcó en su despedida. Palabras huecas.

En conversación con El Confidencial, Lillo señala que se va porque el grupo no trabajaba unido y no había transparencia. “Solo se nos facilitaba información a través de un burofax, cuando queríamos saber, por ejemplo, en qué se gastaba el dinero. No podemos exigir transparencia al resto de partidos si luego no se aplica en casa”. Otro problema era que se “tomaban decisiones colectivas que luego no se llevaban a cabo”. En su dimisión, Lillo deslizó una acusación grave: el grupo utilizó la asignación pública que recibe para gastos cuanto menos dudosos, como encuestas de tipo electoral.

La financiación de los grupos políticos municipales está regulada en el artículo 73.3 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, de las Bases del Régimen Local. Los grupos con representación tras las elecciones reciben un componente fijo, idéntico para todos, y otro variable, en función del número de concejales obtenidos. En Getafe, esa cantidad fija es de 10.500 euros anuales, y la variable, de 417 euros al mes por edil. Así, a Ahora Getafe le corresponden 45.528 euros anuales. La ley no concreta en qué tipo de gastos puede incurrir un grupo municipal para su funcionamiento ordinario. Gastos que a veces vienen regulados en los reglamentos internos de cada ayuntamiento. Eso sí, todos los gastos deben ser fiscalizados por la Intervención municipal, que suele indicar a cada grupo si un gasto es correcto o no.

Lillo explica que Ahora Getafe aprobó este año (con su voto en contra y los de los dos ediles del POSI) la realización de una encuesta para preparar los Presupuestos municipales. Según el acta de la reunión, el objetivo de este estudio era “conocer las necesidades de la ciudad, para tener una visión general de todo Getafe, y la evaluación de sus servicios por parte de la ciudadanía”. Para ello, se aprobó destinar 10.000 euros del grupo municipal. Lillo votó en contra “porque el gasto era innecesario” y asegura que nunca llegó a ver la encuesta. Posteriormente, descubrió que también incluía preguntas de carácter electoral sobre los candidatos. “Nos dijeron que esa parte de la encuesta no se pagó con dinero público, sino con dinero de Podemos. ¿Y eso cómo se hace?, ¿con la cuenta de la vieja?”, señala.

Daniel Pérez, edil de Ahora Getafe, se defiende de las acusaciones de su excompañera. “Queríamos hacer una encuesta sin sesgo político para obtener información de los vecinos sobre sus prioridades para Getafe. La encuesta tiene tres partes, el diseño de la misma, el trabajo de campo y el análisis de los resultados. La primera y la tercera parte nos la hizo la Oficina Municipalista de Podemos. La segunda parte se contrató con una empresa“. Pérez señala que el 90% de las preguntas versaba sobre los Presupuestos y solo un 10% era sobre perfiles políticos de los candidatos de Getafe, de todos los partidos.

“Preguntamos a la interventora y nos dijo que era legal, que podíamos pagar la encuesta con el dinero del grupo. Pero tuvo dudas en el 10% de las preguntas políticas. Por eso esa parte no se pagó con dinero público, sino con fondos que aportó Ahora Getafe”, señala Pérez, que explica que la parte presupuestaria de la encuesta, la que se pagó con fondos públicos, costó más de 8.000 euros. Ahora Getafe pagó luego otros 1.600 euros para la parte política. “Todo fue legal y con el visto bueno de los servicios jurídicos del ayuntamiento”.

Podemos cree que la encuesta es solo la gota que colmó el vaso en su relación con la edil de IU, a la que acusan de deber dinero a dos compañeros de Ahora Getafe. Al principio de legislatura, el ayuntamiento solo concedió tres liberados al grupo, es decir, solo tres de los siete ediles electos cobrarían un sueldo. Ahora Getafe quería tener cinco liberados y se pactó internamente que los sueldos que cobrarían los tres elegidos se repartirían entre cinco. “Lillo fue la que propuso este sistema y una de las tres con sueldo. Yo propuse que rotáramos, pero se pactó compartir los sueldos. Nunca se hizo. Yo he estado tres meses y medio trabajando sin cobrar y la otra compañera, cuatro meses y medio. Luego, el ayuntamiento cambió el sistema y permitió cinco liberados al 60% de salario. Pero el tiempo que estuvimos con tres no se compartió ese dinero. A mí, Lillo me debe unos 6.500 euros y a mi compañera, unos 8.000. Le hemos reclamado el dinero”, señala Daniel Pérez.

Lillo no quiere entrar en polémicas, asegura que lo ha pasado mal por este asunto, y reconoce que lo hicieron mal desde el principio al elegir el sistema de compartir los sueldos, una decisión que resultó no tener encaje legal. “Nos equivocamos y lo hicimos mal, pero querían que luego hiciéramos una ilegalidad para solucionar ese error”. Los ediles de Ahora Getafe que tienen un sueldo cobran un límite, el resto lo donan al partido. “La solución era que yo fuera a Hacienda para que hiciera una complementaria de mi declaración diciendo que el partido me devolvía las donaciones para que yo pagara a mis compañeros. Las donaciones son irrevocables. No se podía hacer. Legalmente era una barrabasada“, señala Lillo.

Como se opuso, “te llaman de todo porque no quieres pagar, pero no puedo hacer una ilegalidad. Así no estábamos construyendo nada“. Con la decisión de la marcha de Lillo, Izquierda Unida pierde a su único representante en el grupo municipal. Su sustituto procede de Podemos.

El confidencial

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