“Yo soy una busca huesos, ¿cabe mayor orgullo que haber sacado de fosas comunes a personas asesinadas por el fascismo?”


Paqui Maqueda es ante todo activista de Memoria Histórica y familiar víctima del franquismo. Después de esto, se presenta como presidenta de la asociación de Memoria Histórica de Sevilla “Nuestra Memoria” y entre otros sombreros, portavoz de la Plataforma Andaluza de Apoyo a la Querella Argentina.

Cuando Paqui Maqueda tenía apenas 7 años, todavía el dictador Francisco Franco andaba pregonando el miedo por las calles de España. Su abuela Frasca la cogía de la mano junto a sus hermanos para llevarla a la Basílica de la Macarena. Su abuela rezaba con la cabeza agachada y quién sabe, si con las manos apretadas y con el rabillo del ojo ladeo. En ese momento, Paqui no era consciente, pero hoy no puede olvidar que quien estaba enterrado y sigue estando en un lugar privilegiado y de culto es el asesino del padre y de los hermanos de su abuela Frasca: el fascista Gonzalo Queipo de Llanos.

Paqui, ¿cómo recuerdas esa imagen?

La imagen de mi abuela en la Macarena es muy contradictoria. La vivo con mucha ambivalencia. Recuerdo esa imagen con el dolor de las víctimas y con la necesidad de armar un puzzle que saque a mis familiares de una fosa. Pero, también es una reflexión para toda la sociedad sevillana, porque soy consciente de la cantidad de macarenas y macarenos que también fueron víctimas de la represión, pero que la devoción a esa imagen pesa más. Sé que es un tema personal, familiar, pero por supuesto, la luchas memorialistas son un tema político que busca respuestas a las dudas y preguntas que se unen al activismo.

¿Tú crees que tu abuela Frasca se reconocía como víctima del franquismo?

Yo no creo que mi abuela se considerara víctima. Nuestra relación era muy peculiar. Yo llevo su nombre y para nosotros ha sido una figura muy triste y hosca, pero hasta que no he sabido esta dimensión de la tragedia personal no he aprendido a entenderme con ella desde otro lugar.

En Andalucía todavía hay 700 fosas por abrir que el gobierno socialista después de 36 años no ha tenido tiempo de abrir, y quedan mucha simbología que quitar y mucha historia que contar […] Nos van a encontrar a pie de fosa como siempre hemos estado.

Y tú, Paqui. ¿Cuándo pones nombre a esta barbarie?

Yo mi historia familiar la conozco hace 15 años. Mi bisabuelo fue asesinado y está desaparecido. El hermano de mi abuela, mi tío Enrique, era anarquista que, defendió la capital, Madrid, de las tropas franquistas y cuando llegó a Carmona después de la guerra lo hacen prisionero y durante 20 años de represión fue esclavo de la construcción del canal del bajo Guadalquivir. Otro hermano suyo, Pascual, fue fusilado por la espalda después de la guerra civil y otro hermano, José, el que vivió hasta hace poco, le obligaron a alistarse a las tropas franquistas y él en una batalla se cambió de ejército porque decía que sus hermanos estaban en la parte republicano y luego sufrió represión y cárcel. La casa de mi familia en Carmona la incautó Queipo de Llano. Mi madre en el año 63 va a dar a luz a un niño en el hospital Virgen de Rocío, que se llama García Morato y le quitaron a su hijo por ser “una familia de rojos”. Mi familia canalizó el dolor a través del silencio, nunca lo contó. A partir de aquí, comenzó mi tarea de buscar y a reparar ese dolor. Desde que lo sé tengo plena conciencia de que soy víctima del franquismo y mi familia también, no porque lo diga yo, sino porque lo dictamina el derecho internacional.

¿Merece la pena responder a los que dicen que la Memoria abre heridas?

Incluso nos han llamado busca huesos. Yo soy una busca huesos, ¿cabe mayor orgullo que haber sacado de fosas comunes a personas asesinadas por el fascismo? A mí no me cabe mayor orgullo. Las heridas siguen abiertas porque sino no estarían tan presentes como están y nos dedicamos como buenas mujeres que somos y nos empoderamos cosiendo esas heridas y buscando la reparación, no queremos nada más.

¿Hacia dónde vamos, Paqui?

En Andalucía todavía hay 700 fosas por abrir que el gobierno socialista después de 36 años no ha tenido tiempo de abrir, y quedan mucha simbología que quitar y mucha historia que contar. Tenemos clarísimo que aquellos huecos que dejen las instituciones los vamos a ocupar nosotras y si esta comunidad se niega a abrir fosas, nosotras vamos a abrirlas como sea y como podamos. Nosotros no hemos sido las que nos hemos puesto al frente de nadie, si alguien se pone frente de nosotras si que nos van a encontrar a pie de fosa como siempre hemos estado.

La Poderío