¿La OTAN propagando el Coronavirus?, por Víctor Ferrigno*


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Los líderes de la Unión Europea (UE) decidieron cerrar el espacio común europeo para contener el COVID-19, restringiendo el arribo de aviones, barcos y vehículos, pero, en medio de la pandemia, autorizan la llegada de 20 mil soldados estadounidenses para el ejercicio Defender Europe 20 (Defensor de Europa 2020), ‎programado para los meses de abril y mayo, con el supuesto objetivo de «proteger Europa de cualquier ‎amenaza» –en clara alusión a la «amenaza rusa»–, obviando que el Viejo Continente está en crisis debido a los efectos del coronavirus, la falta de combustible y el envejecimiento poblacional.

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, lo definió como «el mayor despliegue de ‎fuerzas estadounidenses en Europa desde el fin de la guerra fría». ‎Al contingente que ya está arribando, se le sumarán 10 mil efectivos más, que ya están acantonados en países europeos, incluso en las zonas más infestadas de COVID-19 del norte de Italia, así como siete mil efectivos de 17 países europeos.

En esta fuerza se incluyen seis mil miembros de la Guardia Nacional, provenientes de 15 estados de la Unión Americana, en la mayoría de los cuales ya hay casos de ciudadanos contagiados por el COVID-19. Al cierre de febrero, el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE.UU. indicó que en lo que va de la temporada, 34 millones de personas han contraído la gripe común y alrededor de 20 mil han muerto.

Es decir, han constituido un potencial vector de propagación del Coronavirus, compuesto por 37 mil castrenses, provenientes de 18 países que, en más de tres mil vehículos, efectuarán maniobras militares en diez Estados europeos, durante dos meses, mientras las fronteras están cerradas a los civiles. Esta información ha sido confirmada por el Comando de las Fuerzas Terrestres de Estados Unidos ‎en Europa.

El Coronavirus ha impactado de tal manera a la UE, que ha puesto en jaque al Espacio Schengen, como se denomina al área que comprende a 26 países europeos que han abolido los controles fronterizos entre sí. Creado en 1985 por el Acuerdo de Schengen, el espacio empezó a funcionar a partir de 1995, suprimiendo las fronteras comunes entre los países integrantes. Este espacio de libre circulación de personas y mercancías posibilitó la consolidación de la UE y su mercado común.

Ante la pandemia, siete países de la UE ya están cerrando sus fronteras internas: Alemania, Austria, Polonia, República Checa, Lituania, Hungría y Dinamarca, y otros lo están considerando. La Comisión Europea asume los hechos consumados, porque los países están en su derecho, pero demanda que se haga de forma que no interrumpan el tráfico de mercancías, para que no se acabe bloqueando el mercado único.

“Vamos a asegurar que las mercancías y los servicios esenciales continúen fluyendo en nuestro mercado interno. No es solo un tema económico: nuestro mercado único es un instrumento clave de la solidaridad europea”, ha dicho la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Por si fuera poco, el despliegue castrense tiene como objetivo táctico probar la movilidad militar en la infraestructura vial de Europa, que deberá subsanar las carencias de puentes y carreteras, para lo cual destinará 30 mil millones de euros, en medio de la peor pandemia desde la peste bubónica, que mató a la mitad de la población europea.

¿Tienen sentido semejantes ejercicios militares, y a tal costo, en medio de la pandemia? Si no temen al contagio ¿es porque los soldados ya están vacunados? ¿O los van a usar como ratas de laboratorio para las vacunas experimentales? ¿Estados Unidos está protegiendo o invadiendo Europa? ¿Iniciarán hostilidades militares contra Rusia?

Todas estas son preguntas que debemos hacernos, pues desde hace tres lustros el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. anunciaba que las futuras guerras serían biológicas. El COVID-19 ha abierto las puertas del infierno, y aún no sabemos cómo saldremos librados del miedo, el virus, y las crisis ambiental, económica y petrolera. Con unidad, solidaridad y humanismo podremos construir una nueva etapa civilizatoria, o sucumbiremos por nuestro individualismo.

*Víctor Ferrigno. Jurista, analista político y periodista de opinión desde 1978, en Guatemala, El Salvador y México.

LH