Trabajadoras de la residencia Moscatelares de Sanse reclaman que los mayores no sean un negocio en el futuro


Residencia y centro de día Moscatelares | Comunidad de Madrid
Residencia de Moscatelares de San Sebastián de los Reyes

Nueve trabajadores publican una carta abierta para reflexionar sobre lo que están viviendo y lo que debería cambiar “cuando todo esto pase”

Las trabajadoras de la Residencia Geriátrica “Moscatelares” de San Sebastián de los Reyes, han escrito una carta para reflexionar sobre la situación que estamos viviendo actualmente por la epidemia del Coronavirus.

Estas nueve mujeres, han querido abordar los problemas vividos en este centro, de titularidad pública, gestionado por la empresa privada Albertia. Los recortes que sufrieron en el pasado, o lo que desean en el futuro, son algunos de los pensamientos que se pueden encontrar en sus sentidas líneas.

No solo hablan de sus condiciones laborales, sino de la calidad de atención que ellas consideran que los mayores merecen.

“CUANDO TODO ESTO PASE”

Ahora es tiempo de cuidar, tiempo de querer, tiempo de mimar y tiempo de luchar.

De luchar contra un enemigo pequeño e invisible pero maligno que se está cebando con la capa de la población más débil: nuestros mayores.

Son días de cuidar con más esmero y con más esfuerzo a aquellos y aquellas que nos cuidaron antes. Aquellos que con penurias y sacrificio sacaron a su familia y a su país adelante. Son tiempos de proteger a los que la guerra les robó su niñez y sufrieron el hambre en los duros años de la postguerra. Ahora más que nunca, es tiempo de seguir queriendo, de seguir dándoles, en la peor de las situaciones, esa sonrisa reparadora y esa palabra amable que les reconfortará aún en los peores momentos.

Pero cuando todo esto pase, cuando hayamos llorado a los muertos que ahora no podemos despedir, cuando los enfermos se hayan recuperado, cuando las residencias vuelvan a abrir y las familias puedan abrazar a la abuela o al abuelo, cuando nuestras compañeras y compañeros contagiados vuelvan a estar con nosotras; será el tiempo de conquistar lo que no teníamos que haber perdido, será el momento de recuperar las plantillas que los recortes y las privatizaciones nos quitaron años atrás, de no escatimar ni en comida ni en servicios, de formar trabajadores preparados para entender las necesidades sociales, emocionales y sanitarias de nuestros mayores residentes. Cuando esto acabe, será el momento de entender que no cualquiera vale para cuidar a nuestros mayores, que necesitan cuidadores preparados técnica y emocionalmente, que no se puede tener mal pagadas y con condiciones laborales precarias a las personas que los cuidan. Cuando acabe todo esto tendremos que decir y exigir a nuestros gobernantes que hay sectores que no pueden convertirse en un negocio, que nuestros mayores no son un negocio. Cuando los familiares vuelvan a visitar a sus mayores será el momento de que tengan voz, de protestar, de exigir unos cuidados dignos allí donde tienen que hacerlo: las direcciones de las residencias y las administraciones competentes. Cuando todo esto acabe, será el momento de olvidar las prisas, los tiempos y la productividad, nuestros mayores no son piezas de una cadena de montaje. Será el momento de abrazarles, de acariciarles y de escucharles algo que ahora es casi imposible.

Cuando todo esto acabe, ha de llegar ese momento y nosotras, trabajadoras de la Residencia Moscatelares seguiremos haciendo lo que hemos hecho siempre: pedir unos mejores cuidados para nuestros mayores porque dignificar nuestra profesión es dignificar su vida.

Pese a quién pese ¡SEGUIREMOS LADRANDO!. Nuestros mayores se lo merecen.

San Sebastián de los Reyes, 6 de abril 2020.

Firman esta carta abierta; Maria José Marín (gerocultora-presidenta Comité de Empresa Residencia Mayores Moscatelares), Ana Sotodosos (gerocultora-miembro comité empresa), Yordanka Mustelier (gerocultora-miembro Comité empresa), Filomena Ocaña (servicio limpieza), Milagros Sánchez (rerocultora), Sonsoles Hita (Gerocultora), Mirtha Sandoval (gerocultora), Teresa Sánchez (lavandería), Patricia Proaño (enfermera). ”