RPS de Elx: “ES NECESARIA UNA MOVILIZACIÓN GENERAL POR LOS DERECHOS COLECTIVOS “


Hay que pasar a la ofensiva, hay que recuperar la calle

ES NECESARIA UNA MOVILIZACIÓN GENERAL POR LOS DERECHOS COLECTIVOS

Como es bien sabido, la extrema derecha está empezando a ocupar la calle; lo hace aún en número reducido, pero probablemente este sea solo el comienzo. No es necesario recalcar lo agresivo de su mensaje, lleno de odio, manipulador y falsario. Frente a esto, las acciones inmediatas de respuesta no han concitado un amplio apoyo popular, salvo excepciones muy localizadas, en medio aún de la emergencia sanitaria y con buena parte de la prensa manipulando impunemente a la opinión pública. Mención aparte merece la reciente movilización de rechazo al racismo del Estado norteamericano, que debemos interpretar en clave interna: la manifestación ante la Embajada estadounidense fue un clamor contra el fascismo y la xenofobia que expresa el hartazgo hacia el discurso del odio que promueven la extrema derecha española y sus cómplices.

El fascismo, como ha sucedido siempre, está actuando como ariete de unas derechas y una gran patronal que presionan sin cesar para frenar y revertir cualquier medida a favor de los trabajadores, en particular respecto a los derechos sociolaborales. No sería extraño, no obstante, un cambio de discurso, dirigido a manipular y concitar el apoyo de la clase obrera, que de hecho empieza ya a vislumbrarse, como ha mostrado la votación sobre el ingreso mínimo vital. En definitiva, el fascismo y sus cómplices están crecidos y decididos a hacer todo el ruido posible para inocular odio y hacerse así con el Gobierno.

Es preocupante asimismo el contexto internacional, que en el futuro inmediato amenaza tormenta, con unas previsiones económicas que tendrán consecuencias catastróficas sobre la clase obrera y, en general, las clases populares. Todo indica que los términos “deuda” y “austeridad” volverán a ser cotidianos en un futuro no demasiado lejano, por más que las primeras sacudidas de la crisis hayan llevado a los líderes de la economía mundial a repetir los golpes de pecho y las “conversiones” que ya vimos en 2008. Y, entre los sectores que sufrirán los efectos, serán particularmente golpeadas las mujeres, la juventud y los migrantes, debido a las presiones a favor de la desregulación y la privatización (¡véase Madrid!), mientras sigue siendo una incógnita cómo se resolverá el problema de la conciliación laboral y familiar para miles de mujeres de todas las capas trabajadoras.

Los servicios públicos han demostrado ser el dique de contención principal de esta crisis para las clases populares. Sin embargo, la capacidad de resistencia de sectores como la sanidad, la educación y los transportes se ha visto claramente debilitada por años de recortes, lo que ha sido aún más evidente en aquellos territorios con gobiernos particularmente dados a la privatización y a los recortes presupuestarios en los sectores públicos. Otro tanto se puede decir de nuestras capacidades en investigación y producción industrial, lastradas por décadas de privatizaciones y de imposición de un modelo económico débil, depredador y especulativo.

Es necesario que salgamos de esta crisis con un sector público fortalecido y cuya importancia estratégica se vea reconocida en términos políticos y de recursos. Los servicios públicos, transporte, energía y otras ramas estratégicas de la economía, así como aspectos fundamentales de la vida de la gente como la vivienda, no pueden ser dejadas al albur de multinacionales y fondos de inversión. Tampoco los derechos laborales, sociales y democráticos pueden ser el precio a pagar para salir de la crisis. Es preciso fortalecer la intervención colectiva, democrática, sobre los recursos a través del Estado y, por qué no, nacionalizaciones; y es necesario utilizar esa capacidad para asegurar los derechos que la rapacidad del capital volverá a atacar para incrementar sus beneficios.

Entendemos que es vital que, cuando acabe esta crisis, la extrema derecha y su discurso no se hayan convertido en hegemónicos, que no se apropien de la calle y demás espacios sociales. Asimismo, es necesario revertir las medidas antidemocráticas (leyes mordaza) que puedan dificultar la respuesta popular futura a posibles medidas de recorte de derechos socioeconómicos y democráticos. Es del interés de la mayoría trabajadora profundizar en los derechos y parar el embate ultra.

Para todo ello, es preciso activar la solidaridad y las preocupaciones desarrolladas al calor del período de confinamiento. Debemos generar, entre todos, optimismo y esperanza entre nuestra gente; debemos articular objetivos políticos entre las clases trabajadoras y con sus (nuestras) organizaciones. Se trata de fortalecer la posición de las clases populares y de las ideas y las políticas basadas en el progreso, la igualdad, la solidaridad y la justicia, frente a los ataques de los fascistas, y cualesquiera otros que amenacen los derechos de todos y todas.

Por último, en esta crisis está siendo ya del todo evidente que necesitamos un cambio en profundidad. El papel de la Corona en estos meses y los escándalos de corrupción que rodean al Borbón emérito; las insuficiencias democráticas y de protección de los derechos socioeconómicos; las amenazas externas de los poderes económicos, así como los titubeos dentro del mismo Gobierno a la hora de proteger a los trabajadores/as, ponen de relieve la imposibilidad de desarrollar una política favorable a los intereses populares bajo el régimen del 78. Es necesario ser valientes y hablar claramente: el régimen heredero del franquismo es un corsé de hierro que nos limita, nos empobrece y, cuando puede, nos apalea. Ya es hora de asumirlo, y de actuar en consecuencia.

Diferentes partidos, sindicatos y otras organizaciones sociales estamos convocando a una concentración en Elche para este viernes 12, a las 19:30 en la Plaça Baix. Es un paso, sin duda positivo y que expresa la preocupación de mucha gente por lo que está sucediendo y la urgencia que sentimos por dar una respuesta. Sin embargo, no es suficiente: este debe ser un primer paso en la recuperación del “músculo” de la movilización social. Todas las gentes de bien, todos aquellos que han aplaudido al personal sanitario, que se preocupan por el bienestar del vecino y de nuestros ancianos y ancianas, todo el conjunto de las asociaciones vecinales, solidarias, culturales, deportivas, etc., debemos ser conscientes de lo que nos jugamos.

Aquí no es cuestión de ponerse medallas: salir a la calle, organizarse y defender los derechos colectivos es en interés de todos los que amamos la libertad, vivimos de nuestro trabajo o de una pensión, queremos un futuro de bienestar para nuestros hijos, vamos a la escuela pública y utilizamos los centros de salud. En definitiva, y por todo ello, es necesario consolidar la vuelta a la calle, en cuanto la situación sanitaria permita hacerlo en condiciones que den confianza a la gente: y hay que preparar esa salida de forma organizada, unitaria y amplia. Debemos movilizarnos en cada pueblo y ciudad, y dar forma y organización al sentido de solidaridad y a los intereses colectivos que han salido a la luz de forma más clara con esta crisis. Os invitamos, pues, a empezar a trabajar en esa dirección juntos, para que la “nueva normalidad” signifique una recuperación de la iniciativa popular. Para que, más pronto que tarde, los intereses colectivos salgan a la calle, con pluralidad de voces, pero con la contundencia de la unidad.

Federación de Republicanos de Alacant