El apoyo de Arabia Saudí al rey emérito frenó las pesquisas en Suiza hasta archivarlas



Los gestores de Juan Carlos I pactaron en 2008 la entrega de 100 millones de dólares con el ministro de Exteriores saudí, entonces en EEUU. Suiza renunció a seguir la investigación al predecir la falta de apoyo del gobierno árabe

Juan Carlos I vive como un huésped de las monarquías árabes, que le tratan incluso como un “hermano”. Desde su salida de España, el rey emérito instaló su residencia temporal en Emiratos Árabes y en sus cuentas recibió donaciones tanto del reino de Bahrein como de Arabia Saudí. De hecho, fue ese apoyo explícito a la figura del rey emérito la que cerró una de las principales vías de investigación de la Justicia en Suiza hasta dejar el procedimiento archivado

Durante meses, los fiscales encargados del caso, con Ives Bertossa a la cabeza, trabajaron con la tesis de que el dinero ingresado por el rey emérito en 2008 podía proceder de una comisión por el contrato del Ave a La Meca, conseguido por un consorcio público-privado de empresas españolas

Sin embargo, Suiza descartó esa tesis tras la información que llegó de España, donde el monarca no está investigado por esta cuestión. Además, el dinero entró en sus cuentas tres años antes de la concesión definitiva del contrato.

Pero si algo tenían claro los investigadores, es que la transferencia de 100 millones de euros que llegó a cuentas suizas no estaba debidamente justificada, además de que había un evidente interés por ocultar que Juan Carlos de Borbón sería el verdadero dueño del dinero. No había contrato de donación ni documentación alguna que confirmase la procedencia del dinero, más allá de la confirmación de que la transferencia había sido ordenada por el Ministerio de Finanzas saudí. 

Por eso, el fiscal helvético valoró la posibilidad de que la donación violara formalmente la legislación de Arabia Saudí, y hubiese sido ordenada por el rey del país sin cumplir los trámites legales necesarios, lo que podría suponer un delito de malversación.

Un perito sobre legislación árabe

Pero esa tesis tenía un problema: solo se podía confirmar conociendo al detalle la legislación concreta del país. Por eso Bertossa valoró incluso encargar un peritaje de la Sharia árabe a un especialista para conocer si el rey del país podía disponer de fondos públicos a su antojo y regalarlos a sus amigos y “hermanos” sin dar más explicaciones. 

Finalmente, la idea quedó desechada. Primero porque todas las partes vinculadas al proceso se negaron, con los gestores del rey emérito y la empresaria Corinna zu Sain-Wittgenstein a la cabeza. Y segundo porque la Fiscalía helvética tiene el convencimiento de que Arabia Saudí no va a colaborar: “El envío de una comisión rogatoria estaría condenada a fallar por lo que conseguir evidencias en este punto sería muy difícil”, llega a explicar el auto de archivo de la causa. 

Además, el apoyo explícito a la transferencia por parte del gobierno saudí fue confirmada en las declaraciones de los principales gestores del rey emérito en Suiza. Tanto el abogado Dante Canonica como el financiero Arturo Fasana explicaron ante los fiscales que la entrega del dinero en 2008 fue negociada de forma directa En Washington con el ministro de Exteriores saudí, Adel ben Ahmed Al-Joubeir, que era entonces embajador del país en EEUU. 

Según la versión de los gestores, el diplomático explicó que el dinero que iba a recibir el rey emérito era un “regalo puro” y que estaría entre los 20 y los 100 millones de dólares. De hecho, los gestores explicaron que pensaban que la transferencia de dinero sería menor, de entre cinco y diez millones de euros, debido a la coyuntura de crisis económica. Pero no fue así. 

El problema para la Justicia helvética es que no hay una confirmación directa de la participación del diplomático saudí en el encargo, más allá de las palabras de los gestores, ni tampoco un documento oficial que informe sobre la donación. Ni nadie en el banco se preocupó por cumplir con esa diligencia. Esa es la única sanción acordada, la de los 50.000 euros que tendrá que pagar el banco donde Juan Carlos de Borbón tenía guardado el dinero a espaldas de Hacienda. 

Sin embargo, el evidente apoyo del gobierno saudí al rey emérito español, que fue directamente quien entregó los fondos, ha hecho que la Justicia helvética se vea incapaz de seguir tirando del hilo y de por concluidas las pesquisas. 

NIUS Diario