La conmemoración de la proclamación de la II República vuelve a ser un éxito en Vigo


Alrededor de un millar de personas participan en la manifestación de la Asamblea Republicana de Vigo.

Encabezada por la Asamblea Republicana de Vigo, el 14 de abril, se celebró la proclamación de la II República, con una manifestación por el centro de la ciudad olívica, finalizando a unos metros de donde, en su día, habían sido asesinados republicanos tras el golpe de estado que provocó la guerra civil que nos condenó a la dictadura franquista. Al igual que en años anteriores la manifestación tuvo un importante apoyo ciudadano, además del de los partidos de la izquierda.

A lo largo del recorrido de la manifestación la reivindicación del cambio de régimen fue constante, con vivas a la República. Una vez concluido el trayecto tuvo lugar un emotivo acto en el que tomó la palabra Antía Cal, una anciana educadora y pedagoga, que a pesar del franquismo puso en marcha colegios laicos en los que se enseñaba en gallego, castellano e inglés. Antía, recordó la labor educativa de la II República, con la creación de colegios, bibliotecas y el respeto al bilingüismo, destacando que «se enseñaba en la lengua materna y luego se estudiaba también el castellano». La importancia de la escuela republicana fue tal que supuso la alimentación de niños desnutridos a los que, antes de enseñar, daban de comer.

A continuación recordó su llegada desde Cuba a Galicia, en 1932, siendo niña, razón por la que conoció de primera mano esa escuela republicana, recordando a Doña Rogelia y Don Antonio, sus maestros. También por aquella época pudo aprovechar las «misiones pedagógicas» que emprendía la II República. Su rostro, su alegría en los ojos al recordar aquellos años, se tornaron en tristeza y lágrimas al continuar narrando con lo que pasó después.

En julio de 1936 vivió al lado de su abuelo el estallido del golpe de estado. Su maestro, Don Antonio, fue detenido por los guardias del bando sublevado, y de él nunca más volvieron a saber. Además de él, otras personas de su entorno sufrieron la muerte o la desaparición durante los años siguientes. Recordó las amenazas cumplidas de Queipo de Llano desde Radio Sevilla que pedía las cabezas de los intelectuales de la época: los maestros, los políticos, los periodistas, los catedráticos… Con posterioridad, durante el franquismo, el silencio sobre la obra de la II República fue absoluto en las enseñanzas impartidas en España.

Finalizó su intervención, muy emocionada, recordando a su marido, cuyas palabras hizo suyas, y era las que gritaba, aprovechando los fuegos artificiales de las fiestas,: «¡Viva a República!». Tras recibir un ramo de flores con los colores de la II República, escuchó, con el resto de la gente los himnos de Riego y el Gallego, interpretados al son del violín y de la gaita, respectivamente.

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