La Legión define como “movimiento salvador de España” el golpe franquista


Los legionarios de Almendralejo mandan un comunicado para defender la presencia del alcalde del PP en un homenaje a Millán Astray

Legionarios haciendo alarde con la bandera anticonstitucional
Legionarios haciendo alarde con la bandera anticonstitucional

“Movimiento salvador de España”, con estas palabras ha de finido la Legión de Almendralejo lo que en realidad fue el Golpe de Estado liderado por Francisco Franco, un alzamiento que derivó en la Guerra Civil española y, posteriormente, en casi 40 años de dictadura.

Pero parece ser que la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Almendralejo lo ven de otra manera o, al menos, así lo han explicado en un comunicado.

Aunque la verdadera razón de ser de este comunicado era defender la presencia del alcalde del PP del municipio, José García Lobato, en un homenaje al fundador de la Legión y miembro del ejército sublevado, Millán Astray, al final han acabado dando su versión de la historia de España.

“Gente de bien”

A principios de año, el alcalde a del Partido Popular de Almendralejo acudió a dicho homenaje, una decisión que levantó polémica y que ha sido censurado y denunciado por la oposición. En este ambiente, la líder del PSOE en el municipio, Piedad Álvarez, aseguró que “ni nosotros ni ninguna gente de bien, hubiera ido a ese homenaje”. La misma quwe este alcalde definió como “la zorra que cambia de pelo, pero no de costumbres”.

Este concepto, el de “gente de bien” es el que ha molestado a los legionarios porque “dio a entender que las miles de personas que asistieron no éramos personas de bien”.

Unas declaraciones que, a su entender, “lo único que imprimen es odio y abogan por el enfrentamiento entre bandos imaginarios que hoy nada tienen que ver con la democracia que vivimos. Recordar e intentar mezclar el tema del que hablaba con la Legión, está fuera de lugar”.

De cómo “se desató la furia marxista en Almendralejo”

Pero según uno va leyendo el comunicado, se va dando cuenta de que su objetivo se desvirtúa, hasta tal punto que asegura: “Para que se conozca lo sucedido, los legionarios recordamos la historia”.

Es entonces donde cuentan cómo se vivieron los primeros días de la Guerra Civil siempre, desde su punto de vista. Unas jornadas que empiezan con su “movimiento salvador de España” y en los que “los marxistas” se hicieron con el pueblo.

“A raíz de estallar el movimiento salvador de España, se desató la furia marxista en Almendralejo. Fue tal el número de encarcelamientos, que pronto se vieron llenos los dos pisos de la cárcel (..) Se detuvo a todo el que no simpatizase con los grupos marxistas, fuese rico o pobre”, han relatado para intentar demostrar que ellos y los que asistieron al homenaje de Millán Astray sí son “gente de bien”, mientras que los “rojos” o “marxistas” no lo son porque mataron a gente durante la guerra.

Este es el comunicado íntegro en el que los legionarios de Almendralejo usan otros términos como “Ejército Salvador”:

La Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Almendralejo, mostramos nuestro malestar ante las declaraciones de la Secretaria General del PSOE de la ciudad, en contra del acto organizado como homenaje a la Legión y la visita de la hija su fundador.
 
En sus declaraciones en la última sesión plenaria, Piedad Álvarez llegó a decir “ni nosotros ni ninguna gente de bien, hubiera ido a ese homenaje”, dando a entender que las miles de personas que asistieron no éramos personas de bien.
 
El malestar no es solo en nuestra hermandad, si no en el seno de la Legión, como se nos ha hecho llegar desde altos mandos, que aprovechan para aclarar la historia de lo que cuenta en cuanto a esa intervención de la Legión en la ciudad.
 
Además, queremos dejar claro que el Ayuntamiento de Almendralejo nada tuvo que ver con el homenaje a Peregrina, ya que esto fue organizado por la Plataforma Millán Astray, que fue quien la invitó, homenajeó y pagó su viaje.
 
De esta forma queremos salir al paso de estas declaraciones que lo único que imprimen es odio y abogan por el enfrentamiento entre bandos imaginarios que hoy nada tienen que ver con la democracia que vivimos. Recordar e intentar mezclar el tema del que hablaba con la Legión, está fuera de lugar.
 
Aprovechamos este comunicado para agradecer la colaboración del Ayuntamiento de Almendralejo, y sobre todo, a las miles y miles de personas que se dieron cita en este acto, por cierto, personas de bien.
 
Para que se conozca lo sucedido, los Legionarios recordamos la historia:
 
A raíz de estallar el movimiento salvador de España, se desató la furia marxista en Almendralejo. Fue tal el número de encarcelamientos, que pronto se vieron llenos los dos pisos de la cárcel, siendo preciso habilitar como prisión el Matadero municipal, y, por último, el convento de Santa Clara, del cual se habían expulsado a las monjas.
 
Se detuvo a todo el que no simpatizase con los grupos marxistas, fuese rico o pobre, propagandista político (como D. Francisco Elías de Toro), o ajeno a la política (como el Sr. Gerente de la Compañía Hidro-eléctrica).
 
Las detenciones duraron desde el 18 de Julio hasta el 6 de Agosto, víspera de la entrada de las tropas en esta ciudad, y fueron hechas con el más cruel refinamiento; detenían a un individuo a cualquier hora de la noche, lo ponían en libertad y lo volvían a detener, jugando con sus esperanzas y sus temores. Tal sucedió con D. Juan Limón, que acabó muriendo en presidio.
 
Los marxistas dispusieron que fuesen las señoras o sus hijas quienes llevaran la comida a los presos, obligándolas a formar cola en la puerta de la cárcel, bajo un sol aplomador, la amenaza de las escopetas y las injurias de la chusma.
 
En una celda pequeñísima, sin más ventilación que una mirilla en la puerta, encerraron a los presos, llegando a estar juntos seis individuos (entre ellos Diego Garrido, Manuel Loza, Máximo Álvarez y Juan Alcántara), a los que obligaron a hacer sus necesidades en esta misma habitación.
 
Muchos de los presos fueron brutalmente apaleados, entre ellos D. Gabino Merino, D. José Carrasco de la Barrera, D. Jesús Gómez, D. Francisco Blanco y otros muchos, a quienes torturaron tres individuos armados de porras. Esto sucedía mientras dos más apuntaban con pistolas o escopetas, para que los agredidos no pudieran defenderse. Hubo algunos que quedaron como muertos, teniendo que sacarlos en brazos de la habitación donde les habían pegado.
 
Para mayor vejación de las personas detenidas, se les obligó a aumentar los fondos rojos. El comité exigió de los Bancos una lista de cuentas corrientes y un talonario de cheques; con estos instrumentos, y siempre bajo la amenaza de las pistolas, forzaron a los cuenta-correntistas (que en su mayoría estaban ya presos) a entregarles sus fortunas.
 
Los marxistas llevaron su ensañamiento hasta el punto de detener y encarcelar a la esposa del comandante Blanco, contra la que no había más cargo que la presunción de que su marido se hubiese puesto en Sevilla a disposición del Ejército salvador.
 
Los pocos individuos que pudieron librarse de los horrores de la cárcel, también fueron objeto de vejaciones. Nadie podía salir de su casa sin exponerse a que lo detuvieran, pues las milicias obraban por su cuenta, y se incautaron de todos los aparatos de radio para que las noticias de Sevilla no pudiesen ser oídas. De la Iglesia Parroquial tomaron posesión los marxistas convirtiéndola en reducto defensivo y garaje.
 
La noche del 6 de Agosto avisaron las campanas la llegada de seiscientos fusiles, que se repartieron entre los milicianos, los cuales poseían con anterioridad escopetas y pistolas, robadas a las personas de orden.
 
El día 7, a las once de la mañana, acercose a Almendralejo el Ejército salvador. Entonces los rojos reunieron a los presos de la cárcel en el patio de la misma, cerrando todas las puertas que daban a dicha dependencia. Los detenidos en Convento fueron agrupados en la Iglesia, y al oírse los primeros disparos de las tropas, los marxistas comenzaron a arrojarles bombas y botellas de inflamables.
 
Estos horrores duraron hasta las cinco de la tarde, hora en que los que quedaron vivos fueron puestos en libertad por los Regulares.
 
Relación de muertos en la cárcel de Almendralejo.- D. Javier Merino Martínez, don Antonio Merino Garrido, don Saturnino Merino Garrido, don Pedro López Cabeza, don José López Cabeza, don Antonio López Cabeza, don Manuel González y González, don José Terrón Vargas, don Ángel López Crespo, don Francisco Cabezas Gallardo, don Juan Alcántara Alcántara, don Juan Pedro Arias Merchán, don José Cano Gómez, don Manuel González Ojeda, don Domingo García Vélez, don Manuel Nieto Marín, don Antonio Santos Alcañiz, Máximo Álvarez García, don Miguel Villena Ballesteros, don Alberto Elías de Toro, don Francisco Mejías Barrientos, don Miguel Bordallo Vicioso, don Agustín López Navarrete, don Manuel Guillén Ramos y don Juan Limón Barrero.
 
Muertos en el Convento de las Monjas.- D. José Jiménez Marcos, don Guillermo Barrientos Álvarez y don Manuel González Dorado.
Total: VEINTIOCHO MUERTOS.
 
Mutilados.- D. Francisco Elías de Toro, perdió una pierna y don Aquilino de la Hera.
Heridos.- D. Francisco Montero de Espinosa (quemaduras en todo el cuerpo), don Alejandro Vargas (herida de bala en una pierna), don Alfonso Iglesias (quemaduras en un pie), don Jesús Gómez (mutilación general y heridas en los ojos), don Luis Espinosa (lesión en los ojos con quemaduras), don Jaime Ozores Marquina (diversas heridas de metralla), don Alfonso Rodríguez Ferro (ídem). don Antonio Cabezas (idem), don José Pérez Sánchez (idem). don José Moreno (ídem) y un hijo del apoderado del Conde de Bagaes (quemaduras en la córnea y pérdida probable del ojo).
 
Un sacerdote llamado D. Medardo, fue insultado groseramente, golpeándosele en la cara con una llave inglesa. D.Félix García de la Peña fue incomunicado en el cuartito de la Cárcel, sufriendo un ataque de enajenación mental; a pesar del certificado médico siguió detenido. Lo mismo ocurrió a otros presos que enfermaron gravemente en la Cárcel, como D. Pedro Barrera Morán (pulmonía), D. Saturno Merino (apendicitis) y D. Manuel Espinosa (enfermedad crónica).
 
No mataron únicamente a personas de posición acomodada; asesinaron a pobres obreros, como los hermanos López Cabeza, Manuel Nieto Marín, Manuel Guillén Ramos y José Jiménez Marcos, sin más sustento que su jornal, ni más delito que el de no pensar como los marxistas.