Yolanda González, comunista, secuestrada y asesinada por los fascistas el 1 de febrero de 1980


“En un descampado frío y solitario, Hellín obligó a la joven a descender de su coche y le disparó dos tiros en la cabeza a menos de un metro de distancia. Abad, de orden de Emilio, la remató en el suelo” (“La vida oculta del asesino de Yolanda”)
Yolanda González
Yolanda González

Recordamos, porque recordar es un imperativo moral, un ejercicio que tiene que ver con la Justicia. Evitamos así el olvido, y a la vez transmitimos la memoria de los hechos a quienes los desconocen…

Yolanda González Martín. Secuestrada  y asesinada por los fascistas el 1 de febrero de 1980. 

Yolanda González

Yolanda tenía 19 años. Era militante comunista del PST (Partido Socialista de los Trabajadores). Era vasca pero hacía dos años que había dejado Bilbao para trasladarse a Madrid a estudiar una FP de Electrónica en el Centro de Formación Profesional de Vallecas. Enseguida se convirtió en una líder del movimiento estudiantil. Compaginaba sus estudios con una activa militancia política y, al mismo tiempo, trabajaba esporádicamente como empleada domestica porque su familia no podía mantenerla fuera de casa. Vivía en un modesto y reducido piso de estudiantes en el barrio de Aluche.

A última hora de la tarde del 1 de febrero, cuando ya había anochecido, los fascistas se presentaron en su casa haciéndose pasar por policías; de hecho, uno de ellos, Juan Carlos Rodas Crespo, era policía nacional. Yolanda estaba sola en casa. La obligaron a subir a un coche y la trasladaron a las afueras, hasta llegar a un lugar solitario en un camino cerca de la carretera de Alcorcón a San Martín de Valdeiglesias. La sacaron del coche y allí mismo los fascistas Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez dispararon contra ella a bocajarro. Su cadáver sería descubierto al día siguiente.

El fascista Emilio Hellín envió un comunicado a la agencia EFE reivindicando “el arresto, secuestro y ejecución” en nombre del Grupo 41″ del Batallón Vasco Español. El comunicado terminaba diciendo: Por una España grande, libre y única. ¡Arriba España!”.

Yolanda, en una manifestación de estudiantes.

Integrantes del grupo fascista que llevó a cabo el secuestro y asesinato

Emilio Hellín Moro. Miembro de Fuerza Nueva. También pertenecía al Batallón Vasco Español, organización terrorista creada en las alcantarillas del Estado para hacer la guerra sucia contra ETA, y que fue precursor de los GAL. Condena: 43 años.
Ignacio Abad Velázquez. Miembro de Fuerza Nueva. Condena: 28 años.
José Ricardo Prieto. Miembro de Fuerza Nueva. Condena: 6 años.
David Martínez Loza. Miembro de Fuerza Nueva. Era el “Jefe Nacional de Seguridad” de esta organización fascista. Condena: 6 años.
Félix Pérez Ajero. Miembro de Fuerza Nueva. Condena: 6 años.
Juan Carlos Rodas Crespo. Policía Nacional. Condena: 3 meses.

Emilio Hellín, el gran protegido por las cloacas del Estado 

Emilio Hellín Moro

Emilio Hellín Moro, cabecilla del grupo, fue condenado a 43 años. Tras 7 años en prisión, en 1987, le concedieron un sorprendente permiso penitenciario, que aprovechó para huir a Paraguay con la complicidad de las alcantarillas del Estado. Eran los años de los GAL y de la guerra sucia del gobierno de Felipe González. Emilio Hellín había sido miembro activo de la trama del terrorismo de Estado, sabía demasiadas cosas como para estar en la cárcel, así que le arreglaron la fuga.

En Paraguay recibió la protección especial de la dictadura militar de Alfredo Stroessner, para el cual “trabajó” (el Paraguay de Stroessner se caracterizaba por ser el principal refugio de nazis). Muerto Stroessner y tras ser descubierta la presencia de Hellín en Paraguay por un periodista, el gobierno paraguayo tuvo que extraditarlo a España en 1990; al gobierno de Felipe González no le quedó más remedio que tramitar dicha extradición, pero fue puesto en libertad en 1996, cambiando entonces de nombre para oscurecer públicamente su pista.

Desde entonces, Emilio Hellín trabajó para los Cuerpos y Fuerzas Generales de la Seguridad y del Estado con los gobiernos de Felipe González, José Mª Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Creó una lucrativa empresa, New Technology Forensics, para ofrecer sus servicios al Estado (“Todos los asesinos libres de Yolanda”). Asesoró a la Guardia Civil, “participó en investigaciones judicializadas sobre terrorismo y delincuencia”, impartió “cursos de formación a agentes de este cuerpo, de la Policía Nacional, el Ministerio de Defensa, Ertzaintza y Mossos d’Esquadra, da conferencias a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado en organismos oficiales y cobra por sus servicios del Ministerio del Interior” (“La vida oculta del asesino de Yolanda”, en El País).

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