El antifascista acusado de una paliza a una joven en Murcia recobra la libertad


Alejandro E. S., que niega haber participado en el linchamiento, debe acudir al juzgado cada 15 días y no podrá acercarse a la víctima

Alejandro E., en su traslado al juzgado el pasado enero. / V. V.icéns

Tras más de un mes entre rejas, Alejandro E., el principal acusado de la agresión sufrida el pasado enero por una joven, Lucía, a las puertas de un pub de Murcia, recobra la libertad. Según ha podido saber ‘La Verdad’, la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia dictó este martes un auto en el que decreta la libertad provisional del joven, natural de Cehegín pero vecino de Murcia. El letrado Pedro López Graña, que representa a la víctima, confirmó ayer su intención de no recurrir este auto, por lo que la salida de Alejandro E. de la cárcel era ayer algo inminente.

Este joven, que en los últimos comicios figuraba como número 9 de Ganar Cehegín, se encontraba en prisión desde el pasado 24 de enero, cuando declaró ante la juez por su supuesta implicación en el linchamiento que un grupo de extrema izquierda propinó a una joven -a la que vinculaban con la extrema derecha- a las puertas del local La Boca del Lobo de Murcia. En su declaración, el joven, que está siendo defendido por el letrado José María Caballero, reconoció ser «antifascista porque mi abuela está enterrada en una cuneta». Pese a las imágenes captadas por un testigo con un teléfono móvil, negó, no obstante, cualquier implicación en la agresión. «Puede ser que salga en algún vídeo, pero no di ninguna patada», recalcó. «Vi el follón y me aparté». También negó que conociese al resto de arrestados, entre ellos Carlos V. P. y Ariadna R. S., la chica que presuntamente golpea en primer lugar a la víctima.

Según ha podido saber este diario, la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia remarca en el auto que, en base al informe forense conocido en febrero, la víctima sufrió la pérdida de un diente y lesiones que «no fueron de gravedad». Además, argumenta que, aunque «el riesgo de fuga no puede desdeñarse», el joven tiene una casa en Murcia, donde estudia, y familia en Cehegín. Entiende, además, que la agresión fue «un incidente aislado».

Con estos argumentos, concede al joven la libertad provisional, pero le impone varios requisitos, entre ellos la obligación de comparecer en el juzgado quincenalmente -y cuantas veces se le requiera-.

La magistrada le obliga, asimismo, a comunicar al juzgado cualquier cambio de domicilio y le retiene el pasaporte para evitar su salida del país. Alejandro E. no podrá, además, acercarse a menos de 500 metros de la víctima, de su domicilio y de su lugar de trabajo, ni comunicarse con ella por ningún medio. La juez le advierte de que en el caso de que incumpla cualquiera de estas medidas volverá de nuevo a prisión.

La Vanguardia