La impunidad del fascismo en España, por J. Hidalgo


El secuestro  vivieron el embajador de Venezuela y los asistentes a un acto que denunciaba los crímenes de la oposición venezolana, es la prueba más reciente de esta impunidad, ni la policía ni la delegación del gobierno impidieron la violenta actuación de los opositores ultraderechistas venezolanos, que mantuvieron este auténtico secuestro hasta pasada la media noche. Aunque en España, este tipo de casos no son una novedad.

En pleno auge de la extrema derecha en Europa y el mundo, España es de los pocos países en el que no se ha experimentado ese auge. Cuarenta años de franquismo dejó tras de sí más de 200 mil republicanos enterrados en cunetas y un sin fin de crímenes y atrocidades. Con la muerte del dictador genocida Franco, su herencia en forma de monarquía se hizo efectiva, y lo es hasta nuestros días (primero con el reinado de Juan Carlos I y desde 2014 con el de Felipe VI), asegurando así la continuidad del franquismo en nuestro país, eso sí, con un ligero barniz democrático.

Pero ese ligero barniz cada vez es más invisible, la ley mordaza es la prueba más clara. Pero la represión que existe hacia el antifascismo y la impunidad de la que gozan los fascistas, ya sean sus crímenes en la Guerra Civil, franquismo, transición, etc, como la violencia policial y las agresiones que las bandas neonazis ejecutan en la actualidad, hacen ver la naturaleza real de este régimen.

Existen varios casos que hacen ver claramente el doble rasero que se emplea por la “justicia” española:
Mientras se condena a tuiteros por hacer chistes sobre altos cargos franquistas o, como vimos hace unos días, la concejala de cultura del PP de Algeciras ordenó que fuera retirada la bandera republicana que los compañeros del Foro por la Memoria Histórica del Campo de Gibraltar habían colocado en su puesto dentro del Ateneo José Román, los fascistas muestran impunemente sus símbolos en lugares públicos, homenajean a Franco, Jose Antonio Primo de Rivera y demás elementos, etc.

Otros casos recientes son la condena a Alfon a 4 años de cárcel, que en la huelga general del 14N de 2012 fue acusado de portar explosivos en su mochila y ha sido condenado sin pruebas (solo con el testimonio de un policía), o el mes de prisión que pasó nuestro compañero Topi por hacer frente a la violenta neonazi Lucía con un amplio historial de agresiones y delictivo, mientras que, ésta y su séquito de nazis agredieron apenas un mes después a una familia que comía en el pueblo murciano de Churra y sólo tuvo que testificar durante unas horas ante el juez. También hemos visto como un cabecilla de Supporters Gol Sur (ultras del Betis) agredía en una plaza vacía de Bilbao a un hombre que se encontraba sentado en una terraza, el neonazi solo pasó una noche en prisión y, a pesar de sus casi 30 antecedentes penales, se encuentra en libertad.

Los casos en los que se emplea ese doble rasero son múltiples, y no es casualidad la vinculación cada vez más extendida de las bandas neonazis a grupos ultras del fútbol, por ejemplo: Ultras Murcia, Ultras Sur (bajo las siglas “FANS RMCF” siguen mostrando su simbología fascista), Frente Atlético (con 2 asesinatos a sus espaldas), Supporters Sur, Yomus, Brigadas Blanquiazules (siguen acudiendo con distinto nombre), Frente Bokeron, etc. Estos grupos sirven a las organizaciones fascistas para captar gente y para mostrar, en un “espectáculo” tan seguido como el fútbol, su propaganda fascista.

Aunque la presencia de grupos antifascista en los campos de fútbol también es notable: City Boys, Bukaneros, Sang Cule, Herri Norte, Indar Gorri, Brigadas Amarillas, Riazor Blues, etc. Aprovechar el futbol por los antifascistas para luchar contra el racismo, el fascismo y la monarquía, es una labor muy importante.

Si desde luego, ha habido un caso de impunidad clara del fascismo en España, ese el “caso Jimmy”. En diciembre de 2014, Jimmy (antifascista perteneciente a Riazor Blues) era asesinado a manos de miembros del Frente Atlético, 2 años y medio después, el caso está archivado y los asesinos siguen impunes.

No nos pueden sorprender todos estos hechos, ya que vivimos en una monarquía heredera del franquismo, y mientras sigamos dentro de este régimen las cosas no cambiarán. Luchar por la III República es la manera de luchar contra el fascismo, que campa con total impunidad con la monarquía. Toda lucha que se desvíe del objetivo republicano está abocada al fracaso.

Contra el fascismo ¡III República!