Tres grandes empresas vascas, al borde de la desaparición


General Electric, Muebles Xey y CNA Fagor anuncian en la misma semana medidas drásticas que ponen en peligro su continuidad

La quiebra de Fagor o el drama de una gente que creía vivir en un mundo seguro

Tres grandes empresas afincadas en el País Vasco, CNA Fagor, General Electric y Muebles Xey, han adoptado en menos de una semana decisiones tan traumáticas que ponen en peligro su continuidad y empañan las perspectivas favorables que se ciernen sobre la economía vasca y los buenos resultados de la evolución del paro en esta comunidad autónoma que se han conocido esta semana. El grupo catalán CNA ha presentado un preconcurso para Edesa Industrial (la antigua Fagor Electrodomésticos) que deja en el aire el futuro de sus 350 trabajadores. General Electric ha planteado el cierre de su filial en Ortuella (Bizkaia), con 135 empleados afectados. Y Muebles Xey ha anunciado la liquidación de la empresa de Zumaia (Gipuzkoa) y el despido de sus 170 operarios.

La caída de los ingresos en los tres casos ha sumido en unas pérdidas que resultan insoportables para continuar con la actividad de estas compañías. La multinacional norteamericana General Electric ha iniciado un proceso de consultas para la reforma de su división dedicada a la energía hidroeléctrica, entre la que se encuentra la fábrica de Ortuella, dedicada a la producción de motores para centrales hidráulicas pequeñas y medias. Entre las opciones que baraja figura el cierre de esta planta y conservar únicamente una oficina con 12 trabajadores, según los representantes del comité de empresa: “Es una deslocalización pura y dura. Están trasladando a China e India contratos de la planta vasca”.

La factoría de Ortuella pertenecía hasta el año pasado a la francesa Alstom, cuya división eléctrica fue absorbida por General Electric, que se hizo cargo de una planta en la que se había realizado una fuerte inversión, en parte aportada por el Gobierno vasco. El sindicato ELA ha denunciado la “falta de transparencia” de General Electric porque hasta la fecha “tenían asignada carga de trabajo y de la noche a la mañana han renunciado a la producción de dicha carga, además del desvío de trabajo a otras plantas del grupo”.

General Electric ha indicado en un comunicado que “necesita adoptar medidas difíciles pero necesarias para crear las condiciones adecuadas para la viabilidad del negocio, recuperando su rentabilidad y competitividad”. Y añade que, para ello, la compañía “debe adaptarse a las condiciones de un mercado complejo, reduciendo su estructura de costes y producción y promoviendo una simplificación de la organización y los modelos de trabajo”.

La división General Electric Hydro ha iniciado una fase de consulta a escala europea, en relación a una propuesta de transformación del negocio de Ortuella que, según representantes de la empresa, “durará varios meses”.

La situación de Muebles Xey es aún más dramática. Se encuentra en concurso de acreedores desde el pasado 1 de junio con unas deudas que podrían llegar a los 30 millones de euros, según los sindicatos. La dirección de compañía ya ha comunicado a la representación laboral que Xey, la marca guipuzcoana de muebles de cocina y baño, entra en fase de liquidación y serán despedidos sus 170 trabajadores.

Muebles Xey tiene un 70% de capital privado y un 30% de acciones en manos del Gobierno vasco, Sus empleados, en huelga indefinida desde el 3 de julio pasado, sostienen que la empresa es viable aunque creen urgente la entrada de un nuevo inversor.

“Nos han dicho que hay ventas y que había una deuda de 18 millones, fruto de una factura aplazada en 2015, pero ahora resulta que el administrador concursal nos dice que la deuda es de 30 millones y aquí no sabemos dónde se ha ido el dinero. Se factura más que nunca y el cañón es más grande que nunca”, lamentan los trabajadores. Estos muestran su extrañeza al constatar que la facturación de la empresa ha pasado de los 12 millones en 2012 a los 25 millones durante el pasado ejercicio.

Al Ejecutivo vasco se le acumulan los problemas industriales. El pasado fin de semana trascendió que el grupo CNA Fagor había solicitado en los juzgados el preconcurso para Edesa Industrial, con 100 millones de deuda en los tres años desde que adquirió la quebrada Fagor Electrodomésticos. Sin embargo, la dirección ha asegurado hoy a los trabajadores que no tiene intención de presentar concurso de acreedores, pese a haber instado el preconcurso, ya que su pretensión es continuar con la actividad. El comité de empresa ha indicado tras reunirse con los directivos que estos tienen previsto “iniciar cambios en la estructura de Edesa para mejorar su rentabilidad”,

Las medidas de estas tres empresas emborronan los buenos pronósticos que el BBVA ha anunciado para la economía vasca. El PIB vasco crecerá, según un informe del banco, un 2,8% en 2017 y un 2,9% en 2018. Además, en estos dos años podrían crearse en torno a 22.000 empleos y se reduciría la tasa de paro hasta el 9,4%. Si se cumplen estas previsiones, Euskadi encadenaría cinco años consecutivos de crecimiento. El Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha informado esta misma semana de que el número de desempleados registrado en los servicios públicos de empleo en Euskadi bajó en junio, por cuarto mes consecutivo, en 2.967 personas.

El País